Tras detectar un "error" en el cruzamiento de llamadas, la Justicia desestimó una prueba que complicaba a los dos principales detenidos por el crimen de Candela Rodríguez, la nena de 11 años secuestrada y asesinada en agosto pasado en Hurligham.

Tras detectar un "error" en el cruzamiento de llamadas, la Justicia desestimó una prueba que complicaba a los dos principales detenidos por el crimen de Candela Rodríguez, la nena de 11 años secuestrada y asesinada en agosto pasado en Hurligham.
Se trata de un informe de la empresa Telecom de las carcasas de celulares halladas en las viviendas de Moreyra y Bermúdez. Establecía que los chips de uno habían sido usados en los aparatos del otro. El dato es imposible de adulterar ya que son números únicos e irrepetibles.
Sin embargo, a los integrantes de la mesa de investigación le resultó extraña la casualidad por lo que pidió profundizar la prueba. Como resultado de la medida tomada por la policía, la empresa reconoció que "se había equivocado" y que los celulares no pertenecen a los detenidos. A raíz del error, el viernes pasado, la policía allanó la empresa y tomó declaración a uno de sus empleados.
Las dudas que despertó el inesperado informe también obligaron a los pesquisas a revisar el resto de las pruebas telefónicas que fueron cotejadas desde que se inició la investigación por el asesinato de Candela. Allí surgieron más llamados, que comenzaron esta semana a ser rectificados porque habían sido mal informados.
Lo grave del caso es que en el pedido de detención preventiva contra Bermúdez que pidió el fiscal Marcelo Tavolaro y dictó el juez Alfredo Meade, se habría tomado como válido el informe que ahora fue invalidado




