Lejos, lo mejor de Manu Chao fue Mano Negra. Ya sé, esto que escribo es pura subjetividad. Mientras escucho un mp3 del disco "A History of Now", de los hindúes-británico Asian Dub Foundation. Quiero decir, nada es casual. O podría estar escuchando, nostalgioso, a los Public Enemy, contemporáneos de la banda del francés políglota. Sonidos caóticos que me remiten a Mano Negra, que supo reescribir el punk inventando la patchanka, un ritmo creado por el francés de sangre gallega y de herencia mitad africana mitad latina. Es como decir, las reglas del sonido del ghetto, con sus rimas combativas, su activismo social y una actitud revolucionaria ¿El resultado?: un licuado atómico de rock que en escena podía estallar gracias a la temperatura corporal de los espectadores. El Manu Chao solista heredó algo de este sonido y parte de ese público también. Y siguió siendo un tipo con una palabra, una opinión para nuestra América, una declaración a la prensa contra el establishment... Lástima que hoy cuando Europa -su continente- parece explotar de tanta indignación, eligió no abrir la boca.
































