Ovacion

El clásico que juegan todos los rosarinos

El clásico va a las 21, la hora que quería el gobierno de la provincia, pero por TV codificada. Antes y después debe disputarlo la ciudad, cumpliendo las disposiciones sanitarias

Domingo 02 de Mayo de 2021

Para que quede bien claro, nada, absolutamente nada es más importante hoy que la salud pública. La que tanta gente perdió en esta cruel pandemia que a toda la humanidad le tocó atravesar y la que tantos profesionales se ocupan incansablemente, día y noche, meses enteros, años tal vez, de recuperarla. Esa sí es una lucha cotidiana, muchas veces de vida o muerte, y ningún acontecimiento por más trascendente que sea en épocas “normales” debe desviar ese norte. Porque es en este contexto, de preocupación creciente, de contagios acelerados, de ciudad declarada en alarma epidemiológica, en que hoy se va a desarrollar el clásico de Rosario. Los esfuerzos de la Provincia para minimizar los riesgos fueron todos valederos. Sus exigencias también. Hubo hechos que acontecieron y alertas que le dieron y le dan la razón. Debiera ser lo primero, pero como nunca tal vez, la pasión del fútbol de 90 minutos de Central y Newell’s, aparece en esta previa relegada. Tanto, que todo el mundo cruza los dedos para que el transcurrir de hoy hasta las 21 horas sea con la sensatez que el momento amerita. Y el después lo mismo.

La frase del subsecretario de Seguridad Preventiva de Santa Fe, Diego Llumá, aún resuenan. “Podemos suspender el clásico hasta cinco minutos antes”, dijo en la semana. Que nadie se rasgue las vestiduras entonces, porque eso mismo ocurrió en el verano del 2013. Aquello era un amistoso, este por los puntos. No debe pasar, claro. El clásico de todos los rosarinos debe jugarse y para que eso ocurra es necesario que la cordura habitual de las mayorías se imponga con contundencia a la insensatez de las minorías, siempre dispuestas a arruinarlo todo.

Hay luces amarillas encendidas al respecto. El jueves último, pocas horas antes del choque entre Newell’s y Libertad, mil hinchas leprosos desafiaron las medidas sanitarias para intentar hacer un imprudente banderazo. No lo lograron, pero nadie puede decir que no haya un nuevo intento hoy cuando el micro con el plantel deje las instalaciones de Bella Vista hacia el Gigante.

El mismo caso alerta sobre la posibilidad de que, como es habitual en tiempos que hoy no existen, hinchas auriazules se apuesten en la salida de la concentración de Central en Arroyo Seco en la salida del micro canalla hacia Arroyito. Y, por supuesto, sigue el temor por el después en caso de que haya un ganador.

El clásico barrial en Tiro Suizo, aplaudido siempre por su mensaje de convivencia, se jugó igual con mucha gente alrededor y no fue esta vez en el sentido sanitarista un buen ejemplo.

En el medio, quizás pasó desapercibido como todas las buenas iniciativas, otro grupo de leprosos organizó el banderazo en forma virtual. Por ahí debe pasar hoy la cuestión del respaldo. El coronavirus no distingue camisetas y no debe haber ni un hincha, de Central o de Newell’s, que no haya tenido o tenga un pariente, amigo, conocido que no la haya pasado mal, o que no tenga relación con algún personal de salud, enfermeros, mucamas, laboratoristas y demás que haya sufrido y sufra la verdadera situación que se vive en todos los centros de atención, sean públicos o privados.

Por eso fue absolutamente coherente que la Provincia ejerciera sus facultades, que presionara para modificar el horario y, sobre todo, para que el partido se transmita por un canal abierto. Lo primero lo consiguió y lo que en otras épocas hubiera sido un contrasentido, hoy jugar a las 21 es lo adecuado, porque si hay un vencedor la tentación de salir a festejar no es la misma a las 23 que a las 20.30, como hubiera sido con el horario original de las 18.40. (Paréntesis: ¿tanto le costó a la AFA mover uno de los dos partidos dispuestos en principio a las 21, el de Aldosivi-Argentinos en Mar del Plata y el de Central Córdoba-Racing en Santiago del Estero? De hecho, al final los cambió a los dos para las 18.40).

67578454.jpg
Maximiliano Rodríguez y Marco Ruben, los dos íconos que estarán hoy en cancha en una imagen inédita. Los dos disputando la pelota en un clásico con la pierna arriba.

Maximiliano Rodríguez y Marco Ruben, los dos íconos que estarán hoy en cancha en una imagen inédita. Los dos disputando la pelota en un clásico con la pierna arriba.

Y aunque parece haber cedido en el tema de la TV (aún hay gestiones para que la transmisión sea liberada), hay cuestiones que están por encima de todos los acuerdos privados y seguramente debiera haber alguna solución que conforme a las partes. Porque también el pedido de la Provincia fue razonable. Si el partido va sin codificar, mucha más gente lo verá en su casa evitando reuniones familiares o en bares. La salud está por encima de las ganancias materiales. En estas circunstancias, se necesita que todos ganen.

Canallas y leprosos, dirigentes, jugadores, técnicos, socios, simpatizantes en general, se dicen grandes. Hoy la ciudad tiene una gran oportunidad de demostrarlo. La grandeza se construye en los grandes sacrificios. Por supuesto que es duro para un hincha de corazón no demostrarlo con voz y piel en el lugar de los hechos. Ya está aprendido, vale destacarlo, que no se puede hacer en los estadios. Tampoco en sus alrededores. Hoy menos en aglomeraciones alrededor de donde saldrán los jugadores que los representarán. Redes canallas, redes leprosas, todo está permitido. In situ, no. Y no por el capricho de nadie sino por el beneficio de todos. Si no será por TV abierta, si no se encuentra un sitio recóndito en internet, también vale la emoción de las palabras que siempre brinda las radios en sus relatos, a la vieja usanza. O a la nueva, a través de las web de portales como el de La Capital.

Al final del día, lo que hoy aparece en el último lugar de la importancia (además por el presente deportivo de los dos, vale aclararlo), el fútbol rosarino en su máxima esencia debe ser el que ocupe todos los espacios en los medios, los msj de whatsapp, los audios y las charlas posteriores. Esa será la forma de que sea realmente grande el partido más importante de la ciudad, el más pasional del mundo. La batalla de vida o muerte se juega en otras canchas, todos los días, a cada momento. Todo canalla o leproso que se precie de tal debe estar a la altura para ser partícipe de ella desde el lugar de su responsabilidad social. Sí. Hoy como nunca, el clásico lo juegan todos los rosarinos.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario