Política

Amia: Menem, Galeano y Anzorreguy fueron procesados por encubrimiento

La justicia les atribuye haber entorpecido la investigación de la "pista siria" al comienzo del proceso, cuando las primeras sospechas apuntaban a un empresario conocido de la familia Menem.

Jueves 01 de Octubre de 2009

El ex presidente Carlos Menem, el  ex juez federal Juan José Galeano y el ex titular de la  Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) Hugo Anzorreguy quedaron hoy  procesados por el encubrimiento del atentado contra la AMIA, ya que  la Justicia entendió que habrían desviado la investigación cuando  las pruebas apuntaban a la llamada “pista siria”.

La medida fue dispuesta por el juez federal Ariel Lijo, quien  también procesó al ex jefe de Antiterrorismo de la Policía Federal  Jorge “Fino” Palacios, al ex integrante de la Side Juan Anchezar,  al ex comisario de la Federal Carlos Castañeda y a Munir Menem,  embajador y asesor presidencial durante la gestión de su hermano  Carlos.

Se trata de la causa que investiga las irregularidades  descubiertas en el juicio oral a la llamada “conexión local” del ataque a  la Amia, donde quedaron expuestos los delitos cometidos durante  la instrucción de la pesquisa por la explosión que el 18 de julio  de 1994 mató a 85 personas y que todavía sigue impune.

Y apunta a las maniobras que se hicieron apenas quince días  después de la masacre, cuando las sospechas apuntaban hacia Alberto  Kanoore Edul, un empresario de origen sirio-libanés conocido de la  familia Menem que habría tenido vinculación con el ex agregado  cultural iraní y hoy prófugo Moshen Rabbani.

“La decisión puesta de manifiesto por parte de Carlos Menem y  Munir Menem, además de ser ilegítima era ilícita, y tal ilicitud era conocida por aquellos que directamente operaban en  el proceso. Y lo que guió las acciones de Galeano y de aquellos que  respondían a sus directivas fue, entonces, el cumplimiento de la  voluntad presidencial”, dijo el juez.

Hoy, en una resolución de 325 páginas, el juez Lijo dio por probado  que el ex presidente Menem, a pedido de su hermano Munir, dispuso  que se frenara la diligencia sobre Kanoore Edul, a quien se llegó  luego de que se encontró el motor de la camioneta-bomba que  entregó Carlos Telleldín, entonces reducidor de autos.

El juez ponderó que ya en los primeros días de la causa se  sospechaba que “Kanoore Edul o miembros de su familia se encontraría  vinculado a Mohsen Rabbani”, el ex agregado cultural iraní sobre  quien “recae una fuerte sospecha de participación en la ideación y  concreción del atentado terrorista”. Sin embargo, dijo el juez, Menem se mostró presto a colaborar  con todas las diligencias del esclarecimiento de la masacre en los  primeros días de la causa.

Pero “fue a partir del 1ro. de agosto donde Carlos Menem  traspasó el límite que separa el desempeño de todo funcionario del  marco de legalidad del de ilegalidad. Y esto lo digo porque fue ese  día en el que su incidencia fue determinante para lo que aconteció  con la pista que vinculaba al entorno iraní con el atentado”, dijo  el juez.

Precisamente, ese día debía concretarse un allanamiento en  propiedades de Kanoore Edul, a raíz del resultado de las escuchas  telefónicas que se habían dispuesto sobre sus líneas telefónicas y  que también desaparecieron del expediente.

Para el juez, Menem “hizo manifiesta su voluntad, a través de  su hermano -que compartía la decisión-, cuál debía ser a partir de  entonces el curso de los acontecimientos en relación con esa pista”.

“Una persona allegada a él y a su familia estaba implicada en  un hecho de suma gravedad. Su finalidad fue protegerlo; para ello,  bastó que llegue a su conocimiento que Alberto Jacinto Kanoore  Edul era una de las personas sospechadas por el Juez de la causa, y abusando de sus funciones escogió los medios  necesarios y efectivos para direccionar la investigación al ámbito de  lo prohibido, aún admitiendo que su actividad se hubiese basado en  el mas absoluto convencimiento respecto de la inocencia de Kanoore Edul”, sostuvo Lijo.

Fue así, relató el juez, que el padre de Kanoore Edul visitó  la Casa Rosada y Munir Menem, hermano del Presidente, llamó a  Galeano para “interiorizarse sobre la situación” del empresario.

Según se desprende de la resolución, Menem quedó procesado por  “encubrimiento, falsedad ideológica -reiterada en ocho  oportunidades-, violación de medios de prueba y abuso de autoridad”, y se le  trabó un embargo de 300.000 pesos.

“Lo decidido por Carlos Menem -a través de Munir Menem- ha  sido ilegítimo e ilícito y tal ilicitud era conocida por el mandatario, ya que directamente logró intervenir en el  proceso, direccionando las acciones de Galeano y sus auxiliares de  justicia que respondían a las directivas de este último”, sostuvo el  magistrado.

Como ejemplo, Lijo planteó que apenas Menem se alejó de la  Presidencia, Galeano “reactivó el legajo” sobre Kanoore Edul que  había mantenido dormido durante varios años, algo que “ya era en  vano”. (Dyn)

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