Central está cumpliendo con algunos de los requisitos indispensables para realizar una buena campaña y el principal está en la fuerte localía. Pero hay otro en los que todavía no pudo acomodarse. Sin dudas uno de ellos radica en la discontinuidad de buenos resultados y, aunque suene repetitivo, esa pata flaca encuentra sustento en las flaquezas que el equipo demostró jugando en condición de visitante. La radiografía del torneo del canalla es tan clara que hay una sola estación en la que el equipo de Miguel Ángel Russo logró dos victorias consecutivas. Y eso es lo que lo llevó a las intermitencias constantes y a la imposibilidad de dar ese salto de calidad que le permita estar un par de escalones más arriba de lo que está, con chances serias de pelear por el título. Es imposible obviar el dato de que nunca perdió dos seguidos, y eso es lo que aporta su cuota a este semestre hasta aquí consistente, pero es otra arista del análisis.
Esa instancia del campeonato en la que Central logró meter dos triunfos de manera consecutiva fue en ese partido como visitante frente a Huracán, con victoria por 2-0, y el inmediato triunfo (3-1) contra Gimnasia y Esgrima, en el Gigante de Arroyito. Antes y después de eso el canalla nunca logró meter un par de festejos al hilo. De ahí en más, el subibaja permanente.
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Malcorra fue el autor de uno de los goles frente a Huracán. Después de eso llegaría la victoria contra Gimnasia.
Celina Mutti Lovera / La Capital
Es una verdad de Perogrullo, pero es difícil que un equipo adquiera un protagonismo pleno si no logra consistencia en los resultados, porque para pelear en lo más alto, tarde o temprano es necesaria una seguidilla de buenos resultados, algo que Central nunca pudo conseguir.
Por eso, es imposible no caer en la ya conocida dicotomía de resultados entre los partidos de local y los de visitante. Es que si no fuera por esa muy buena performance que el equipo adquirió jugando en el Gigante hoy no se estaría hablando de la “buena campaña” que está llevando adelante.
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En realidad, hubo dos ocasiones en las que el canalla logró dos victorias consecutivas, pero en esa segunda está el partido por Copa Argentina, ante Central Norte de Salta, después del triunfo frente a Defensa y Justicia, por la Liga Profesional. Es cierto, aportó la clasificación a 16avos de final, pero no cuenta para el análisis de por qué a ese protagonismo le falta una dosis de consistencia.
Cuando Central logró esa primera victoria en condición de visitante frente a Huracán y a los pocos días lo refrendó en Arroyito contra Gimnasia pareció ser el comienzo de una nueva era en este Central de Russo, que hasta allí se debatía entre las alegrías y los tropiezos. Pero nada de eso ocurrió, porque las marchas y contramarchas en los resultados se mantuvieron como una constante.
Estuvo a un pasito de repetir un par de fechas después, cuando luego de derrotar a Independiente en el Gigante fue a Tucumán, donde parecía tener el resultado en el bolsillo, el que se le escapó en los minutos finales del encuentro. Y ya no pudo con Boca de local y la pasó mal con Talleres en Córdoba.
La contundente goleada frente a Platense fue en la previa de la visita a un Vélez que andaba (todavía anda) a los tumbos, pero el intento también resultó fallido. Similar situación vivió el canalla tras la trabajosa pero justa victoria ante Defensa y Justicia, porque de inmediato llegó el partido ante el desvencijado Banfield, con el que terminó perdiendo.
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Russo camina hacia el banco, en cancha de Huracán, donde Central logró su única victoria como visitante.
Celina Mutti Lovera / La Capital
¿Hay más? Sí. Llegó Instituto a Arroyito y otra vez Central se despachó con una goleada (4-1), antes de viajar a cancha de Barracas Central, que venía de comerse cinco contra Estudiantes, en La Plata. Es cierto, no lo perdió, pero allí tampoco supo sacarle provecho el envión con el que llegaba.
Se insiste con que es sumamente valorable el hecho de que las derrotas tampoco lograron hacerse carne en este Central de Russo, pero en la discontinuidad de triunfos se explica ese salto de calidad que hoy en Arroyito seguramente lamentan.