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Justo Villar: "Nunca me fui de Newell’s, sentimentalmente siempre voy a estar ligado"

Justo Villar habló con Ovación en Concepción de sus ganas de terminar la carrera en el club con el que se consagró campeón en el Apertura 2004. También elogió al Patón Guzmán.

Miércoles 01 de Julio de 2015

Justo Villar invita a pasar a Ovación al sector del comedor del hotel Sonesta, búnker de concentración de la selección paraguaya en Concepción. Apura un saludo afectuoso y lejos de zambullirse en el partido que iba a disputar ante Argentina por la semifinal de la Copa América, la respuesta que más le interesa escuchar es cómo anda su querido Newell’s. Aunque la iniciativa del arquero guaraní no es más que una forma de activar los resortes de la curiosidad. Porque si hay alguien que está empapado de la realidad rojinegra es precisamente él. A tal punto que encaja perfecto en el jugador que no está dispuesto a que nada ni nadie se interponga en el intento de hacer posible el sueño de terminar su carrera en Newell’s.

“Me encantaría jugar en Newell’s en el final de mi carrera. Cada vez que voy al Coloso o a Rosario estoy como en mi casa porque la gente me hace sentir eso. Por eso no lo veo como algo lejano. Todavía tengo un año más de contrato con Colo Colo y para cuando termine el vínculo voy a estar pisando los 39. Ahí veré para qué estoy, si para seguir o dejo definitivamente de jugar. Pero Newell’s siempre está en mi cabeza como una posibilidad para volver. Además es lo que quiero”, cuenta Villar, pieza influyente en el equipo de Newell’s que se consagró campeón en el Apertura 2004.

—¿Qué es lo que más extrañás del club?

—Se extraña todo. Newell’s es un club muy especial para mí. Marcó mi vida futbolística no sólo porque tuve la posibilidad de salir campeón, sino porque mucho de lo que soy como jugador se lo debo a Newell’s.

—¿Cómo viviste la vuelta de Gallego, a quien conocés porque fue el técnico con el que saliste campeón en 2004?

—Muy mal. Porque el Tolo le dio mucho al club y no merecía irse como se fue. Pero el fútbol es así cuando los resultados no son los esperados.

—¿Por qué le fue mal?

—Y... los tiempos no son los mismos. Con esto no quiero decir que se equivocó en agarrar, pero evidentemente no era el mismo que en el 2004. Cada vez que tuve la chance de hablar con él me decía de sus ganas de volver a dirigir a Newell’s. No salió bien la apuesta. Igual, el hincha siempre lo va a tener en el corazón. Nunca se olvidará del campeonato que ganamos con él.

—¿Seguiste la campaña del equipo en la primera mitad del año?

—Sí, como un hincha más. Siempre muy metido cada vez que jugaba Newell’s. Uno sufre mucho cuando está afuera y las cosas no van bien. Hay un sentimiento muy fuerte que no se puede ocultar. En los últimos tiempos el equipo no tuvo buenos resultados, se perdieron varios clásicos y todavía recuerdo la semifinal que perdimos contra Atlético Mineiro por la Libertadores cuando dirigía Martino. Ahí el equipo estaba para ganarla, jugaba muy bien y la verdad es que no pensé que iba a ser eliminado en Brasil. Sobre todo porque había ganado 2 a 0 en el Coloso, pero en la definición por penales puede pasar de todo.

—¿Tenés relación con la dirigencia actual de Newell’s?

—Sí, hemos hablado varias veces. De hecho cuando vuelvo a Rosario voy al club o de alguna manera hablo con alguno de ellos. También fui a ver algunos partidos por la Libertadores en 2013 y nos encontramos en Asunción cuando aquel equipo del Tata enfrentó a Olimpia por la fase de grupos de la Copa. Siempre estoy pendiente y conectado de lo que pasa en Newell’s. Los jugadores, los técnicos y los dirigentes pasan, pero el club es lo más importante. Y ahí estamos nosotros para dar apoyo desde el lugar donde estemos. Siempre voy a estar cuando Newell’s me necesite.

—Compartiste plantel con Nahuel Guzmán en Newell’s, ¿te sorprende la evolución que tuvo como arquero y que lo llevó a la selección argentina?

—No me sorprendió en nada porque el Patón siempre tuvo condiciones impresionantes para ser un gran arquero. Al principio, lo único que lo traicionaba era su temperamento. Pero con el tiempo lo fue puliendo y además entendió que en el fútbol se debe obrar de otra manera. Vivía las cosas muy a lo loco y siempre hablaba con él para que se tranquilizara. Y lo logró. Hoy es el arquero de la selección y un referente en el puesto con un estilo propio. Lo ayudó mucho la confianza que le dio el Tata Martino cuando la tuvo complicada porque no le salían algunas cosas. Además evolucionó mucho en el juego, ganó en tranquilidad para salir jugando con los pies y maneja mejor los tiempos del equipo.

—Igual hizo estar con el corazón en la boca más de una vez al hincha de Newell’s.

—Sí, a mí también. Miraba los partidos y le decía por el televisor “tirala Patón, tirala. No te compliques”.

—¿Pudiste hablar con él durante la Copa América?

—En el partido que jugamos contra Argentina en La Serena cambiamos la camiseta y también intercambiamos mensajes. No hablamos mucho porque durante la copa los planteles estamos muy metidos en lo nuestro y alejados de todo. Lo poco que hablé lo noté feliz del momento que está atravesando en la selección nacional.

—¿Qué opinás de la designación de Lucas Bernardi como técnico de Newell’s teniendo en cuenta que hace apenas seis meses que dejó el fútbol?

—No me parece descabellada la elección y tiene todo para que le vaya bien. Existen muchos ejemplos de jugadores que dejaron la profesión y enseguida se pusieron a dirigir y les fue muy bien. Conoce a Newell’s porque es su casa, volvió en un momento difícil del club y salió campeón. Tiene el aval de todos y, por supuesto, de la gente. Además se preparó para ser técnico, estuvo muchos años en Europa y seguramente los aprovechó. Ojalá tenga toda la suerte y saque al equipo de este momento.

—Tiene nada menos que el clásico en el Coloso en un par de fechas.

—Bueno, entonces le daremos fuerza y ahí va a demostrar todo el temple que tiene. Está bien rodeado y no tendrá problemas a la hora de manejar al grupo porque conoce a la mayoría de los jugadores.

—¿Está bien ponerle como título a la entrevista que vas a volver algún día a Newell’s?

—No, porque nunca me fui (sonrisas). Tal vez físicamente sí, pero sentimentalmente siempre voy a estar ligado a Newell’s. 

 

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