La nueva concesión del servicio de dragado y balizamiento del río Paraná entusiasma a los actores del negocio agroexportador, logístico y portuario. Entienden que las obras que se realizarán en la vía navegable troncal tendrán un impacto expansivo de ese complejo, similar al de mediados de los 90. Dentro de ese sistema, un eslabón se aferra a esas expectativas, al mismo tiempo que intenta sobrevivir a una áspera política económica. Se trata de la industria naval.
Los referentes del sector participaron de uno de los paneles de Exportlog, la primera exposición de puertos, logística y transporte que se realizó en la Terminal Fluvial de Rosario, organizada por el Instituto de Desarrollo Regional (IDR) y GlobalPorts. Allí, Silvia Martínez, presidenta de la Cámara de la Industria Naval Argentina (Cina), diagnosticó: “Tenemos buena capacidad de producción y excelente mano de obra pero estamos trabajando al 50%”.
La caída de la demanda y la competencia importada plantean un desafío para los astilleros locales instalados tanto en el litoral marítimo como río adentro. El sector todavía intenta digerir la importación masiva de poteros para la pesca del calamar, que le sacaron una tajada a una demanda tradicional de las empresas que abastecen al sector pesquero. En el rubro de embarcaciones destinadas al transporte fluvial, desde hace muchos años el grueso de esa cadena de valor fue capturado por Paraguay. “Nos saca de mercado en la construcción por la carga tributaria y porque no tenemos financiamiento óptimo”, explicó.
Aun dentro de ese panorama, hay empresas que apostaron al futuro de la actividad y realizaron importantes inversiones pensando en atender nuevas demandas. Una de ellas es Rocktree, proveedor global de servicios de infraestructura a través de terminales flotantes, que en 2025 adquirió Atria, la operadora logística de la hidrovía que tiene entre sus activos el astillero de barcazas y remolcadores de Punta Alvear.
“Muchos piensan solo en dragado cuando piensan en hidrovía pero es también una plataforma de desarrollo industrial, en la próxima década habrá una renovación de la flota fluvial, que actualmente data de los años 90 y 2000”, explicó Sebastián Creta, responsable de operación de Rocktree.
Tecnología para la producción
El Astillero Río Paraná Sur, de la localidad bonaerense de Lima, es otra de las empresas que invirtió en los últimos años para ampliar su capacidad de producción e incorporar tecnología. Marcos De Monte, titular de la empresa y de la Cámara Santafesina de la Industria Naval (Casin) describió a la actividad como “cíclica y cambiante”. Recordó que el último buen momento de la construcción ligada a la hidrovía fue entre en 2012 y 2015. Ahora, con una nueva concesión de la mina de mineral de hierro del sur de Brasil, y un aumento en el volumen transportado de granos, entiende que “se viene una renovación de flota y construcción de flota nueva”.
En el mundo hay un renacer de la industria naval. El motivo quizás no es el mejor. Las tensiones geopolíticas aumentaron de tal manera que impulsaron el rearme en los mares. Argentina no está en eso. El principal mercado de las empresas locales es el de embarcaciones para pesca y transporte. “Hace bastante tiempo que no hay un volumen de construcción interesante, sí en reparación y servicios”, señaló De Monte.
>> Leer más: Hidrovía: en septiembre toma el control la nueva concesionaria
Como ocurre a nivel general, agregó, el problema “es el cambio permanente” de las políticas. “Venimos de un gobierno que defendía la industria, ahora tenemos uno con una idea aperturista, creo que generalmente el beneficio para el país está en el intermedio”, dijo.
Para Martínez, de Cina, es importante que “las autoridades reparen en el sector con una visión estratégica”. Y se preguntó: “¿Cuánta plata sale de nuestro país por no construir, mantener ni reparar, y por no tener flota propia?”.
El gobierno nacional impulsa un proyecto para desregular la navegación de cabotaje, que podría ser el tiro del final para la marina mercante. Para los industriales del sector, esta discusión no es ajena a la promoción de la industria naval. “Le pediría al gobierno que convoque a los actores del sector y que aprendan en detalle lo que significa el cabotaje y la defensa de la industria nacional, después, por supuesto estamos dispuestos a un diálogo constructivo para corregir lo que se necesario”, agregó Martínez.
Para los próximos años, se espera que el transporte por la hidrovía se multiplique, de la mano de la producción de granos, las obras y una diversificación de cargas. También podría influir la tendencia a la descarbonización del transporte.
>> Leer más: El Gran Rosario busca convertirse en un hub logístico para acompañar el salto del agro y la minería
Un informe publicado por la Bolsa de Rosario señaló que “de los puertos de la hidrovía se despacharon con destino al mercado interno 8.494.328 toneladas despachadas en 2025, un 5,8% por encima del ejercicio anterior”. Detrás de esta mejora están el mayor movimiento de petróleo y el salto que registraron los embarques de combustibles y granos desde terminales santafesinas.