El próximo jueves se estrena en el canal Fox la onceava y última temporada de una comedia icónica, “Will & Grace”. Creada por Max Mutchnick y David Kohan, y con la dirección del legendario James Burrows, la serie llega a su final después de haber marcado una época en la televisión.
Compuesta por 18 episodios, la última temporada se encargará de despedir la historia de los mejores amigos que viven en Nueva York: Will (Eric McCormack), un exitoso abogado de Manhattan, y Grace (Debra Messing), una decoradora de interiores. La vida de Grace se ve siempre complicada por su asistente Karen (Megan Mullally), una mujer rica y desconsiderada. Al mismo tiempo, en la vida de Will siempre interfiere su escandaloso y extravagante amigo Jack (Sean Hayes).
La exitosa comedia, que tuvo su monumental regreso a la televisión después de 10 años en 2017, debutó originalmente en 1998 y consolidó su lugar en la cultura entre críticos y fanáticos por igual. Fue nominada a 91 premios Emmy, ganando 18 de ellos, incluida mejor serie de comedia, y es unos de los pocos shows en la historia de la TV donde cada miembro del elenco ganó uno de estos galardones.
Más allá de las risas, esta sitcom fue conocida como la serie que comunicó algunos de los temas más controversiales de su época y logró visibilizar y generar debate en audiencias masivas. Desde su debut, “Will & Grace” fue uno de los shows más exitosos con protagonistas abiertamente gays, algo que no era común para esos años. En la última temporada, la boda entre Jack y su prometido Estefan, ha marcado otro hito para la serie que es considerada pionera para la comunidad LGBTIQ+, ya que ha sido la primera en tener como protagonistas a una mujer y a su mejor amigo gay y en mostrar un beso entre dos hombres en la televisión.
Asimismo, la última entrega abordó el movimiento #MeToo con una poderosa revelación. Grace revivió su pasado para contar una historia crucial para el presente: reveló que el mejor amigo de su padre la había agredido sexualmente cuando tenía 15 años, un secreto guardado por décadas que Grace finalmente pudo hablar en voz alta con su padre. La poderosa revelación, interpretada en una actuación muy emotiva de Messing, activista de Time’s Up, fue una respuesta directa al movimiento y a los testimonios de acoso de decenas de mujeres de la industria.
Retomando el final de la décima temporada, Jack finalmente tuvo su versión de su gran boda durante una ceremonia improvisada en el aeropuerto con su prometido Estefan, después de que se cancelara el vuelo hacia el destino original de su fiesta. Esto también llevó a Will a aceptar una propuesta de matrimonio de su novio periodista McCoy Whitman, y allí Grace tomó la decisión espontánea de viajar a Europa con un encantador extraño, y de esa forma dejar atrás a su malhumorado novio Noah (David Schwimmer, de “Friends”). Mientras tanto, Karen, después de explorar un romance con la estrella invitada Samira Wiley (“El cuento de la criada”), aprovechó la oportunidad para decirle a todo el aeropuerto que se dio cuenta de que, en realidad, es heterosexual.
A lo largo de los años, la serie ha recibido a una infinidad de estrellas invitadas y, la temporada final, no será la excepción. Matt Bomer regresará en su papel recurrente, de la misma forma que Brian Jordan Alvarez. Blythe Danner (“La familia de mi novia”) volverá a aparecer como la madre de Will y Vanessa Bayer (“Saturday Night Live”) también volverá a repetir su breve pero impactante papel como Amy, propietaria de una panadería del pasado de Karen.
En el inicio de la onceava temporada final, Grace regresará de su viaje europeo como una nueva mujer, pero su euforia durará poco al recibir una noticia que le cambiará la vida: está embarazada. Karen, por su parte, le enseñará a Will cómo ser el mejor en el “sexo telefónico” y, sin darse cuenta, lo ayudará a admitir que quiere una familia con McCoy.