El capitalismo, mediante procesos de competencia, su ausencia o limitación, produce y amplifica de modo sistemático y permanente procesos de desigualdad. Desigualdad interclases (trabajo asalariado versus capital), desigualdad intraclase (empresas versus empresas), interramas , intraramas, inter e intraregional, internacional.
Las complejas dimensiones de tales procesos difícilmente encuentren explicaciones únicas. Este artículo no se propone agregar reflexiones teóricas en torno de los ensayos explicativos, sino sólo exhibir algunas constataciones vernáculas.
La Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), durante los años 2010 y 2011, puso a disposición del público, en su sitio oficial, una serie de 85 informes caratulados “sectoriales”. Tales documentos resumieron algunas características salientes de las informaciones originadas en las declaraciones juradas del impuesto a las ganancias, sistema de seguridad social e impuesto al valor agregado. Fueron una aparición interesante aunque truncada de modo temprano. No obstante, permite ver —con fuente en la economía declarada— algunos aspectos de las desigualdades intraempresarias.
La información refiere a las declaraciones juradas de los años 2009 y 2010. Si bien las ventas de esos años han sufrido modificaciones en los años posteriores, en buena medida por la aceleración del proceso inflacionario, ello no quita validez a las cuestiones estructurales, de largo plazo, que surgen de las series publicadas. Los datos presentados refieren al año 2009 y podríamos destacar lo siguiente:
• Las ventas totales declaradas por el conjunto de contribuyentes inscriptos en el impuesto al valor agregado sumaron ese año 1 billón 829 mil millones de pesos, de los cuales el 36% han sido facturados por el medio por ciento de los contribuyentes declarantes. Podríamos avanzar un poco más y decir que el 1% de los contribuyentes explicaron el 69% de las ventas en general y el 95% del total de las estinadas al mercado externo.
• Aquel medio por ciento de empresas que centralizaron la facturación citada ascendió a 4.292 contribuyentes. Sabiendo además que en general las empresas de gran porte no actúan solas sino en conglomerados, razón por la cual la relación controlada-controlante y/o vinculada torna aún más severo el grado de centralización de ventas.
• Si bien el dato central —en función de la capacidad de acumulación— sería el capital que representan, se estima que los resultados no difieren significativamente.
• No obstante existir ramas de actividad de bajo grado de centralización, la mayoría de las 41 ramas exhiben situaciones indiscutibles de mono u oligopolización.
La clasificación por rama que exhiben los informes responde a la actividad principal bajo la cual cada contribuyente está registrado en Afip. Por esta razón, se pierde la posibilidad de ver la participación de cada tipo de actividad perteneciente a una misma razón social.
Sólo a título de ejemplo, de aquello que exhibe el cuadro adjunto, podemos decir:
Hay ramas con muy pocas empresas, tal como en el caso de la producción de aluminio, en el que 2 firmas, representativas del 8,3% del total, explican el 97.2% de la facturación.
Hay ramas con un gran número de empresas, no obstante lo cual los grados de centralización también son relevantes, como la construcción, el comercio al por mayor o la venta al por menor de combustibles.
En la producción de alimentos, el 86,1% de las ventas es facturado solamente por el 6,3% de las empresas, situación que permite explicar la tensión en el proceso de fijación de precios de los productos de primera necesidad en la Argentina.
El conflicto desatado a partir de la aprobación de ley de Medios Audiovisuales, es sólo la punta del iceberg de los conflictos posibles, cuando la voluntad política de cualquier gobierno nacional tenga como horizonte “desandar” la naturaleza del capitalismo.
La reciente iniciativa de precios cuidados tiene, en el poder económico concentrado, el principal obstáculo.