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Cambiar a los electores, la última trampa que ideó Trump

El plan es que en los estados donde ganó Biden pero tienen Legislaturas republicanas, estas designen electores que voten al presidente actual y no a Biden

Sábado 14 de Noviembre de 2020

Líderes republicanos en cuatro estados en los que ganó el presidente electo Joe Biden por escaso margen afirman que no participarán en un plan de dudosa legalidad para hacer que los electores de su distrito voten por el presidente Donald Trump en el Colegio Electoral. Se trata de una trama urdida por algunos republicanos, que la presentan como la última oportunidad para mantener a Trump en la Casa Blanca.

Legisladores estatales republicanos en Arizona, Michigan, Pensilvania y Wisconsin han dicho que no intervendrán en la selección de los electores, que son los que emiten los votos que garantizan la victoria de uno de los dos candidatos en el Colegio Electoral. Pero esto violaría la ley estatal y el voto popular.

Según los últimos resultados y proyecciones, Biden cuenta con 306 electores contra 232 de Trump. La ventaja de Biden es indescontable porque superó holgadamente el umbral de 270 necesarios para ser consagrado presidente. El Colegio Electoral tiene un total de 538 integrantes.

Leer más: Expertos electorales rechazan las denuncias de fraude de Trump

"No lo veo, salvo que encontremos algún tipo de fraude _ del cual no he oído hablar nada. No nos veo abordando seriamente un cambio en los electores", aseguró Rusty Bowers, presidente de la Cámara de Representantes de Arizona, de mayoría republicana, quien dijo haber recibido multitud de correos electrónicos pidiendo la intervención de la legislatura. "Están obligados por ley a elegir de acuerdo con el voto popular'', subrayó Bowers. Biden ganó en Arizona, un estado de tradición republicana.

El plan implica que las cámaras estatales controladas por el Partido Republicano rechacen la victoria de Biden en el voto popular en sus estados y opten por electores que respaldan a Trump. Aunque el final del plan no está claro, parece descansar en la expectativa de que una Corte Suprema de tendencia conservadora sería la encargada de zanjar cualquier disputa final sobre esta medida.

Aun así, ha sido promovida por aliados de Trump, como el gobernador de Florida, Ron DeSantis. La teoría se basa en el hecho de que la Constitución de Estados Unidos concede a los parlamentos estatales el poder de decidir cómo se elige a sus electores. Todos los estados aprobaron leyes que delegan este poder en los votantes y nombran a electores que respalden al candidato presidencial más votado en su distrito. La única oportunidad para que la legislatura estatal intervenga en este proceso es una disposición en la ley federal que lo permite si las elecciones "fracasan", que claramente no es el caso, porque Biden ha ganado con amplitud en electores. Pero aún falta el dictamen oficial en varios de los estados que fueron más disputados. En Georgia por ejemplo, donde todas las proyecciones dieron este viernes un triunfo estrecho de Biden, se ha iniciado el recuento manual, no por sospechas de fraude sino porque al ser la ventaja tan estrecha la ley estatal ordena hacer nuevamente todo el escrutinio.

Si el resultado de los comicios no está oficialmente definido a mediados de diciembre, cuando vence el plazo para nombrar a quienes integrarán el Colegio Electoral, las cámaras controladas por los republicanos en esos estados críticos podrían declarar a Trump como ganador y elegir a miembros que los respalden. O eso dice la teoría.

El problema, según apuntan expertos legales, es que el resultado de los comicios no está de ningún modo en el aire. Biden ganó en todos esos estados en cuestión. Es dificil alegar que la elección "fracasó'' cuando el propio Departamento de Seguridad Nacional reportó que no hubo manipulación y que fueron los comicios "más seguros en la historia de Estados Unidos''. Además, no ha habido hallazgos de fraude generalizado ni problemas en el conteo, que da a Biden una ventaja de más de cinco millones de votos en el total nacional.

La campaña de Trump y sus aliados han presentado demandas que buscan demorar la certificación del vencedor y proporcionar posibles pruebas de una elección fallida. Pero hasta el momento han tenido un éxito escaso: al menos 10 fueron rechazadas por los tribunales en los 10 días posteriores al 3 de noviembre. Nueve fueron rechazadas este viernes en diversos estados. Las más importantes que siguen en pie piden a los tribunales que eviten que Michigan y Pensilvania den oficialmente a Biden como ganador allí.

Pero los expertos legales apuntan que es imposible que los tribunales puedan evitar que esos estados nombren a sus electores antes de la fecha límite de diciembre. "Haría falta la intervención más injustificada y extraña por parte de los tribunales que este país haya visto nunca", señaló Danielle Lang, del Campaign Legal Center. "No he visto nada en ninguna de esas denuncias que merezca la pena, menos aún para demorar el nombramiento de electores".

Incluso aunque Trump gane solo una de las demandas, hay otro obstáculo importante: el Congreso tendría la última palabra para aceptar a los electores propuestos por las legislaturas republicanas. Si la Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, y el Senado, en manos republicanas, no se ponen de acuerdo sobre qué electores aceptar y en quién se proclama presidente, la Casa Blanca pasaría a estar ocupada por la siguiente persona en la línea de sucesión al final del mandato de Trump y su vicepresidente, Mike Pence, el 20 de enero. Y esa sería la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara baja.

"Si se trata de una estrategia, no creo que tenga éxito", señaló Edward Foley, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Estatal de Ohio. "Creo que estamos en el reino de la fantasía".

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