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"Yo creo en Dios; voy a salir del hospital con mi hija caminando"

Lo dijo Cintia, la mamá de Victoria Figueroa, la nena de 7 años que baleada en la cabeza cuando dos ladrones intentaban cometer un robo en La Paz al 5200. La criatura permanece internada en el Hospital Vilela, donde evoluciona lentamente de la seria lesión que sufrió.

Viernes 13 de Abril de 2012

 "Cuando la nena salga caminando, porque yo sé que va a salir de esto, me voy a ir del barrio. Me voy a ir lejos, a vivir a un pueblo donde esté tranquila con mi familia. Sé que todavía hay lugares donde se puede vivir. No me importa la casa, ni nada material. Voy a preservar a mi familia porque tengo miedo en el barrio". Con fe en la recuperación de su hija, la madre de la niña de 7 años que el lunes a la noche recibió un balazo en la cabeza relató el calvario cotidiano que implica vivir con miedo en Villa Urquiza, su barrio de la zona oeste. Y reclamó "que hagan algo contra la impunidad" con la cual se manejan "a toda hora" los vendedores de droga del lugar.

"Más que justicia lo que voy a pedir es más seguridad en el barrio. Todos sabemos donde se vende droga y todos tenemos miedo por nuestros hijos. Como le pasó esto a mi hija, le puede pasar a cualquier chico", afirmó Cintia esta mañana del Hospital Víctor J. Vilela.

"Ya no se puede vivir más así. Si querés tomar mate en la vereda te quieren robar hasta el termo", se quejó Cintia.

En el efector intentan salvarle la vida luego de que la nena recibiera, en La Paz al 5200, una bala disparada desde una moto en la que huían tres ladrones perseguidos por un automovilista al que habían asaltado. "Sé que Dios nunca la abandonó, porque ella estuvo 15 minutos con una bala en la cabeza y todavía vive", dijo la joven madre de tres hijos, muy agradecida para con el plantel médico y "toda la gente que la ayuda a salir adelante".

Desesperación. Cintia contó que el lunes "había hecho todo temprano" y ya no le quedaba nada por hacer cuando fue a comprar un cuaderno con Victoria y Valentina, su hija mayor, de 9 años. "Mi marido fue a arreglar el auto se llevó al más chico (Isaías, de 3 años). Yo fui con las nenas a comprar un cuaderno a dos cuadras de casa Me comentaron que (los ladrones) venían tiroteándose desde La Paz y Liniers. Yo iba por Aguilar y Liniers, a la par de ellos, y cuando crucé La Paz e hice unos 25 metros vi pasar una moto con tres choros y un 206 que los seguía", recordó.

"Desde la moto —continuó— le apuntaban al auto. Me agaché con Valentina y Victoria quedó parada detrás mío. Estaba mirando unas figuritas que estaban pegadas en la puerta de un negocio. Cuando sentí el tiro no imaginé que le podía dar a mi hija. Entonces fue todo desesperación, por suerte pude llevarla viva hasta el Heca".

Miedo. El miedo es una constante en el relato de la mujer cuando se refiere a la cotidianidad de su barrio, donde vive desde los 6 años, actualmente a una cuadra de la casa de sus padres. "Pensar que este año cambiamos a las nenas de escuela porque nos daba miedo llevarlas a la otra. Ya no sabemos qué hacer", comentó Cintia, antes de revelar lo que a su entender es la causa mayor de los problemas.

"En el barrio hay mucha droga. Hay un quiosco de droga en el club, todos sabemos donde está pero nadie dice nada por miedo. Pero a mí ya me golpearon donde más me duele, le pido a los vecinos que comencemos a denunciar", afirmó la madre, aunque no se animó a identificar la institución en la que se da esa situación.

"Antes no era así el barrio. Ahora es tierra de nadie. Ves pibes de 13 o 14 años drogándose en medio de la calle. Tee patotean, te quieren robar, no les importa que uno va con criaturas. Ya no sé qué hacer, no entiendo cómo podemos seguir viviendo así", reflexionó Cintia, antes de esbozar una solución a futuro: "Cuando la nena salga de esto nos vamos a ir a vivir a algún pueblo donde podamos estar tranquilos. Todavía tiene que haber un lugar así".

 

 

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