Ovación

"El equipo tiene que estar preparado para ser agresivo"

El preparador físico habló de lo que le pide Llop para que Newell's presione el mayor tiempo posible. Dijo que la adaptación a una metodología de trabajo lleva tiempo

Domingo 12 de Noviembre de 2017

La práctica de fútbol de Newell's en el Coloso terminó hace unos minutos en el Coloso y con la ropa empapada por el intenso calor, Hugo Reinaudo conversó con Ovación para hablar sobre su rol en el cuerpo técnico que encabeza Juan Manuel Llop. El preparador físico comentó que su misión es poner en condiciones a los futbolistas para "que el equipo sea agresivo, que presione", según la idea de juego del Chocho. Entiende que todo eso lleva un proceso que demanda tiempo, algo complejo considerando que los plazos que se imponen en el fútbol son habitualmente breves. Reinaudo habló de metodología de entrenamiento y de los motivos de algunas lesiones, además de recordar los encuentros cotidianos con Llop en un bar de Guayaquil donde fueron planeando la chance de trabajar juntos.

¿Qué es lo que te pide Llop en cuanto a la preparación del plantel?
Por su forma de juego, quiere que el equipo sea agresivo, que presione los 90', aunque es muy difícil desde lo metabólico y fisiológico llevar a cabo esa presión durante todo el partido. El equipo tiene que estar preparado para ese objetivo. Presionar la mayor parte del tiempo posible.
Llop manifestó luego del empate contra Patronato que su idea a esta altura del torneo era tener 12 o 14 puntos. En tu caso, ¿cuál es la evaluación que hacés del plantel, entre lo que tenías en mente y lo que se concretó hasta acá?
Pienso que estamos bien, aunque siempre se puede mejorar. Y se puede mejorar un montón. Lo pienso a partir de los tiempos de trabajo. La aplicación de una metoología de trabajo es algo que requiere tiempo, algo difícil en el fútbol actual. Cuando llegamos a Newell's, vinieron futbolistas con diferentes características de trabajo. Adaptarlos a nuestro trabajo, a lo que quería el Chocho y a mi metodología lleva un tiempo.
¿Eso implica que se facilitará el trabajo en la próxima temporada, ya que todos estarán habituados a lo que pretenden de ustedes y con una base de futbolistas que no debería cambiar demasiado?
Creo que sí. Después de medio año de trabajo, hay una adaptación al planteo del trabajo táctico del técnico y del trabajo físico que yo hago. De nuestra parte tenemos más claro desde lo que puede dar un jugador hasta la dinámica del grupo.
Hubo futbolistas que en este tiempo tuvieron lesiones musculares, Sarmiento, Guevgeozian y Leyes. ¿La intensidad con la que se juega en el fútbol argentino deriva en estas dolencias?
La intensidad en el fútbol crece cada vez más. Eso lleva a que el jugador se lesione, ya sea a nivel articular, porque realizó un cambio de dirección y quizás no lo hizo en forma consciente y terminó con un esguince de tobillo o de rodilla. O también a nivel muscular, por esa intensidad del juego de la que hablamos.
Enzo Cabrera saltó de la quinta división a la primera e inmediatamente tuvo una esguince de ligamento de la rodilla. ¿Se debió al nivel e exigencia?
Sí. Es algo lógico. Pero el episodio donde siente el primer problema fue un día que hace fútbol y disputa una pelota con Nehuén Paz. Fue en la disputa de una pelota entre un chico de 17 años, que está en crecimiento, con un jugador de primera división, con un físico como el de Nehuén Paz. Dicho por el mismo Cabrera, no es lo mismo chocar con un central de su categoría que con uno como Nehuén. Por eso hay que ir llevándolo de manera progresiva.
¿Le planteás al Chocho si un futbolista no está en condiciones de jugar a partir de su condición física?
Lo charlamos entre todo el cuerpo técnico. Somos abiertos, cada uno puede opinar. Después obviamente la decisión final la toma el jefe del grupo, que es el Chocho.
¿Cuál es la mirada que tiene los jugadores de vos?, ¿te consideran un preparador físico estricto o uno con el que se puede hablar?
No lo sé. Soy un profesor que siempre da libertad para que me hagan una joda. Pero que cuando tengo el silbato y el cronómetro ya no se jode más. Si arrancás el trabajo a las 9, a las 8.45 ya hay que estar pensando en el trabajo. Me gusta interactuar, pero en el momento de trabajar, hay que cerrar la boca.
Hablaste de bromas y pienso en Brian Sarmiento, quien siempre tiene alguna salida irónica. Eso contribuye al trabajo del grupo.
Brian contribuye muchísimo, como lo hacen otros jugadores con diferentes características. Siempre el entrenamiento tiene que ser alegre, pero en el momento que hay que cumplir el objetivo de un entrenamiento, hay que cerrar la boca y cumplir. La periodización del entrenamiento la divido en tres orientaciones. Una es la cualitativa, que tiene que ver con lo técnico. Otra es la cuantitativa, referido a lo funcional, regenerativo y adaptativo. Y por último, lo sistémico relacional, referido a la parte táctica, ya sea individual y colectiva. En cada una de esas orientaciones tenés objetivos. Doy un ejemplo. Si pedimos un trabajo de velocidad de 10 metros, tiene que ser al máximo, no menor. Y si desbordás y tirás un centro, tenés que hacerlo bien, a la cabeza del delantero. Hay que cumplir con esas metas.
Es complicado planificar un trabajo cuando no sabés si a los dos meses te tenés que ir del club
Seguro. Una cosa es estimular o activar para llegar bien a un partido y otra es desarrollar. Desarrollar es mejorar la base aeróbica de un futbolista, de 50 a 60 mililitros de consumo, o que una saltabilidad de 30 centímetros la mejore en 50 centímetros. Eso no lo conseguís entrenando durante dos semanas. Por eso lo más importante es como mantenés al equipo durante el período de competencia, y si tenés algún hándicap en esos microciclos para ir mejorándolo, porque en la pretemporada no te alcanza desde lo físico para jugar durante 4 meses.
¿Qué te gustaría que se dijera de Newell's acerca de la preparación física?
Hoy la preparación física es un trabajo más integrado que en otros tiempos, con esas tres orientaciones de las que hablé. Siempre pienso en tratar de dejar la mejor imagen. Lo más importante es que al equipo le vaya bien. Porque si le va bien, indirectamente quiere decir que todo está bien.
¿Estuviste trabajando con otros entrenadores, antes de acompañar a Llop. ¿Cuando fue que lo conociste?
Lo conocía porque apenas yo me había recibido trabajaba en un centro de evaluación en Rosario donde se realizaban diferente tests, de velocidad, fuerza, ergometría. Allí iban los planteles de Newell's y estaba el Chocho. En ese momento ni imaginábamos que podíamos hacer algo juntos.

¿Y cómo fue que se dio esta chance de formar parte de un mismo cuerpo técnico?
Estaba trabajando en Emelec y el Chocho era ayudante de Rubén Insúa en Barcelona. Todas las tardes nos juntábamos para ir a tomar café. Ahí empezamos a hablar de hacerlo juntos, hasta que se dio la posibilidad de Newell's en 2001.
Para el Chocho, esta vuelta a Newell's es una revancha después de esa experiencia de 2001, siendo que es una figura en la historia del club. ¿y vos cómo lo tomaste esta oportunidad de regresar?
El Chocho le dio toda su carrera deportiva a este club. Y era muy fuerte decirle que no cuando te ofertan volver al club de tus amores. Cuando le propusieron de volver, a mí me pareció una muy buena idea.
¿No dudaron en aceptar, teniendo en cuenta los inconvenientes que hay en el club y al hecho e que el plantel iba a quedar desmembrado por la partida de varios?
Siempre digo que nadie es profeta en su tierra. Hemos viajado por todos lados para seguir con nuestra vocación, y cuando te dan la posibilidad de volver a tu club no podés decir que no. La decisión de Juan Manuel fue espectacular. Aparte al Chocho se lo ve muy bien emocionalmente. Y profesionalmente está en una etapa muy buena.
Siendo preparador físico tu figura pasa más desapercibida. Igual, ¿sentís la presión, siendo un club tan popular y exigente?
Cuando ingresás y ves el estadio lleno, eso implica muchas responsabilidades que uno tiene a partir de la función que le compete. Uno se siente activado porque la presión siempre es más grande, por la grandeza de la institución. Hay que estar tranquilo y no autopresionarse porque eso a veces te lleva a cometer errores o a ver fantasmas en todos lados y donde no los hay.

Peregrinaje por varios países

La formación de Reinaudo fue bien desde abajo y con un recorrido por distintos países. Nació en Casas, un pueblo ubicado a 10 kilómetros de Cañada Rosquín. Siendo preparador físico pasó por Renato Cesarini, Racing, Vélez, Ferro, Atlético Rafaela, Santos Laguna de México, Emelec y Barcelona de Ecuador y Libertad de Paraguay. El experimentado delantero ecuatoriano Iván Kaviedes lo elogió alguna vez por su forma de trabajar.
   La historia de Reinaudo empezó en el club Casas, de la localidad del mismo nombre. "Jugué en la primera. Era un volante entre creativo y aguerrido. También lo hice en Libertad de Cañada Rosquín, Independiente de Centeno y tuve un paso por las inferiores de El Expreso de El Trébol", recordó.
   Se instaló en Rosario y estudió en el Instituto Amici. Llegó a trabajar en una escuela de vóley en San Martín de las Escobas. Pero el fútbol era más fuerte.
   "Empecé en Renato Cesarini. Estuve dos años, con Jorgito Solari (hijo del Indio). Fue la formación inicial que todos necesitan para aplicar lo aprendido", señaló. Se fue a vivir a Buenos Aires, pasó por las inferiores de Racing y el profesor Julio Santella, reconocido por formar parte del exitoso cuerpo técnico de Carlos Bianchi, le mencionó que Vélez necesitaba un preparador físico para la reserva y la cuarta. Así continuó su carrera en el club de Liniers.
   El entrenador de Lanús, Patricio Hernández, con quien se había recibido, lo llamó para que haga una evaluación de lactato. "Siempre me acuerdo que en ese equipo estaba el Tata Martino", rememoró.
   Hernández fue el que lo invitó para acompañarlo a Santos Laguna de México. Más acá, previo a su regreso a Newell's, tras su paso en 2001, estuvo en Atlético Rafaela durante 6 años. Lo considera como una de las experiencias más valiosas. Pero en primer lugar subrayó su paso por Emelec.
   "Estuve en Emelec entre el 97 y el 99. Esa continuidad en el proceso de entrenamiento fue fundamental. Allí tenía a Iván Kaviedes. Al tiempo que se fue a jugar a Italia (a Perugia), dijo que ahora sí entendía mis entrenamientos. En Italia se trabajaba con la metodología del francés Gilles Cometti, la misma que utilizaba yo. En Emelec ganamos un torneo local y clasificamos a la Libertadores", se enorgulleció.

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