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Vecinos alarmados por la reapertura de una conflictiva bailanta

Miedo y silencio. Acorralados en sus propias casas, perdiendo la libertad en un barrio trabajador y tranquilo, los vecinos de Ovidio Lagos al 4500 están escandalizados por el anuncio de la...

Jueves 09 de Enero de 2014

Miedo y silencio. Acorralados en sus propias casas, perdiendo la libertad en un barrio trabajador y tranquilo, los vecinos de Ovidio Lagos al 4500 están escandalizados por el anuncio de la reapertura de un boliche bailable en el mismo lugar donde funcionó Yamper. El lugar se cerró hace seis meses, después de que frente a su puerta asesinaran de un tiro en la cabeza a un joven policía que hacia servicio adicional de vigilancia.

En el barrio dicen que durante los 32 meses que funcionó la bailanta fue un infierno de tiros, grescas y cuestiones más densas, y temen que ese ambiente vuelva para asolar el lugar.

El lugar se clausuró en forma preventiva el 24 de junio de 2013 y hasta determinar dónde ocurrió el crimen del policía. Como de la lectura del expediente se desprende que fue afuera del local, el lugar estaría en condiciones de abrir como bar con amenización musical.

Desde la Secretaría de Control y Convivencia Ciudadana, Pablo Seghezzo adelantó que tal como viene haciendo desde un mes atrás, en ese como en otros lugares, el compromiso es "hacer cumplir en forma estricta las normas".

El local donde funcionó Yamper está ubicado en Ovidio Lagos 4564, formando una "L" con la calle Fragata Sarmiento.

La reapertura con el nombre de Monster está anunciada para este sábado y ayer en el lugar había preparativos y descargaban bebidas. Al lado del boliche está la FM 92.9, desde donde, según los vecinos, se fogonea la reapertura.

Los vecinos quieren saber si hay autorización para esta reapertura y evocan una reunión realizada en octubre, en el Distrito Sudoeste, donde hubo una promesa por parte de las autoridades: nunca más en ese local una bailanta ni actividad ilegal.

En este punto los reclamos fueron tajantes. "No queremos volver a vivir lo que pasamos los fines de semana durante los tres años que estuvo abierto Yamper", aseguraron. Y no escatimaron la descripción para transmitir "sólo una idea de lo que se vivió".

"Había narcotráfico, peleas, heridos, inseguridad, rotura de todos los vidrios de los locales de la zona, corridas, gritos que estremecían y, por supuesto, los tiros silbando en la noche", relataron.

En ese marco, que califican como de psicosis colectiva pero con base real, no fueron pocas las familias que cambiaron el dormitorio de lugar ante el temor de que entrara una bala perdida a la casa, ya que las sentían repicar "muy cerca".

Ese fantasma es tan fuerte, tiene tanto que ver con el pasado cercano, que la sola mención de que el barrio vuelva a tener una bailanta los puso en alerta, los movilizó y los llevó a sacar a la luz el tema. "Si acá vuelve el boliche haremos responsables a las autoridades de lo que pueda pasar", enfatizaron y dijeron que están resueltos a llevar el tema ante cualquier instancia judicial.

"Los vecinos estamos escandalizados, angustiados, temerosos, sorprendidos y desahuciados por la promesa que nos hicieron de que en ese lugar nunca más iba a funcionar un boliche bailable", explicaron. Y se preguntaron cómo fue que en los tres años que estuvo abierto Yamper, no se detectó el nivel de complejidad que tenía el lugar. "Había anuncios de las bandas musicales con carteles enormes, a pesar de que el lugar estaba habilitado como bar con amenización musical", dijeron apelando a la ironía en medio de tanta bronca.

Anticipándose a lo que podría devenir en conflicto de intereses, los vecinos adelantaron que más allá del derecho a trabajar que puedan tener los dueños del boliche, que se proyecta abrir el sábado, está el aún más insoslayable derecho de la gente a "vivir y a no tener miedo".

El infierno tan temido. No hay un lugar en la zona donde no aporten alguna pincelada gruesa sobre lo que fue convivir con la ex Yamper. Las experiencias contrastan con el perfil del barrio que elige definirse como tranquilo, de trabajo, con industrias y sobre todo con mucha gente mayor.

"Todo se volvía agresivo, con gente borracha y violenta, golpeándose, a los tiros, que vomitaban y orinaban y rompían vidrios", relatan. Pero había más. Hasta veían hurgar en huecos de la pared, cajas de luz, o zanjas. Los remises no entraban al barrio en horario de Yamper y nunca vieron una cara visible en el cuestionado boliche. En el Distrito Sudoeste explicaron que la habilitación de un local bailable incluye el registro de oposición a través del cual los vecinos expresan su opinión. "Ese lugar abrió como bar con amenización musical, para el cual no se necesita ese registro, pero después lo tergiversaron", dijeron los vecinos para llegar al núcleo duro del problema.

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