Un día como hoy, 4 de agosto, pero veinte años atrás, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota darían su último show en vivo, en el viejo Chateu Carreras, conocido como Estadio Córdoba. “La leyenda sigue fuerte, te diría que hasta crece”, dijo Mariano del Mazo en diálogo con La Capital. El periodista y Pablo Perantuono vienen de lanzar “Fuimos Reyes”, la segunda versión del libro editado en 2015 por Planeta que fue tan exitoso que se descatalogó. Del Mazo habla de los motivos que lo llevaron a volver a escribir sobre la historia de la banda platense, cuenta por qué el Indio Solari tampoco fue entrevistado en esta edición, rescata el aporte valioso de Mariana Enriquez en el prólogo y explica por qué la historia de Los Redondos es la historia de un malentendido.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota - Ctro. Municipal de Exposiciones Octubre 92 - Show completo
—¿Por qué tuvieron las ganas y la necesidad de escribir “Fuimos Reyes” hace seis años y por qué lo relanzaron ahora?
—Con Pablo Perantuono somos amigos además de colegas y nos dimos cuenta hace seis años que no existía un libro que sea más o menos integrador sobre Los Redondos. Había libros escritos por fans, o de tinte sociológico o semiológico, estaba uno sobre el Indio de Gloria Guerrero, pero faltaba uno contado de un modo periodístico. Yo había hecho muchas entrevistas a Los Redonditos y algunas a ellos como solistas, tanto a Skay como a Willy Crook. Pablo venía de hacer una entrevista muy buena al Indio Solari en Nueva York y ahí decidimos hacer un libro con dos miradas distintas, ya que él los agarró un poco más tarde porque es un poco más joven que yo. Mi mirada estaba relacionada con los comienzos más under y Pablo los agarró a principios de los 90. Nos pusimos a trabajar y es algo que recuerdo con mucho cariño, cuando fuimos a la ciudad de La Plata buscando a los proto Redonditos y después finalizamos la historia en agosto de 2001, cuando Los Redonditos terminaron.
—¿Qué recibimiento había tenido el libro?
—El libro fue muy bien recibido por la prensa y por el público, pero se descatalogó y dejó de conseguirse de un modo tajante, ni en Mercado Libre estaba. Entonces decidimos ponerlo otra vez en la calle, pero quisimos darle un poco de actualidad. Y la actualidad fue mucha, porque hubo nuevas revelaciones sobre Los Redonditos, sobre todo por que el Indio cambió un poco su perfil, empezó a ser una persona más cercana a la que intentamos conectar en 2015. Entre otras cosas se le declaró el Mal de Parkinson, hizo una exposición de objetos personales en la Bilblioteca Nacional, que hubiese sido impensado antes. Hoy tiene una actividad en redes sociales, en la que muestra su casa y su dormitorio, y además sacó un libro de memorias. Así que todo eso fue a nutrir la nueva edición y además de volver a consultar a algunos entrevistados de Los Redondos que no habíamos hablado en la primera edición como Walter Sidotti y Hernán Aramberri, finalmente tuvimos la idea genial de pedirle un nuevo prólogo a Mariana Enriquez, para mí la mejor escritora argentina en la actualidad. Y no sólo que aceptó generosamente sino que nos devolvió un texto en primera persona contando su experiencia vital con la banda como una mujer educada sentimentalmente en La Plata. Y es un prólogo que cambia el libro, porque no es un comentario sobre el libro sino que es un texto con peso propio.
—Se cumplen veinte años de agosto del 2001 cuando tocaron por última vez, ¿qué se mantiene y qué cambió en dos décadas en el escenario ricotero?
—La leyenda sigue fuerte, te diría que hasta crece. Y lo que ha ocurrido en estos veinte años es que se afianzó un poco más la figura publica del Indio, o sea ese equilibrio aparente que había entre Skay y el Indio se desniveló para el lado del Indio, que empezó a tener mucha más presencia y protagonismo en la vida cultural e incluso política. Y hubo otro cambio, así como empezó a exhibir un poco más algo de su intimidad tampoco tuvo problemas en decir lo que pensaba en distintos momentos de la actualidad política nacional e incluso dejar en claro que apoyaba un proyecto político. En cambio Skay mantuvo siempre un perfil muy bajo y eso torció un poco la balanza hacia el Indio. En la primera edición el Indio nos mandó un mail, que hasta nos autorizó a publicarlo, en el que decía que el era el autor de todas las letras y todas las melodías y que era el dueño del discurso de la banda. Prácticamente decía que la banda era de él. Y en estos años, más allá de esa exageración que tuvo, sí es cierto que demostró un montón de cosas que antes estaban un poquito difusas, y mostró que tenía un gran sentido de la melodía, hizo muchas canciones que huelen a Redonditos y también pasó que heredó la masividad y fue quien mantuvo en alto las peregrinaciones por distintas ciudades del país. La última fue la de Olavarría, que fue bastante compleja, pero él mantuvo eso en alto de que hay que ir, hay que estar, que esto es un encuentro y un código compartido, que era un poco lo que habían desarrollado Los Redonditos en la década del 90.
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Pablo Perantuono y Mariano del Mazo, los autores de "Fuimos Reyes".
—En las dos versiones del libro no está la voz del Indio. ¿Intentaron volver a contactarlo?
—Francamente no lo intentamos, porque nos parecía que no iba a acceder. El estaba con su libro recién publicado y confiamos que no era necesario. Quizá lo podríamos haber intentado, él justo se había quedado sin su mánager histórico pero, en fin, el Indio habló bastante en estos años y creo que el libro tiene mucha data.
—En “Fuimos Reyes” escriben que “la historia de los Redondos es una historia de malentendidos”, ¿a qué se refieren?
—Es que se cristalizaron un montón de ideas alrededor de Los Redondos que quizá no tenían mucho sustento real, como la idea de que no daban notas, y daban notas. En los comienzos daban muchas notas a ciertas radios y a revistas como el Expreso Imaginario, Cerdos & Peces, El Porteño; y después cuando hubo que llenar estadios daban notas a medios fuertes, como Clarín, La Nación, Página 12, la radio Rock & Pop, ese es un malentendido. Otro malentendido es que Los Redondos era una banda de rock and roll totalmente desbocada, y no, eran muy profesionales, jamás subieron improvisados en un escenario. Otro es que eran fundamentalistas con un montón de cosas y no fue así. Pasó con Obras, que cierta prensa acusó a la banda de haber transigido a ideas que habían blandido años atrás y pasó cuando no dudaron en aliarse a la Rock & Pop para organizar un concierto como River Plate. La amistad entre Poli y Daniel Grinbank sería vista como algo terrible para ciertas ideas muy fundamentalistas, pero ambos se reconocen como amigos aunque entienden el negocio de una manera diferente.
—La verdad es que son demasiados malentendidos.
—Y hay más malentendidos, como el pensar que era una banda totalmente crítica y con mensajes muy oscuros o poco claros y si uno se pone a observar atentamente disco a disco, con inteligencia y sensibilidad, uno puede ir descubriendo cómo fueron contando la historia del país que les tocó vivir: cómo fue la Dictadura, el amanecer democrático con Alfonsín que lo citan en el optimismo de “A brillar mi amor”; y cómo todo se fue poniendo un poco más duro con la ley de obediencia debida y el punto final, la hiperinflación, el ascenso del menemismo y el derrumbe de la alianza. Todo eso está en canciones muy puntuales y no son pocas, desde “Vencedores vencidos” y “Todo preso es político” hasta “Sheriff” y “No da más la murga de los renegados”. Son todas frases que van contando el país. O sea, hay toda una idea de que Los Redondos estaban alejados de la realidad y eso es otro malentendido.