Escenario

Ayelén Beker: un mundo de sensaciones convertidas en canciones

La artista rosarina, referente del colectivo trans, lanzará "La Nena Dinamita" el 17 de octubre por plataformas digitales

Domingo 11 de Octubre de 2020

“«La Nena Dinamita» es una chica que explota por un montón de sensaciones”. Así describe Ayelén Beker el título de la flamante canción que será presentada en sociedad junto al clip el 17 de octubre próximo en plataformas digitales y en Spotify. “Es mi primer material con un tema propio y autogestivo” se entusiasma la artista y añade que entre las “sensaciones” también puede haber “bronca”, pero aclara: “Por suerte siempre escribo y lo llevo para el lado del arte y del amor, pero eso es un poco lo que genera ser trans y vivir en una sociedad a la que todavía le falta un montón”.

Cantante, actriz y modelo rosarina, Beker comenzó en la música en el 2017 y actuó en eventos multitudinarios como el ciclo “Rosario bajo las estrellas” y también en el escenario de Distrito 7. Estudió comedia musical en el teatro El Círculo para superar su timidez y en sus inicios cantaba boleros y tangos porque se define como “sentimental”. Esos géneros forman parte de un repertorio en el que hoy se impone la cumbia. Con ese ritmo, y de la mano de una productora porteña, participó de programas como “Pasión de sábado” donde comunicó el pedido del cupo laboral trans y cantó por primera vez en televisión. De regreso en su ciudad, formó su propia banda inclusiva, disidente y autogestiva, La Beker Band, con la cual llegó a la cumbia santafesina con el mensaje “Furia Travesti”.

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¿Quién es “La Nena Dinamita”? ¿Qué hecho te inspiró esa canción?

Un poco habla de lo que vivo en el día a día, desde mi cuerpo trans. Fue un poco eso y también la gente cuando voy por la calle y me miran para ver si soy trava o qué soy. Y «La Nena Dinamita» es una chica que explota de un montón de sensaciones, de bronca también, de todo un poco. Por suerte siempre escribo y lo llevo para el lado del arte y del amor, pero eso es en parte lo que genera ser trans y vivir en una sociedad a la que todavía le falta un montón.

A pesar de que existe la Ley de Género y de Matrimonio Igualitario y de que hay una mayor visibilización, ¿cómo vivís esa mirada que juzga?

Es una realidad, pero todavía siguen faltando cosas, como el acceso a vivienda o a un trabajo en blanco, situaciones que hoy la población travesti estamos pasando y que son horribles porque no se puede trabajar. Yo también como artista no puedo avanzar nada, estamos viendo qué proyecto podemos presentar para que se pueda habilitar algo similar al autocine que se habilitó en Buenos Aires, en un autódromo. La verdad es que necesitamos trabajar. Siendo artista y encima trava, estoy como el último orejón del tarro. Es un tiempo de pandemia donde los sentimientos están a flor de piel. Veníamos con una carrera que iba creciendo, nos estábamos haciendo conocides, trabajando todos los fines de semana y esto nos rompió como a todes. Yo hablo desde mí y cómo lo estoy viviendo. También estamos produciendo desde adentro esas cosas que capaz no nos daba el tiempo antes, como empezar a trabajar con el sello Otro Planeta que tiene varias artistas conocidas.

¿Cuál es el detonante del “momento dinamita”?

Es como explotar. Tengo letras en las que hablo desde el amor y la vivencia trans. Yo tengo 31 años y una desde muy chique conoce qué es el desamor, desde el vínculo familiar, donde tenés que recibir amor. La vida se hace dura desde muy jóvenes para nosotras y por eso también creo que nuestro promedio de vida es tan bajo. La idea es que eso cambie. Ya está cambiando porque las adolescencias trans y no binaries y todas las disidencias van a crecer un poco más. Yo sufrí de mucho bullying de chica pero hoy por suerte se puede hablar, es como mucho más normal.

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¿A qué edad te decidiste a visibilizar lo que te pasaba?

A los 14 ó 15 años conocí a una chica trans y quedé enamorada porque pensaba que lo que me pasaba era mío y de nadie más. No me daba pensar que Flor de la Ve era una travesti, pero con cuando conocí a una chica trans era más notorio que sí lo era. Ahí empecé a entender un montón de cosas que hicieron que creciera con una culpa que venía de mi educación. Desde que tengo uso de razón que me gustaban los nenes, era femenina y cuando me dí cuenta de eso me empecé a revelar y empecé a ver el mundo. Después se hizo duro.

A pesar del reconocimiento como artista, ¿sentís el desamor?

La verdad que no. Encuentro el amor en lo simple, en mis amigas, en mis sobrinos, en mis animales. También aprendí amarme y a quererme. Tuve un momento en el que vivía en la toxicidad y en el que todo era turbio y cuando estás sola y necesitás amor encontrás todo lo contrario. Tuve esos manotazos de ahogado y he tenido relaciones tóxicas. Hoy elijo el amor desde otro lado, lo disfruto con mis afectos, mi mamá, con vivir cosas que tendría que haber vivido en mi adolescencia en el amor y en lo sentimental.

¿Esas experiencias también las reflejás en tus canciones?

Sí, y me pasó que cuando empecé a trabajar con una productora en Buenos Aires, su idea era un producto más “la travesti que canta”. Trabajé seis meses con malos tratos, acosos y después me abrí y vine a Rosario. Cuando vine acá empecé a tener mucho laburo, pero me costó un año acomodarme y encontrar una banda que son todos amigues. Para armar eso y componer se necesita de ese vínculo y esa confianza en la que vos te podés abrir y presentar una letra. A mí me pasa que soy súper tímida y cuando muestro una letra es como que estoy mostrando un poco de mi alma, de mi dolor, de lo que me gusta.

En tus comienzos cantabas boleros y tangos. ¿Qué encontraste después en la cumbia?

Me encantan los boleros y el tango. Soy muy melancólica, me gusta el amor y las letras fuertes. Pero también soy cumbiera desde muy chica, era muy fana de Cali, aunque escucho de todo, pero siempre quise tener una banda de cumbia. Me gusta mucho Selena, veía sus shows y pensaba que algún día me gustaría estar como ella, tan avasallante. Y en la cumbia encontré eso, además del cariño de la gente. Antes iba a muchos lados como pidiendo permiso y con la cumbia la verdad que me siento más cercana al público. La cumbia da eso, es hermoso y extraño mucho eso.

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¿Cómo llegaste a la comedia musical?

Empecé a estudiar comedia musical a los 25 hasta casi los 28. Después dejé, pero empecé porque era muy tímida. De hecho cuando me presentaba a cantar tangos y boleros tomaba algo de alcohol como juntar coraje y poder salir y pensé que iba a terminar con cirrosis si seguía por ese lado (risas). Así que empecé a estudiar comedia musical para superar esa vergüenza y ver desde qué lado podía destrabar esa fuerza que me generaba el miedo más que nada a la aceptación. Hay un montón de cosas que también lo llevo a mi identidad.

¿Qué determinó la decisión de volver a Rosario después de la experiencia en Buenos Aires?

Acá ya tenía shows pautados, iba a estar en el cierre de los carnavales de 2018 que eran para mí algo enorme. Si bien Buenos Aires y la tele te generan algo, el escenario y los carnavales, y en Rosario, son otra cosa, llegás al público rosarino. Creo que como artista estaba empezando en la punta de la pirámide y no había hecho una base. Creo que eso es súper necesario para el escenario, para aprender, para saber. Tuve esa sensación que tenía que volver. De hecho volví muy estresada porque no iba bien, y yo también soy muy polvorita así que dije no me importa nada y vuelvo.

Te salió la chica dinamita en ese momento...

Sí, volví y apenas llegué una conocida me contactó con una banda. Trabajé así casi un año hasta que armé mi propia banda y viajamos a varios lugares. Así en un año y medio armamos esto que viene ahora, lo disfrutamos, estamos más segures, nos conocemos todos.

¿Cuántos temas propios tenés?

Tengo siete, de los cuales grabamos cinco, además tenemos pensados grabar algunos covers. La idea es editar un EP y después lanzar un material entero con letras mías que ya tengo escritas. Yo no compongo, pero escribo, así que cuando podemos nos juntamos a componer con los chicos de la banda que se hace llamar La Beker Band. Ahora estamos arrancando esta nueva era del streaming, con la cámara que te apunta todo el tiempo, pero no es como el vivo.

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¿Qué significa el mensaje “Furia Travesti”?

La furia travesti creo que viene de muchos años de haber sido como bufón o una payasa, además de ese enojo que generan muchos años de opresión. Por ahí lo que compongo viene de todo eso. La Furia Travesti es estar harta del pelotudeo o la humillación.

¿Se puede transformar la furia en amor?

Sí, mis letras vienen desde ahí, y de hecho tengo un tema que se llama “Gracias” en el que agradezco todo lo que pasé porque es lo que me hizo ser lo que soy. No me considero ni buena ni mala persona, pero no hago lo que no me gusta que me hagan. Trato de ser sorora, de dar una mano, de ayudar, de tratar de que los que vienen no pasen lo que yo pasé. En ese tema le digo gracias al desamor que tuve y por ser una persona súper sensible.

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