Lucas Regazzio tiene 47 años y viene sufriendo serios problemas de salud desde hace tiempo. A pesar de las enormes dificultades, este psicólogo siguió adelante como pudo con su vida y su trabajo como docente y coordinador de equipos socioeducativos en el Ministerio de Educación provincial. En 2009 le diagnosticaron Linfoma no Hodgkin (un tipo de cáncer), en 2018 tuvo una meningitis bacteriana y en septiembre pasado, después de realizarse un montón de estudios porque no se sentía bien, supo que tenía leucemia. El especialista que lo atiende indicó una medicación de última generación para intentar controlar el cuadro, que le provoca innumerables síntomas, pero Iapos rechazó el pedido.
Cansancio generalizado, calambres, edemas, bajas defensas, ganglios en axilas e ingle (este último de gran tamaño) son algunas de las manifestaciones que la leucemia linfocítica crónica le está provocando.
Después de analizar todos los estudios y de una rigurosa evaluación clínica el médico que lo trata (un reconocido hematólogo, por su larga trayectoria e idoneidad) le indicó un fármaco avalado por la Sociedad Argentina de Hematología, pero la obra social Iapos, a la que Regazzio aporta desde hace 25 años, dijo que no a su solicitud.
A cambio, le ofrecen hacer el mismo tratamiento que hizo hace años para el Linfoma, aunque son dos enfermedades diferentes. "Eso me expondría a graves infecciones ya que no tengo bazo sanguíneo, que es el que ayuda a controlar la cantidad de líquido en el cuerpo y protege de enfermedades e infecciones", contó el psicólogo a La Capital.
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"Triste e injusto"
"El 3 de enero entregué a Iapos una carta documento y luego mi abogada presentó un recurso de amparo con el objetivo de que me suministren la medicación Ibrutinib, y no obtuve ninguna respuesta favorable. Desde septiembre, cuando me hice los últimos controles, mi médico me dijo que tenía que iniciar ese tratamiento, comenzando con un ciclo de seis meses, lo antes posible. Lo que planteo es un derecho, no es un capricho, y está suficientemente documentado con todos los estudios y el pedido profesional: es esa y no otra la medicación que necesito para mejorar. Es cierto que es un medicamento de alto costo, pero es desesperante saber que algo puede mejorar y prolongar tu vida, y no poder acceder. Mis padres están muy angustiados, son grandes, me preguntan a cada rato si voy a empezar con la nueva medicación", dijo conmovido Lucas.
"Lamentablemente no solo me pasa a mí, hay un montón de personas, de todas las edades, esperando su medicación, despertándose cada día sintiéndose mal y encima teniendo que preocuparse por los trámites, consultando abogados, mirando los expedientes a cada rato a ver si te dan una respuesta, llamando y llamando sin lograr que te atienda un ser humano porque todo es por whastapp y responden máquinas. Es muy triste e injusto pasar por todo esto cuando estás enfermo", señaló.
Lucas Regazzio no pierde las esperanzas y dice que va a pelear por su derecho, como sea. "Si me tengo que quedar en la puerta de Iapos hasta que me lo reconozcan lo voy a hacer, aunque no me queden fuerzas. Estoy intentando todo por vía judicial pero no puedo aceptar una negativa y que me quiten la oportunidad de salvarme", reclamó.
"Tengo que agradecer a quienes me acompañan en este camino difícil. He tenido y tengo excelentes médicos, profesionales de primera y muy humanos que me ayudaron a sobrellevar tantos días difíciles. Confío en ellos y en que va a llegar una respuesta favorable de Iapos. Es muy duro sentirme como me siento y ver que pasa el tiempo y no tengo la medicación", enfatizó.
Qué es el ibrutinib
El ibrutinib pertenece a una clase de medicamentos conocidos como inhibidores de la cinasa. Su acción consiste en bloquear la acción de la proteína anormal que envía señales a las células de cáncer para que se multipliquen. Esto ayuda a detener la propagación de las células del cáncer.
Está indicado para el tratamiento de distintas enfermedades, entre ellas la leucemia linfocítica crónica, la enfermedad que le diagnosticaron a Lucas.