"Lo que me pasó no se lo deseo a nadie. En ese momento era la vida de mi hijo o
la del delincuente, pero yo voy a tener que cargar con un muerto por el resto de mi vida". La frase
pertenece a Fabián García, mano derecha del entrenador de Rosario Central. Aún conmocionado por el
episodio en el que forcejeó con un ladrón y lo mató, García contó que vive días angustiantes y
reveló que por seguridad tuvo que abandonar la casa donde vivía y donde ocurrió el hecho. "Ya nos
mudamos y ahora mi familia se vendrá a Rosario unos días", reveló.
García asistió ayer al entrenamiento del plantel de Central en el complejo Palos
Verdes discretamente vigilado por un custodio. Allí recibió muestras de afecto por parte de los
integrantes del cuerpo técnico y los futbolistas, y después habló con los periodistas. Contó que
tanto él como su esposa y sus hijos reciben asistencia psicológica, que no puede dormir y que no
deja de pensar en aquel episodio. "Estoy viviendo un momento muy complicado", resumió.
El martes 11 de marzo, poco antes de las 13, García se aprestaba a entrar su
camioneta en la cochera de su casa cuando fue abordado por un delincuente. El ayudante de Madelón
le ofreció que se llevara el vehículo, pero el asaltante aprovechó que su hijo se asomó atraído por
los gritos y lo amenazó con un arma. Entonces él se le abalanzó y forcejearon, y en esa pelea
cuerpo a cuerpo el ladrón recibió un disparo mortal.
El ex jugador de San Lorenzo recordó que esa tarde debía estar en Rosario, pero
que había viajado con urgencia a la Capital Federal porque su esposa tenía un problema de salud.
"Es más, cuando me asaltaron ya estaba por salir otra vez para Rosario", contó. Y añadió: "Por eso
no dejo de pensar que esto me tenía que pasar a mí, como me pasó".
Dijo que lo aterra pensar en lo que hubiese sucedido con su familia si él no
hubiese estado en ese momento en la casa y confesó que no puede dormir. "Estoy muy triste y muy
preocupado, por mi y por mi familia", confió.
Con huellas visibles de esa angustia en el rostro, García contó que ya dejó la
casa de Pumacahua 1443 del barrio de Flores donde vivía. También admitió que reincorporarse al
trabajo junto a Madelón y los futbolistas de Central le hizo bien. "Necesitaba venir. Acá me siento
bien y estar con el plantel es especial", aseguró y agregó que la mujer y los hijos se instalarán
aquí con él por "10 o 15" días. También agradeció el apoyo explícito del presidente del club,
Horacio Usandizaga ("es un héroe, hay que condecorarlo", había dicho el Vasco), y el de los
jugadores canallas, que le dedicaron el vital triunfo del viernes pasado ante Olimpo.
"Jamás pensé que mataría a una persona. Fue muy duro y obviamente algo que no busqué", dijo y
narró cómo fueron las horas que pasó detenido en una comisaría porteña. "Estuve preso, incomunicado
y esposado. Antes sólo había ido a una comisaría porque me habían robado el estéreo o la rueda
auxiliar del auto, pero la policía me trató muy bien y ahora estoy con falta de mérito, aunque de
eso no entiendo nada", recordó.
Recuerdo
"Mi primer recuerdo es que al salir a la calle un policía me decía: «Dejá el arma».
Creía que era delincuente".