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La Iglesia reconoció la tarea de Juan Carlos Molina

La Pastoral Social exaltó los alcances de la gestión del sacerdote que sorpresivamente presentó la renuncia a la Sedronar

Sábado 16 de Mayo de 2015

La Iglesia reconoció ayer el trabajo del sacerdote Juan Carlos Molina quien el jueves renunció en forma sorpresiva a la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadependencia y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).

La Comisión Nacional de Drogadependencia, un organismo integrante de la Pastoral Social, destacó en un comunicado que durante la gestión de Molina se percibió al organismo "orientado al cuidado de las personas atravesadas por un consumo problemático de drogas".

Asimismo, destacó el abordaje territorial y comunitario que el sacerdote Molina le imprimió al organismo encargado de la prevención de las adicciones.

En este sentido, exaltó que durante la gestión del sacerdote se hayan instituido Puntos de Encuentro Comunitario (PEC), Centros Preventivos Locales en Adicciones (Cepla), Centros Educativos Terapéuticos (CET) y el financiamiento de las Casas de Acompañamiento y Abordaje Comunitario (Caac).

El organismo eclesial que coordina las acciones tendientes a combatir las adicciones y recuperar a los toxicodependientes felicitó la designación de Gabriel Lerner al frente de la Sedronar, en reemplazo del padre Molina, y le deseó "fortaleza y perseverancia en su misión".

La Comisión de Drogadependencia es presidida por el presbítero José María "Pepe" Di Paola, el sacerdote que fue amenazado de muerte por narcos a raíz de su trabajo pastoral en las villas cuando Jorge Bergoglio estaba en Buenos Aires.

El organismo cuenta también con el asesoramiento episcopal de monseñor Fernando Maletti, obispo de Merlo-Moreno.

La información de la renuncia de Molina al frente de la Sedronar se conoció tras la publicación del decreto en el Boletín Oficial y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, atribuyó la salida del sacerdote a "motivos personales".

Molina había sido designado por la presidenta Cristina Fernández a fines de noviembre de 2013, después de que la Iglesia había cuestionado en un duro documento que había pasado mucho tiempo sin un responsable de ese organismo clave tras la renuncia de Rafael Bielsa.

Para ocupar el cargo, el sacerdote necesitó de una dispensa de monseñor Miguel Angel D'Annibale, obispo de Río Gallegos, jurisdicción eclesiástica a la que pertenecía, mientras que el Episcopado salió a aclarar que el sacerdote actuaba a título personal y no tenía el aval de la Iglesia.

Los obispos advirtieron en los últimos tiempos sobre el avance del narcotráfico y reclamaron "un nuevo abordaje" de la drogadicción, al hacerse eco de la preocupación del Papa por esta problemática.

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