Ex miembros directivos de la asociación cooperadora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) desfilaron la semana pasada por los Tribunales provinciales para declarar en una causa donde se les imputa la administración fraudulenta de cerca de 500 mil pesos que pertenecían a la institución.
Las estafas a la caja de la cooperadora de Medicina se remontan al ejercicio del 31 de agosto de 2007 a diciembre de 2010. Tras una auditoría interna ordenada por la comisión que asumió a principios de 2011, se constató un desfalco por cerca de 470 mil pesos a través de operaciones con facturas apócrifas a proveedores de insumos y servicios.
En los períodos denunciados, la entidad era presidida por Raquel Elena Serrani; el vicepresidente era Alfredo José Jofren; el tesorero, Julio César Jozami Barreiro; y el protesorero, Ricardo Juan Bazet.
Muchos de ellos fueron denunciados penalmente en el juzgado de Instrucción Nº 7, que ordenó una serie de medidas tendientes a corroborar los resultados de una auditoría interna que en su momento estuvo a cargo de docentes de Ciencias Económicas y que comprobó las maniobras.
Durante la tramitación de la causa penal, que instruye el juez Juan Andrés Donnola, una pericia contable no hizo más que confirmar los desmanejos. "Hay una pequeña diferencia respecto a la comprobación del monto, pero el resultado de la pericia demuestra la estafas por casi 500 mil pesos", dijo una fuente inobjetable cercana a la investigación.
Con esa prueba, la semana pasada fueron citados a declaración indagatoria los ex miembros de la comisión: el presidente y el tesorero (decidieron postergar su exposición) y el vicepresidente (se abstuvo), además del contador y el protesorero (cumplieron con la formalidad del trámite).
Todos están imputados del delito de administración fraudulenta en perjuicio de la cooperadora de Medicina. De acuerdo a los informes, que se expusieron incluso ante el Consejo Directivo de la facultad, todos los cooperadores ahora denunciados estamparon su firma en las operaciones.
Ni las donaciones. El informe detectó un faltante de 470.909,72 pesos por pagos a proveedores inexistentes realizados con facturas apócrifas, intereses de plazos fijos y donaciones no ingresadas al sistema de gestión de la cooperadora.
Además, la asociación apeló a entidades bancarias y financieras (bancos Galicia y Nación) y en cuatro años realizó 51 operaciones, pero sólo registró tres. Aparte, abrió una cuenta durante 2010 desde donde realizó préstamos que generaron más de 12 mil pesos de intereses que nunca se asentaron en la contabilidad.
La investigación puso al descubierto también el faltante de dólares supuestamente originados de la rentabilidad de títulos Boden 2013. En el expediente figuran los comprobantes fraguados de varias empresas y comercios locales de distintos rubros: materiales de construcción, servicios informáticos, seguridad, catering y hasta decoración.