Un fuerte terremoto sacudió ayer las islas de Okinawa, en el sur de Japón, y la agencia meteorológica local emitió una advertencia de tsunami por olas de hasta dos metros, alerta que más tarde fue levantada.

Un fuerte terremoto sacudió ayer las islas de Okinawa, en el sur de Japón, y la agencia meteorológica local emitió una advertencia de tsunami por olas de hasta dos metros, alerta que más tarde fue levantada.
Hasta anoche no hubo reportes de daños mayores por el sismo, que según el Servicio Geológico de Estados Unidos fue de magnitud 7,3 y ocurrió a las 5.31 hora local (17.31 de Argentina) a 84 kilómetros al este de la capital de la prefectura de Okinawa, Naha, situada cerca de 1.600 kilómetros al sur de Tokio.
La Agencia Meteorológica de Japón, que dijo que la magnitud del sismo fue de 6,9, alertó a los residentes cerca de la costa para que evacuaran a zonas más altas, pero la advertencia fue levantada más tarde.
Noritomi Kikuzato, policía de la prefectura de Okinawa, dijo que no había reportes de heridos o daños graves.
"Primero hubo un fuerte remezón vertical, luego fue de lado. El fuerte temblor duró unos diez segundos", dijo Kikuzato.
Un funcionario de la refinería de Nansei Sekiyu KK sostuvo que las operaciones en el centro de Nishihara de la zona, que produce 100.000 barriles de crudo por día, continuaban con normalidad luego del sismo y señaló que no había reportes de daños mayores en las instalaciones.
La cadena pública NHK dijo que los departamentos de bomberos locales no habían recibido reportes de heridos o daños a edificios hasta el momento.
Los terremotos son comunes en Japón, una de las regiones con más actividad sísmica.
El país sufre alrededor del 20 por ciento de los sismos de magnitud 6 o más alta del mundo.
En octubre del 2004, un terremoto de magnitud 6,8 sacudió la región de Niigata, en el norte del país, dejando 65 personas muertas y más de 3.000 heridos.
Ese fue el sismo más mortal que golpeó el país desde que un terremoto de magnitud 7,3 sacudió la ciudad de Kobe en 1995, dejando más de 6.400 muertos. (Reuters)



Por Matías Petisce
