Sebastián Méndez se mantuvo en el puesto de entrenador. El 0 a 0 de Newell’s frente a River en el Monumental, impensado considerando la preocupante realidad futbolística con la que el equipo rojinegro llegaba al Monumental, le dio aire al Gallego. La especulación de su salida inminente, ante una caída más que probable contra el conjunto de la Banda, se hizo añicos en la noche del domingo. El interrogante es si se trató de un manotazo desesperado que dio la Lepra en medio de la angustia o el tan esperado punto de partida.
Por el momento, con una producción laboriosa, quitándole capacidad de vuelo futbolístico a River, los jugadores de Newell’s respaldaron a su entrenador. El orden, la postura y la agresividad fueron los atributos defensivos de los futbolistas rojinegros para desdibujar al millonario. Le complicaron el partido, dando una imagen absolutamente distinta de anteriores presentaciones, en las que el conjunto del parque Independencia lucía extremadamente dócil y vencido ante la mínima adversidad.
Inferior por presente y por cualidades individuales, la Lepra se preocupó y se ocupó de recortarle el margen de acción al millonario. La garra de Rodrigo Fernández Cedrés y Gustavo Velázquez fueron las principales columnas desde donde se sostuvo un conjunto aguerrido, luchador, que casi no dejó que el equipo de la Banda se le aproxime. Tan es así que el local apenas dispuso un mano a mano, en los pies de Miguel Borja, detenido y controlado por un seguro Lucas Hoyos.
“Me voy conforme por este grupo que dio la cara”, manifestó Méndez, en una conferencia de prensa en la que, hasta unas horas antes, se presagiaba que sería la última suya en el Parque.
Es que otro marcador adverso hubiese hecho insostenible su continuidad, por el hartazgo de los hinchas y porque la dirigencia no lo habría sostenido en el cargo.
Si Méndez no interrumpió el vínculo hasta acá obedeció exclusivamente a que quiso seguir, a diferencia de lo que pensaban las autoridades del club, acerca de que su ciclo estaba cumplido. Pero existiendo un contrato de por medio, la idea es que fuese el técnico que anunciara que se iba. Nada que vaya a suceder, al menos por ahora, después del punto conseguido el último domingo.
Hasta ahora, la crisis futbolística se llevó al director deportivo Ariel Michaloutsos. El Gallego Méndez resiste, pero tampoco la igualdad con River es capaz de hacer olvidar la derrota en el clásico y la eliminación en la Copa Argentina frente a Central Córdoba de Santiago del Estero.
“Esto sirve para arrancar. Ojalá que esto que conseguimos acá sea el punto de partida para poder empezar a levantar”, expresó Méndez tras la parda en el estadio Monumental. Habló también de la necesidad de levantar tras la caída con Estudiantes por 4 a 1 en la previa del clásico. Lo repitió tras caer en Arroyito por 1 a 0 y lo volvió a hacer una vez que quedó afuera de la Copa Argentina.
Mejorar en ofensiva
Tantas veces lo dijo y no se cumplió que es lógica la duda de si finalmente sucederá. El comportamiento de sus futbolistas en el césped del Monumental fue elogiable. Pero no le alcanzará con mantener su arco en cero. No es muy alentador un conjunto que genera tan poco en ofensiva y que señaló la cifra ínfima de 3 goles en 7 partidos, sin convertir en las últimas 4 presentaciones.
De todos modos, lo sucedido el domingo es un importante estímulo y fortalece el espíritu. El aspecto anímico también juega y ayuda a sobreponerse, a brindarse por completo. No es poca cosa en un fútbol donde el temperamento tiene su incidencia.
El sábado lo visitará Belgrano y la mirada del hincha será un poco menos severa que la del último partido en el Parque, frente a Racing. Esa tolerancia, mínima, a la que le deberá responder con un mejor juego y acertando al arco de una vez por todas. De lo contrario, los cuestionamientos volverán a relucir y será difícil que haya futuro en Newell’s para el Gallego Méndez.
Miljevic jugó su mejor partido
Newell’s probó muy poco al arco de Leandro Armani. Ese fue quizás el único déficit en una presentación general ante River más que positiva porque logró detener la caída que venía evidenciando. En ese aspecto, el volante ofensivo rojinegro Matko Miljvevic remató en dos ocasiones. Fue de los pocos que consiguió terminar alguna jugada.
En la primera estuvo cerca del gol. El mediocampista creativo ejecutó en los primeros 45’ un tiro libre que se fue muy cerca del ángulo izquierdo del guardameta millonario. Y en el inicio del segundo tiempo, hubo un robo en la salida del local y Miljevic buscó el arco desde afuera del área, con poca dirección y potencia. La pelota salió lejos.
Al margen de que fue el único futbolista rojinegro que intentó vulnerar a Armani, se mostró activo durante todo el partido y buscó progresar gambeteando en campo rival. Este fue su segundo partido de titular en la Liga Profesional, y el tercero consecutivo si se cuenta la Copa Argentina.
Con Ever Banega, el jugador más influyente en la generación de juego del equipo, lesionado, el Gallego Méndez apuesta a sus condiciones. En el Monumental jugó su mejor partido desde que llegó al club, y eso le abre crédito ya que Banega todavía tiene para un par de semanas de recuperación, porque se está rehabilitando de una lesión muscular que lo tiene a maltraer en este certamen.