Opinión

Una historia personal en rojo y negro

Conocer a Diego, ese sueño dorado que se hizo realidad. Un personaje que irradiaba magia.

Miércoles 25 de Noviembre de 2020

Esta historia comenzó un día de 1993. No importan las fechas. Hacía poco que yo había entrado a trabajar al diario LACAPITAL, a la sección Internacionales, para pasar luego a política. Pero un día a Diego Armando Maradona, mi ídolo eterno, se le ocurrió venir a Newell's Old Boys. O sea, traducido: mí idolo máximo se pondría la camiseta de mi equipo amado. Pedí el pase de Política a Deportes, sólo para estar con él, para verlo, tocarlo y conocerlo.

Iba a todas las prácticas de la Lepra. Una tarde, Diego le dijo a Scoponi: "Gringo, te voy a pegar estas siete pelotas en el travesaño". Tic tac tic tac tic tac tic. Así fue. La primera vez que tuve un mano a mano fue después del partido con Vasco da Gama, en el vestuario. "Sólo va a hablar con vos, para LA CAPITAL, porque Diego no habla con Clarín", me dijo Marcos Franchi, el representante de Diego, con el que había pegado buena onda.

Me temblaba todo el cuerpo. Diego se dio cuenta y trató de que la charla sea relajada. Yo lo miraba como, supongo, los fans del arte pictórico miran un cuadro de Caravaggio. Ni sé lo que me dijo. De Maradona se escribió, se escribe y se escribirá todo, de todo. Estos son sólo apuntes en primera persona. Si no escribo en primera persona sobre Maradona, ¿sobre quién?

No me perdía una sola práctica. Maradona tiraba paredes con Garfagnoli y Claudia leía la revista Caras en la vieja platea del arco del Hipódromo. Yo no podía creer el hecho de verlo a Diego todo vestido de rojinegro, de la cabeza a los pies. Diego se contagió de Lepra y no se curó más. "Yo soy Diego Armando Maradona, DNI 14.276.579. Fui, soy y seré leproso, sin ninguna duda. Porque aprendí a amar al club estando muy poco y voy a volver", dijo hace poco.

Como canta Calamaro, en dueto con el Diez: "Diego Armando, estamos esperando que vuelvas, siempre te vamos a querer, por las alegrías que le das al pueblo. Y por tu arte también".

Los héroes no mueren.

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