Política

Duhalde: "Macri gobierna con un grupo de amigos, y no le sirve para nada"

Eduardo Duhalde nació el 5 de octubre de 1941. Expresidente de la Nación, entre 2002 y 2003. Anteriormente ocupó la vicepresidencia y fue gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Lunes 18 de Junio de 2018

Eduardo Duhalde está preocupado por la marcha del país y cree que hay riesgos de que todo esté peor. "El presidente tiene que abrirse, no sirve el gobierno de círculos. El gobierno es de un grupo de amigos que no están preparados para la función pública", le dice a La Capital, unas horas antes de los despidos de Francisco Cabrera y Juan José Aranguren.

El ex presidente de la Nación apuesta todas sus fichas a un nombre y un apellido: Roberto Lavagna. "Él sería un buen candidato de todos. Lo van a votar todos. Cuando el país ande peor, todos van a pensar en ese hombre", sorprende.

—¿Qué explicación le encuentra a lo mal que está manejando el gobierno el tema económico?

—Soy muy crítico de la forma de gobernar en la Argentina, no creo en los gobiernos de partidos. Es muy viejo esto de gobierno de un partido, no sirve. Impuse un nuevo paradigma en mi provincia el día que asumí, cuando dije que tenían que desaparecer oficialismo y oposición. Me miraban como si estuviera loco, creyendo que quería el partido único. La gobernanza tiene dos funciones: administrar los fondos y controlar cómo se administran. Yo le di a la oposición todos los mecanismos de control. Cuando digo todos, es todos. Es falso el paradigma ese que dice que "el que gana gobierna y el que pierde acompaña". Eso es viejo. Yo digo: Los que ganan gobiernan y los que pierden también gobiernan.

—Suena extraño ese planteo, al menos en la Argentina.

—Acá no se entiende eso y nos peleamos como estúpidos. Estamos revolcándonos en una cloaca, así no se sale. Yo no hablo mal de nadie, resisto cualquier archivo diciendo esto. No tenemos que pelearnos, tenemos que hermanarnos y gobernar juntos. ¿Usted cree que yo hubiese aceptado la Presidencia si no estaba de acuerdo Raúl Alfonsín, a quien le pedí el nombre de un tercio de los ministros y presentamos leyes juntos? Hombro contra hombro peleamos contra poderes económicos muy importantes que querían seguir con un modelo financiero, rentístico y usurero que nos iba a llevar a una situación peor.

—Un gobierno de todos, en un sistema presidencialista como el nuestro, tampoco suena como algo fácil de realizar.

—El presidencialismo fue creado por los anglosajones para dos partidos. Y se mantienen con dos partidos. Latinoamérica cayó en el pluripartidismo, una vergüenza. Anda todo mal en la Argentina, es un país desordenado y descontrolado por culpa de todos.

—¿Y no le sorprende que un gobierno que está repleto de economistas vaya de mal en peor con la economía?

—No está repleto de economistas, no tiene economistas. Tiene gente vinculada a las finanzas. Economista es otra cosa. Además, no se puede gobernar con minoría parlamentaria. ¡No se puede! Por eso lo despidieron al premier español. Si la Constitución nacional no exige mayorías parlamentarias para gobernar, tenemos que ser inteligentes como los alemanes, que se ponen de acuerdo.

—Acá hubo un acuerdo con la oposición en el primer año de Cambiemos para que salgan las leyes.

—Pero eso es otra cosa. Otra es que haya un programa de gobierno, como el de los alemanes. Mire, ningún gobierno en estos 30 años entendió que es imposible gobernar con minoría parlamentaria. Por eso, espalda con espalda, con Alfonsín nos bancamos el apriete de los pesos pesado a los que les pesificamos el dinero, del sector bancario, financiero. Uno se puede poner firme solo, son intereses muy poderosos.

—En su Presidencia, usted también recurrió al FMI.

—Claro. Hay doscientos países que somos socios del FMI para poder recurrir a él. Ahora, que no te quieran meter temas que no aguantas desde el punto de vista social y político. Estuvimos nueve meses peleando, nos corrían el arco y, finalmente, no hicimos lo que nos pedían. Hermano, cuando las papas queman, tenés que agarrarte de donde podés. El gobierno de Macri ya no tenía de dónde conseguir la plata. Va a servir para que este gobierno pueda terminar su mandato. Eso es muy importante.

—¿Y qué es hoy el peronismo?

—Un archipiélago, eso es el peronismo hoy. Estoy trabajando porque necesitamos un hombre que supere estas grietas estúpidas, estas peleas que vemos todos los días en todos lados. Y hay un hombre que dio muestras de eso: Roberto Lavagna. Fue ministro de Alfonsín, candidato del radicalismo, candidato con nosotros, ministro de Néstor Kirchner y no se peleó nunca con nadie. Es un tipo sereno. ¿Quién va a hablar mal de Lavagna? Estoy trabajando para él y no voy a ocupar ningún cargo, ni yo ni mi esposa. Lavagna nunca entra en polémicas, nunca lo escuchan en los medios porque tiene bajo perfil

—¿Lavagna sería un buen candidato presidencial de síntesis para el peronismo?

—Lavagna sería un buen candidato de todos. Lo van a votar todos. Cuando el país ande peor, todos van a pensar en este hombre. Tuve dos grandes ministros: Jorge Remes Lenicov y Lavagna.

—¿Hoy existen puntos en común con el 2001?

—Estamos al principio, llegando a una situación muy difícil. Hay una ridiculez del gobierno que es imponerle a los sectores de menores recursos los sistemas de comercialización preparados para clases medias y alta. Es un disparate.

—La posible cercanía del 2001 no encontraría, esta vez, un Duhalde a mano. Eso es un riesgo.

—Ya le nombré a Lavagna. Es un outsider de la política, es un técnico, con muchísima experiencia.

—Algunos quieren dejar afuera al kirchnerismo de una eventual primaria. El nombre de Cristina es como un parteaguas.

—Nadie puede impedirle presentarse a un afiliado del peronismo. Sea quién fuere. Todos saben de qué lado estaría yo, pero todos tienen derecho a presentarse en las Paso. Estoy trabajando en la provincia de Buenos Aires. Ahora que viene el candombe político me vienen a buscar de otras provincias, pero me da el cuero en mi provincia.

—¿Qué consejo le daría hoy a Macri?

—Que tiene que abrirse, que no sirve el gobierno de círculos. El gobierno es de un grupo de amigos que no están preparados para la función pública. Gobernar es priorizar.

—¿Le sorprende el rol opaco de la UCR en el gobierno de Cambiemos?

—No me sorprende para nada. Tiene semillas en los municipios, pero no son respetados en el gobierno. Ni le consultaron las grandes decisiones. Es una falta de respeto que el radicalismo no merece.


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