Un médico impidió la realización de un aborto terapéutico en Paraná a una mujer de 36 años que sufre una patología congénita y corre riesgo de muerte, según publicó el diario Uno de Entre Ríos en su edición digital.
Un médico impidió la realización de un aborto terapéutico en Paraná a una mujer de 36 años que sufre una patología congénita y corre riesgo de muerte, según publicó el diario Uno de Entre Ríos en su edición digital.
Con un embarazo en curso, el 4 de agosto último se hizo en el hospital San Roque un ateneo multidisciplinario en el cual se presentó su caso clínico y se estableció que la paciente "no podrá transitar el resto del embarazo sin riesgo para su vida teniendo serias posibilidades de muerte" y que "en aras de la protección de la vida de la paciente resulta apropiado aconsejar la interrupción del embarazo, aclarando que se encuadra en el artículo 86 inciso 1º del Código Penal".
Es decir, se le indicó un aborto terapéutico para proteger su vida.
Mónica, la paciente, dio su consentimiento informado: lo firmó y anotó en la declaración jurada su DNI. La intervención se acordó para el jueves 11 de agosto a las 7.30, en el hospital San Martín, de Paraná, donde hay un servicio de terapia intensiva. También le realizarían una ligadura tubaria.
Militante antiabortista. Según denunció el Conders (Consorcio Nacional de Derechos Reproductivos y Sexuales) ante la Defensoría del Pueblo de Paraná, "a las 7 de la mañana irrumpe abruptamente un médico cardiólogo, reconocido militante provida, que sin tener relación alguna con la paciente, ni personal ni profesional, manifiesta que se va a cometer un crimen y amenaza con denunciar en los medios el asesinato que allí se va a cometer. Sin impedimento alguno, accede a hablar con Mónica y le dice enfáticamente que «eso no se hace, que tiene que seguir para adelante». "Nadie intervino para proteger o defender los derechos de Mónica", denunciaron las militantes feministas.
Finalmente, en el hospital San Martín decidieron suspender la cirugía y buscar otra institución de salud para el seguimiento de su embarazo.
Mónica fue derivada el 14 de agosto al hospital Posadas, de la localidad bonaerense de Haedo, a unos 500 kilómetros de su casa, porque allí se cuenta con servicios de alta complejidad.
Lleva dos meses internada y está con reposo absoluto en una habitación del sexto piso, en el pabellón A. Su hijo adolescente no la ve desde entonces. Cuenta Mónica que el cardiólogo que la atiende le advirtió que en cuanto se descompense le realizarán una cesárea.
Ya le informaron que su bebé tiene la misma malformación que ella.
El embarazo ya lleva 27 semanas y le anunciaron que le realizarán una cesárea en cuanto sus latidos aflojen.



