El 30 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, que se celebra todos los años para compartir historias, concientizar y hacer campaña con y para todos los afectados con EM.El nombre de la campaña de este año es ‘Mi diagnóstico de Esclerosis Múltiple’, y el eslogan, ‘Navegando juntos la Esclerosis Múltiple’. Es una enfermedad neurológica crónica, que fue descripta hace alrededor de 150 años. Es considerada una alteración autoinmune con características tanto inflamatorias (destrucción de la mielina) como degenerativas (pérdida axonal).
Estudios recientes realizados en Argentina, han descripto un aumento de la prevalencia de EM, encontrando más de 30 casos cada 100.000 habitantes, lo cual significa que en nuestro país existirían alrededor de 15.000 personas con EM. En 20 años, la prevalencia casi se duplicó, esto podría estar relacionado con los avances en los métodos diagnósticos, sobre todo la resonancia magnética, y a un mayor conocimiento de las manifestaciones clínicas de la enfermedad por parte de los neurólogos, lo cual llevaría a un diagnóstico más temprano.
En este grupo de enfermedades, el sistema de defensas del cuerpo llamado sistema inmune erróneamente lesiona partes propias como la mielina en lugar de atacar a los organismos externos como ser virus o bacterias. En la EM se produce una agresión del SNC (cerebro, cerebelo, tronco encefálico, médula y nervios ópticos), por parte de nuestro sistema inmunológico. Aunque las causas exactas de la EM aún no se conocen completamente, se ha demostrado que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales, que pueden desencadenar la enfermedad en personas susceptibles.
¿Cómo se manifiesta la Esclerosis Múltiple?
La EM representa la complejidad de la expresión clínica que pueden alcanzar las enfermedades neurológicas. Esta variabilidad de síntomas en la mayoría de las personas con EM interactúa de una forma compleja. La forma de presentación puede ser diferente en cada persona y los síntomas pueden cambiar a lo largo del tiempo.
La inflamación que se produce en la enfermedad, genera lesiones focales en el sistema nervioso central llamadas “placas desmielinizantes”. Estas placas pueden ubicarse en cualquier sitio del sistema nervioso central. Dependiendo del lugar dónde se asienten estas lesiones, darán origen a diferentes síntomas neurológicos.
Síntomas primarios: debilidad, trastornos de la sensibilidad, pérdida de la estabilidad, alteraciones de la coordinación, temblor, disminución de la visión, visión borrosa o doble, trastornos esfinterianos, alteraciones cognitivas (atención y memoria) y disfunción sexual, entre otros.
Síntomas secundarios: cuando los síntomas primarios no son tratados o lo son en forma incorrecta, pueden devenir en en otras complicaciones como contracturas, escaras y osteoporosis.
Síntomas terciarios: son las consecuencias sociales y psicológicas de los primarios y secundarios e incluyen depresión, problemas laborales y de relación, problemas maritales, entre otros.
A lo largo de la evolución de la enfermedad, pueden aparecer los llamamos síntomas “invisibles” de la enfermedad que pueden generar impacto considerable en la calidad de vida de las personas. Entre ellos se describen fatiga, trastornos cognitivos, trastornos del estado de ánimo, inestabilidad.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
La EM no se diagnostica con una única prueba. El proceso hasta el diagnóstico puede llevar mucho tiempo y con frecuencia puede suponer un reto incluso para un neurólogo experimentado, pero es fundamental el diagnóstico adecuado y temprano para iniciar un tratamiento acorde a cada paciente para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Dentro de las dificultades más importantes a la hora del proceso diagnóstico de la enfermedad, es que no existe un análisis bioquímico específico en sangre. Además, hay enfermedades que pueden imitar los síntomas, hallazgos en resonancia magnética y/o en el líquido cefalorraquídeo y confundir otro diagnóstico con el de esclerosis múltiple.
El diagnóstico de la EM es eminentemente clínico, debe basarse en la presencia de síntomas compatibles con la enfermedad y apoyarse en métodos complementarios, como los análisis de sangre, la resonancia magnética, el análisis del líquido cefalorraquídeo y los potenciales evocados.
Teniendo en cuenta que no existe una única prueba diagnóstica, se utilizan los criterios llamados Criterios de McDonald, para contribuir al diagnóstico de esclerosis múltiple. Según la forma de presentación y el curso evolutivo, se distinguen diferentes formas clinicas de la EM.
-
Cerca del 85% de los pacientes experimentan episodios de recaídas y remisiones (EMR), que son eventos neurológicos de al menos 24 horas de duración sin otra causa aparente.
Entre el 10% y el 15% de los pacientes pueden experimentar una progresión constante y sostenida de los síntomas desde el inicio de la enfermedad (EMPP).
Hasta el 50% de pacientes con enfermedad recaída y remisión pueden evidenciar una evolución hacia una forma progresiva de la enfermedad en un período de 10 a 15 años (EMSP).
¿Existen tratamientos?
Es crucial realizar un diagnóstico adecuado y temprano de la esclerosis múltiple. Los tratamientos disponibles actúan modulando o suprimiendo la respuesta inmune anormal del cuerpo. Actualmente, contamos con una variedad de medicamentos con diferentes vías de administración, niveles de efectividad y perfiles de seguridad. Todos los fármacos aprobados para el tratamiento a largo plazo de la esclerosis múltiple han demostrado reducir las probabilidades de recaída o de desarrollar nuevas lesiones en la resonancia magnética. Sin embargo, solo hay un fármaco aprobado específicamente para tratar la progresión desde el inicio de la enfermedad.
La elección del tratamiento adecuado depende de varios factores individuales y requiere una consideración cuidadosa. Los consensos médicos internacionales enfatizan la importancia de que los pacientes con EM sean evaluados y tratados en centros especializados con experiencia en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad. Esto no solo busca mejorar los resultados clínicos y de resonancia magnética, sino también la calidad de vida de los pacientes, mientras se minimizan los posibles riesgos asociados tanto con la enfermedad como con las terapias utilizadas.
En INECO Neurociencias Oroño se ha ampliado recientemente el área clinica que se dedica a esta patología a través de la conformación de un Centro de Enfermedades Neuroinmunológicas, con la incorporación de otros profesionales especializados en estas patologías.
El trabajo del staff del área de enfermedades desmielinizantes, se destaca por su enfoque integral, donde un equipo de especialistas trabaja en conjunto para ofrecer una atención de alta calidad proporcionando un enfoque multidisciplinario, con abordaje por los departamentos de neurokinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional, musicoterapia, psicoterapia, asesoramiento nutricional y seguimiento por neuropsiquiatría y neurología, ofreciéndose un enfoque diagnóstico y terapéutico especializado
Este servicio no solo se centra en el tratamiento clínico de los pacientes con esclerosis múltiple, sino que también se dedica a la investigación constante, lo que permite incorporar los últimos avances científicos en sus prácticas médicas. Además, el equipo tiene un profundo entendimiento de las necesidades insatisfechas de esta población de pacientes, asegurándose de que cada intervención esté personalizada y dirigida a mejorar su calidad de vida de manera efectiva y sostenible.
Dr. Darío Raúl Tavolini, Dr. Edgar Carnero Contentti, Dra. Carolina Mainella. Centro de Enfermedades Neuroinmunológicas de Rosario (CENRos). INECO Neurociencias Oroño