Algunos la anticipan como una nueva versión de "La vida es bella". Otros dicen que está lejos de esa inocencia y que podría resultar irritante. Lo cierto es que "Jojo Rabbit" promete ser una de las películas más polémicas y comentadas de este año (aunque en Argentina recién se estrenará en enero de 2020). Esta sátira sobre el nazismo se estrenó recientemente en el Festival de Cine de Toronto y llamó la atención no sólo por su contenido. Se trata de una película de Disney (sí, fue producida por Fox antes de que Disney comprara la empresa en su totalidad) y su creador es el neozelandés Taika Waititi, el hombre detrás del éxito de "Thor: Ragnarok" (2017). El director, actor y guionista podría haber optado por dirigir la nueva secuela de "Thor" (la verdadera prioridad de Disney), pero en cambio optó por acercarse desde el humor a una de las mayores tragedias de la historia.
Presentada oficialmente como "una sátira contra el odio", "Jojo Rabbit" se centra en el adorable Jojo Betzler, un chico de 10 años que se prepara para luchar por la madre patria en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Su padre está ausente de su vida —al parecer es un desertor—, por lo que Jojo se inventa un amigo imaginario para que le sirva de modelo de conducta. Ese amigo, en efecto, es Adolf Hitler.
Sin embargo, este Hitler se diferencia del de verdad de varias formas. En primer lugar, no es aterrador sino carne de "meme". Y está interpretado por Taika Waititi, hijo de madre judía y padre maorí.
"Jojo Rabbit" funciona como una variación mucho menos blanda del contraste entre asunto y enfoque que ofreció Roberto Benigni con "La vida es bella" (1997). "Me veo incapaz de contar una historia que no sea divertida", aseguró el director en Toronto. "Si lo intentara, especialmente hablando del nazismo, acabaría hundido en la depresión", afirmó. En cualquier caso, entre quienes han visto la película en el certamen canadiense ya hay quienes han expresado su malestar. Consideran que ninguna ficción sobre el Holocausto debería tener un final feliz, y que hacer chistes de mal gusto sobre aquella atrocidad es indecente. Pero Waititi no es un mero provocador. Su intención es recordar cómo el odio capta a los débiles y los jóvenes, y cómo la historia tiene la mala costumbre de repetirse.
El centro narrativo de "Jojo Rabbit" no es la relación de su protagonista con el genocida, sino la que entabla con la adolescente judía que un día descubre escondida en su casa. A la vez repelido y atraído, empieza a pasar cada vez más tiempo con ella y, mientras la guerra continúa, Jojo empieza a crecer. También esencial en el proceso es su madre, Rosie (Scarlett Johansson), que se opone al Tercer Reich y contempla con tristeza aquello en lo que su hijo se ha convertido. "La película es una carta de amor a las madres, especialmente a las madres solteras", explicó Waititi. "Yo crecí con una madre soltera, y hasta que tuve mis propios hijos no comprendí que ella lo habría dado todo por mí, y de hecho lo dio".
Este homenaje, hay que remarcarlo, está lleno de humor burlón. La idea es retratar a los nazis como seres patéticamente idiotas, aunque teniendo presente en todo momento la amenaza mortal que encarnan. También títulos como "El gran dictador" (1940) y "Ser o no ser" (1942) se articularon sobre esa dualidad. "Jojo Rabbit" no juega en la misma liga que esas obras maestras, pero resulta tan relevante en nuestro tiempo como ellas en el suyo.
"No habla sólo de las cosas que pasaron hace 80 años", advierte Waititi. "También habla de las que están a punto de pasar otra vez". Y en un momento en el que el antisemitismo y el neonazismo están experimentando un resurgir, la comedia parece la forma idónea para recordar que los razonamientos sobre los que esas ideologías se sustentan son tan sofisticados como los de un niño.
Waititi comenzó a presentar el proyecto desde el 2012 a diferentes productores, pero nadie quería ser el encargado de una parodia sobre un joven nazi. Tampoco ayudó el hecho de que Hitler debería aparecer en la película, dado que ningún actor quería "arruinar" su carrera interpretando al líder de la Alemani nazi. "La mayoría de la gente amaba el guión", recordó el director. "Pero fue un poco difícil para ellos tratar de ver si era un buen movimiento en su carrera, y lo entiendo. ¿Quién quiere verse a sí mismo como Adolf Hitler en un póster?", se preguntó.
La película fue directo a la lista negra de Hollywood porque nadie quería colaborar en el proyecto. Sin embargo, tras el éxito de Waititi con "Thor: Ragnarok", "Jojo Rabbit" volvió a ver la luz gracias a Fox Searchlight. Eso sí, la productora puso como condición que el mismo director se pusiera en la piel de Hitler.