En el vecino estado de Santa Catarina la fiesta de carnaval no fue cancelada pero se celebrará en ambiente de tensión y protegida por unos 10.000 policías, ante los más de 70 ataques a autobuses y vehículos registrados en varias ciudades desde fines de enero y atribuidos por las autoridades a líderes de organizaciones criminales arrestados en penales.
El jueves a la noche Santa Catarina, en el sur de Brasil, volvió a vivir una madrugada de terror, con una serie de ataques criminales que incluyeron disparos contra policías e incendios de vehículos y de un depósito de material reciclable.
En los últimos nueve días, el estado —fronterizo con Argentina— vivió 74 ataques, supuestamente ordenados desde las cárceles por reclusos integrantes de la facción criminal Primer Comando Catarinense. Los atentados siembran terror entre la población local, que teme incidentes durante los festejos de Carnaval.
La policía militarizada de Santa Catarina anunció que movilizará a 11.000 agentes para garantizar la seguridad de la población durante la fiesta y aseguró que no teme problemas graves.
"Los ataques no están dirigidos contra los ciudadanos comunes, sino contra las fuerzas de seguridad", afirmó la portavoz de la corporación, la teniente coronel Claudete Lehmkuhl.
"Ya hemos tenido algunos eventos precarnavalescos en los últimos días y no se produjo ningún incidente. La policía militarizada estará presente para asegurar que las celebraciones se desarrollen de la mejor forma posible", agregó.
Asimismo, el gobernador Raimundo Colombo trató de tranquilizar a la población: "Hemos reforzado nuestra seguridad, hemos movilizado a todo nuestro equipo y el gobierno federal nos está ayudando. Seguramente tendremos un carnaval en el que la gente podrá disfrutar. Santa Catarina es uno de los estados más seguros de Brasil", aseveró. Colombo ayer pidió ayuda del gobierno federal.