Germán Daffunchio es un guerrero que va por una nueva batalla. Porque siempre habrá otro pedazo de tierra fértil para que nazca más música. La pandemia obligó a detener la máquina de rock, pero hay canciones que tienen vida propia. Las Pelotas hoy lanza en las plataformas digitales “Versiones desde casa”, un disco con varios himnos conocidos de la banda pero en un formato más minimalista, con una desnudez que las vuelve a iluminar.
Entre estas joyitas, aparece un clásico como “Bombachitas rosas” en un código tan intimista que hasta parece un nuevo tema y no el que generó el pogo por décadas a lo largo de treinta años; o bien “Víctimas del cielo”, con Sonia Alvarez en arpa y Daffunchio en voz, lo que le da otro vuelo y generó un desafío para una típica banda de estadios.
Las Pelotas Sonia Alvarez - Víctimas del cielo (
Versiones)
El guitarrista, cantante y compositor, ex Sumo y líder de Las Pelotas, atiende a Escenario desde Nono, ese refugio cordobés que se convirtió en su lugar en el mundo. “Hace tanto que no hablaba con nadie que la entrevista quedó como una charla de café”, dirá después de media hora de comunicación telefónica, casi como disculpándose por extenderse en algunas respuestas, algo que se agradece, porque esa cercanía de “charla de café” acorta las distancias. Y él sabe cómo acercarse a la gente a través de una nota periodística, pero mucho más a través de sus canciones, que transpiran crítica social, hastío y repudio a los grupos de poder, pero también invita a apostar por lo que viene.
Lo demuestra el último tema de “Es así”, ese disco que no llegaron a presentar por el Covid 19: “Sí, hay que comenzar de nuevo/ Salir de ese lugar/ No es el tiempo de perder esperanza/ Aunque te cueste buscar”. La letra de “Ve atrás” parece premonitoria para este momento, pero fue compuesta cuando se hablaba más de la vida que de la muerte y las palabras “restricciones” y “protocolos” eran poco frecuentes.
Las Pelotas - Ve atras (AUDIO)
Hace casi dos años que Las Pelotas tocó por última vez en Rosario. Fue en el Festival Bandera, allá por octubre de 2019. “Me acuerdo, estuvo buenísimo”, dirá como quien mira una foto de un familiar que se fue de viaje y hace mucho que no le ve la sonrisa.
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—¿Cómo le influye este parate forzado a una banda de tanto agite y con tantos años en la ruta?
—Para mí es una experiencia nueva de vida. Me di cuenta a partir de la pandemia que hacía más de treinta años que no paraba de tocar, de golpe me encontré con mucho tiempo para mí y fue como revelador. Pero es intenso el tema. Es cierto que se extraña la gente, pero uno no necesita solamente eso para vivir. Estamos viviendo una situación totalmente novedosa e insólita y cada uno desde su lugar tuvo que adaptarse a la realidad que nos está tocando vivir que va mucho más allá que nuestra necesidad. Obviamente que me encantaría estar tocando, nosotros terminamos de grabar un disco que para mí es un discazo, “Es así” y nunca pudimos salir a tocarlo en vivo, no pudimos presentarlo. Es desesperante que te pase esto, pero esta pandemia nos está pasando a todos y es algo muy serio.
—Más allá de la turbulencia de la pandemia, “Versiones desde casa" transmite mucha calma y mucha paz.
—Mirá, cuando venís tocando todo el tiempo y pasás a la nada y te quedás sin laburo, empieza a comerte la cabeza, lo que le pasó a todo el mundo. Esto fue hecho sin ningún tipo de presión, hacer temas nuestros que nos den ganas de versionar, que nos pinten, y de golpe pasó que se transformó en una especie de terapia absoluta, el hecho de estar ocupando tu cabeza y tus días con una energía muy especial. Y esa energía tuvo la intención de buscar algo típico en los discos nuestros, que es un macro sentimiento en común.
—Justamente eso es un común denominador de Las Pelotas: en cada nuevo disco siempre tienen cosas para decir.
—Mirá, uno eso lo presupone pero no lo sabe hasta que te lo dicen. La música es una necesidad de vida a todo nivel, la parte emocional, la vida misma, hay mucho canalizado ahí. Con los años hemos aprendido a disfrutar mucho de la compañía del otro tocando y componiendo juntos, o sea todas esas cosas que hacen que todas las bandas se separen (risas). Hay algo común en todos los discos y es que siempre tiramos fruta. Mirá, si pensás que hicimos “La clave del éxito” en el 97 y “Esperando un milagro” en el 2003 y “Basta” en el 2007, estamos hablando que durante treinta años nos pudimos dar el gusto de mostrar un sentimiento primario de mucha furia e impotencia pero no sé si es lo que queremos hacer verdaderamente. El enojo lo tuvimos siempre.
—¿Toda esa insatisfacción e impotencia que reflejan en las canciones hace que la gente se sienta identificada cada vez más?
—Yo honestamente no creo que uno pueda cambiar las cosas, uno puede tirar para afuera las cosas que siente y compartirlo con la gente que piensa parecido. Podemos discutir por qué el mundo se está yendo a la mierda desde siempre, porque el sentimiento de que hay muchas cosas en el mundo que son una mierda no es de ahora, viene desde siempre, es una historia que trae consigo el ser humano, lo que pasa es que estamos llegando al límite. Está quien lo quiere ver y quien no, igualmente uno es espectador ante el poder del mundo, solamente podemos aliarnos y encontrarnos y hacer nuestras pequeñas cosas entre los que sentimos parecido, pero somos impotentes ante el poder oscuro del hombre. El dinero trae lo oscuro y es una de las razones por las cuales el mundo es una mierda, no es el capitalismo o el comunismo, no, es esta cosa de que la razón de la vida es tener dinero para poder vivir, o que para ser feliz necesitás comprarte esto o lo otro, porque si no lo tenés te vas a sentir una cucaracha porque tu vecino lo tiene. Nos crearon un mundo que los que tenemos unos años sabemos que no es real, que por ahí no pasa la vida, la vida pasa por otro lugar mucho más esencial.
—¿Las Pelotas hace catarsis al cantar y contar todo esto en vez de elegir otro camino haciendo canciones de amor, por ejemplo?
—Sí, la música es una terapia para nosotros, es un cable a tierra, uno se siente impotente ante la realidad de la vida y del mundo, a uno le gustaría poder hacer algo y nuestra forma de hacer algo es hacer música. Ese es mi sentimiento, te puede gustar o no lo que hacemos, pero siempre habrá gente que sienta parecido a vos. En estos tiempos, nuestra generación tiene que decirle a las generaciones más jóvenes que las sociedades no cambian por un líder o una persona, el mundo necesita trabajar mancomunadamente, así como nosotros lo hacemos con un grupo de rock, todos deberían tener un mismo objetivo, y lo único que vemos es egoísmo absoluto y enfermos de poder.
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_¿Se cumplen 30 años de “Corderos en la noche”, el primer disco de Las Pelotas, y la historia se repite?
_Claro, justamente ese tema de nuestro primer disco habla casualmente de un país de ovejas. Me parece que hay que dejar de ser una oveja y empezar a luchar por el país, pero no el que queremos imponer, sino un país en común que soñemos. Lo que pasa es que el mundo está lleno de boludos, por eso hay una parte del sistema que triunfó: logró que millones de boludos vivan sólo para consumir y hacer que ellos tengan una mejor vida.