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La historia detrás del secuestro de Juan Manuel Fangio en La Habana

Un 23 de febrero de 1958, el cinco veces campeón mundial de Fórmula 1 era capturado por los revolucionarios cubanos en el marco del Gran Prix que se corría en la isla

Martes 23 de Febrero de 2021

Corría 1958. El cinco veces campeón mundial de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio era foco de flashes por sus continuas victorias. Su fama hizo que, incluso, médicos deportólogos analizaran sus reacciones y concluyeran que sentado ante el volante antes de largar y a 300 kilómetros por hora tenía las mismas pulsaciones: 60 por minuto. Por eso no se alteró aquella noche, domingo 23 de febrero de 1958, cuando sintió la presión de una pistola en su espalda. "Disculpe, Juan, me va a tener que acompañar", le dijo un desconocido.

El episodio ocurrió en el hall del hotel Lincoln de La Habana, mientras Fangio hablaba con sus mecánicos y su gran rival inglés Stirling Moss, quien amagó a hacer un movimiento y escuchó una advertencia: "¡Cuidado! Si se vuelve a mover, le disparo".

¿Por qué estaba Fangio en La Habana y cuáles eran los motivos detrás del secuestro? Un año antes, en 1957, Fangio y otros grandes campeones habían corrido el Grand Prix de Cuba para autos sport. En total, 90 vueltas, algo más de 500 kilómetros. El Chueco, con Maserati, a 160 kilómetros por hora (promedio) ganó luego de una durísima lucha con el marqués de Portago.

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En la edición 1958 todos esperaban un desenlace similar. Pero el dictador Fulgencio Batista, con fuertes lazos con los Estados Unidos en aquel momento, quería mostrarle al mundo que la isla era un paraíso. En paralelo, la revolución liderada por Fidel Castro -que ya dominaba Sierra Maestra- se preparaba para avanzar sobre La Habana en la última noche de 1959.

Fidel quería demostrar que los días de Batista estaban contados. Por eso, cuando enfrentó la punta de la pistola, ajeno a cualquier movimiento político Fangio sonrió y preguntó: "¿Qué quiere que haga?". Luego obedeció. Lo alejaron del lugar en auto.

"Si nos descubren, estamos muertos", dijo uno de sus secuestradores. Fangio pidió entonces una gorra y unos anteojos. "Pueden reconocerme por la pelada", planteó. No había disfraz a mano. Cambiaron de auto, fueron de una casa a otra, de un cuarto a otro. Finalmente lo llevaron a una casa en el barrio El Vedado, la zona aristocrática de La Habana.

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Le pidieron disculpas. Una mujer le preparó papas fritas a caballo. Durmió en una buena cama. Al otro día, Faustino Pérez, uno de los jefes de la Operación Fangio, le acercó los diarios, pero el automovilista no quiso leerlos ni ver la carrera por televisión: "No puedo aguantar el ruido de los motores y no estar allí", lamentó.

Nadie ganó. Apenas en la sexta vuelta la Ferrari número 54 del piloto cubano Alberto García Fuentes hizo un extraño giro, salió de la pista, cayó sobre la multitud. Gritos, pánico, fuego. Seis muertos, cuarenta heridos, Grand Prix de Cuba 1958 suspendido.

Poco antes de ser liberado, Fangio le dijo a uno de sus jóvenes secuestradores: "Señores, tal vez me hicieron un favor. No puedo menos que agradecerles".

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La Maserati 450 de Fangio.

La Maserati 450 de Fangio.

Veinticuatro horas antes del secuestro, un grupo rebelde asaltó el Banco Nacional de Cuba pero sin robar un peso: le prendieron fuego millones de cheques. El Operativo Liberación no fue fácil: ¿cómo evitar que el gobierno asesinara al argentino para culpar del crimen a Fidel y su gente? Alguien sugirió abandonarlo en una iglesia. Fangio intercedió: "Llamen al embajador argentino y llévenme a la embajada. El hombre es primo del Che Guevara".

Así, tras 27 horas de secuestro, mientras la prensa mundial seguía dedicando páginas enteras al caso, El Chueco volvió a ser libre. Desde entonces, la habitación 810 del Hotel Lincoln donde debió alojarse Fangio antes del secuestro lleva su nombre.

Nobleza obliga, en cada entrevista repitió: "Me trataron muy bien. Nunca me vendaron los ojos. Cien veces me pidieron disculpas. Me parecieron macanudos. Les dije a los rebeldes que si me habían secuestrado por una buena causa, yo estaba de acuerdo".

En cuanto al grupo del Movimiento Guerrillero 26 de Julio, jamás dejaron de invitarlo, lo saludaron cuando cumplió 80 años, y cada mensaje lo firmaron como "sus amigos los secuestradores".

Más tarde, en la puerta del Hotel Lincoln instalaron una placa de bronce que dice así: "En la noche del 23-2-58, en este mismo lugar, fue secuestrado por un comando del Movimiento 26 de Julio, dirigido por Oscar Lucero, el cinco veces campeón de automovilismo Juan Manuel Fangio. Ello significó un duro golpe propagandístico contra la tiranía batistiana y un importante estímulo para las fuerzas revolucionarias".

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Placa en Hotel Lincoln.

Placa en Hotel Lincoln.

El grupo del operativo corrió diversa suerte. Faustino Pérez, el jefe, ocupó varios cargos en el gobierno revolucionario. Oscar Lucero y Blanca Niubi fueron torturados y asesinados por la policía de Batista. Arnold Rodríguez sobrevivió, y en 1992 fue invitado de honor a la inauguración del Museo Fangio en Balcarce. Fidel Castro, por su parte, se reunió en un momento con Fangio para pedirle disculpas por el episodio de 1958.

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Fangio junto a Castro en 1981.

Fangio junto a Castro en 1981.

Arnol Rodríguez Camps, otro de los miembros del comando, murió a los 80 años, en 2011. Luego del triunfo revolucionario de 1959 se hizo muy amigo de Fangio, ocupó cargos en la cancillería y el ministerio de Comercio exterior cubanos.

En 1999 se estrenó el film "Operación Fangio", coproducción argentina, española y cubana dirigida por Alberto Lecchi y Darío Grandinetti encarnando al Quíntuple. Juan Manuel Fangio jamás pronunció una palabra a favor o en contra de ese episodio histórico.

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