Un peso pesado del hampa local, reconocido por su actividad en el submundo de la
piratería del asfalto y buscado por hechos cometidos en cuatro provincias, cayó preso en la zona
oeste rosarina. Gabriel Alejandro Ojeda, de 36 años y conocido como Gaby, era buscado en Santa Fe
como sospechoso de haber integrado la "banda del cereal", desarticulada en septiembre pasado con la
detención de cinco de sus integrantes. La gavilla había dado entonces un paso en falso mientras
robaba cinco camiones repletos de soja en un campo de Santa Teresa. A Gaby también se lo buscaba
por una serie de estafas en las localidades entrerrianas de Paraná y Colón, y por dos hechos de
robos calificados y privación de la libertad cometidos en la ciudad cordobesa de Bell Ville.
"Hace un par de años que Gaby Ojeda no trabaja en Rosario porque aquí todos lo
conocen", aseguró una fuente allegada a una de las tantas investigaciones que lo tiene en la mira.
Y mencionó que el hombre "se mueve con facilidad en los límites santafesinos vinculándose con
maleantes de otras provincias". Incluso, agregó el vocero, escapa al estereotipo del hombre que
deambula por los arrabales de la delincuencia. "No parece choro. Vos lo ves y no da el perfil. No
tiene cicatrices y sus tatuajes no son tumberos".
El jueves pasado, Ojeda circulaba en un Ford Galaxy en inmediaciones del Fonavi
de Mendoza y Donado, jurisdicción de la subcomisaría 22ª. Efectivos de Agrupaciones Especiales que
realizaban patrullajes de rutina lo reconocieron y montaron un operativo cerrojo que terminó con
Gaby preso. Junto a él viajaba una mujer de 24 años oriunda de Cañada de Gómez. Ya en Jefatura,
comprobaron que sobre Ojeda pesaban dos ordenes de captura: una del juzgado de Instrucción de
Cañada, que investiga los hechos de "la banda del cereal" ocurridos en 2009 y otra de una fiscalía
de Bell Ville. El prontuario local de Ojeda, en tanto, tiene cinco antecedentes: dos de ellos robos
con uso de armas de fuego. Tras ser detenido fue trasladado a la alcaidía de la Jefatura de Las
Rosas.
La banda del cereal. Tras una seguidilla de robos registrados en Bell Ville
durante 2009, la policía cordobesa detuvo hace una semana atrás a César B., un hombre de 36 años
que habría participado junto a Gaby en los robos a dos comerciantes de esa ciudad. Si bien no se
mencionaba su nombre, en los medios de comunicación de la provincia mediterránea empezó a
mencionarse que la policía buscaba a "a un sujeto oriundo de Rosario" con "frondosos antecedentes"
y vinculado directamente "a Graciela Victoria Mercedes Urbano, de 40 años, supuesta jefa de una
banda de delincuentes que opera en Córdoba y Santa Fe", en directa relación a la banda del
cereal.
Esa banda tenía un modus operandi muy aceitado. Basado en buena información y en
el despliegue de una logística sofisticada, marcaban un campo donde hubiera soja cosechada. Un
grupo ingresaba, reducía a los caseros o dueños del lugar y los mantenía cautivos. Con el escenario
controlado, llegaba una caravana de camiones en los que cargaban la oleaginosa almacenada en silos
a granel o en bolsa. Y cuando el botín les parecía suficiente, partían. Una parte de la
investigación, que comenzó en junio de 2009 por un robo en Las Rosas, cuenta que la banda
falsificaba cartas de porte y con ese documento los camiones circulaban libremente hasta su destino
final.
El último. El golpe que marcó el final de la gavilla ocurrió el 11 de septiembre
del año pasado en un campo de Santa Teresa, a unos 50 kilómetros de Rosario. La banda estaba siendo
seguida por personal de la Unidad Regional III, del departamento Belgrano, por el robo en Las Rosas
y entonces, con un teléfono pinchado bajo intervención policial y judicial se, lograron monitorear
los pasos de los hampones.
Así, los policías supieron que iban a cometer un hecho, pero desconocían el
lugar. Por eso se montó un operativo con efectivos de los departamentos Rosario, Belgrano,
Constitución y San Lorenzo y la colaboración de la Tropa de Operaciones Especiales. Finalmente, fue
un hecho fortuito lo que ayudó a la captura de los cinco integrantes de la gavilla. No llevaron la
cantidad necesaria de camiones para robar toda la carga y mientras esperaban más vehículos fueron
cercados por la policía.
Eso provocó el desbande del grupo y entre la 0.30 y las 5.30 de aquel día todos
fueron capturados. En el cruce de la ruta 18 y un camino rural los policías vieron estacionado un
Peugeot 307 gris que les resultó sospechoso. Ahí cayó Ricardo B., de 26 años, hijo de un suboficial
retirado de la UR II. Un camión Fiat 150 blanco cargado de soja se detuvo al ver el Peugeot y el
camionero contó que venía de cargar soja de un campo que le habían indicado. Los vigilantes
hicieron unos 2 mil metros desde ese punto y hallaron otro camión sin ocupantes. Era un Chevrolet C
60 azul cargado con soja. Tenía una cubierta averiada y un choque en la parte delantera izquierda.
El operativo cerrojo continuó en un camino rural paralelo a la ruta provincial 90, donde fue
hallado un Mercedes Benz cargado de soja. Y delante de éste, una camioneta Ford F-100 que habían
llenado con bolsas con semillas de soja. Unos 1.500 metros al norte de ese lugar, secuestraron otro
camión con acoplado, Fiat 150 N, también repleto de soja. Los tres vehículos estaban
desocupados.
El celular intervenido fue clave y a partir de las coordenadas que se lanzaron
se pudo dar con tres prófugos que esperaban refugiados debajo del puente que cruza el arroyo Pavón,
sobre la ruta provincial 178. Dos de ellos fueron apuntados como cabecillas de la banda: Oscar Luis
Diab, alias Tito, de 49 años, y Flavio Mariano Rodríguez, de 36 años, conocido como Cordobés y
oriundo de Bell Ville. La policía investiga si el hombre que coordinaba el golpe por teléfono era
Gaby Ojeda.