Justo Villar, quien pasó del arco a la oficina como director de la selección de Paraguay, recibió a Ovación en su lugar de trabajo en la Asociación Paraguaya de Fútbol, en Luque. El exjugador habló de todo
07:00 hs - Martes 14 de Abril de 2026
"Lo que hago ahora es más difícil que cuando estaba en el arco". Justo Villar, exjugador de Newell's, no dudó a la hora de entregar una reflexión y de comparar el trabajo que lleva adelante en la actualidad al puesto de arquero que lo hizo triunfar en el fútbol. Hoy la tarea como director deportivo de la selección paraguaya de fútbol es totalmente diferente a lo que debía cumplir dentro del campo de juego, con presiones como siempre sucede, aunque diametralmente opuestas y con diferentes obligaciones. A tal punto que lo que reclamaba con la firmeza que tenía como capitán tanto en la selección como en los distintos equipos en los que jugó hoy entiende lo que es estar del otro lado de la cancha.
A la hora pautada Villar, considerado uno de los mejores arqueros de la historia de Paraguay, recibió a los enviados de Ovación en las coquetas oficinas de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF). Lo hizo con una sonrisa amplia y predispuesto, fiel a su estilo que conservó de su época de jugador y que mostró también en su etapa en Newell's. "La gente siempre me hace notar su cariño. Lo que me dio al club fue maravilloso", confesó en su oficina de trabajo de la asociación ubicada en Luque, a pocos metros de la Conmebol y rodeada de diversas canchas con un césped sumamente cuidado.
"Estoy en la asociación desde 2018. Me retiré en junio de ese año y en agosto me invitó el presidente, Robert Harrison, a inaugurar un nuevo puesto dentro de la selección, que es la director deportivo de la selección. Antes había personas que iban y venían, pero no era algo fijo, sino que fluctuaba y desde esa vez comienzo a ser un poco el nexo entre jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Estoy en la logística y algunas cosas que atañen a la selección: en la preparación de amistosos, torneos internacionales, gestión de algunos jugadores. Es decir, apoyando un poco en la organización, la gestión del fútbol dentro de una infraestructura que fue creciendo durante durante este tiempo y que a nosotros nos enorgullece. Pasé del arco en una cancha a la oficina.
¿Y qué es más difícil, el arco o lo que hacés ahora?
Esto de ahora es más difícil. En el arco tenía cierta libertad y vos podías hacer cosas que dentro de tu profesión o de la costumbre lo hacías libremente. Y aquí dentro de la gestión en la organización del fútbol hay cosas que a veces no dependen pura y exclusivamente de uno. Hay decisiones que uno toma que van en contrapartida de lo que realmente son otras, que quizás tienen otros tintes más políticos.
Muchos jugadores cuando llega el momento de decidir dejar la actividad piensan "¿y ahora qué hago?". La gran mayoría se encuentra en un vacío de no saber para dónde ir. En tu caso fue mucho más saludable o más fácil porque hiciste una transición rápida.
Sí, en realidad me pasaba lo mismo. Tenía las mismas preguntas e incógnitas dentro de mí porque quería ser entrenador, ser agente de jugadores... Dentro de mis costumbres siempre estuvo el de gestionar. Por la costumbre de haber estado en la selección como capitán y en equipos me hizo acostumbrar a negociar cosas y a saber qué era importante. Por eso no me fue difícil. Sí me tuve que preparar, estuve haciendo cursos en España, capacitándome en la Combebol y constantemente con cursos de la Fifa como para ponerme un poco a tono de lo que significa esto. Es algo lindo, pero también muy desafiante por lo que te decía de que muchas veces uno viene con una idea de que en lo deportivo se hace de esta manera y hay una línea política. Entonces hay que negociar. Fluctuar dentro de las decisiones no fue fácil porque uno siendo jugador decía: "Yo quiero que el arco se cambie la red". Y se cambiaba. Con el tiempo todo se va modificando. Tuvimos tiempos difíciles donde hubo entrenadores con distintos jugadores con el mismo objetivo de siempre de clasificar a un Mundial, de hacer una buena Copa América, de seguir creciendo y no se nos dieron los resultados. Hoy con Gustavo Alfaro y los futbolistas nos enorgullece haber clasificado nuevamente al Mundial.
>>Leer más: La confesión de Víctor Aquino: las duras críticas, las amenazas y el paso importante por Newell's
Hablabas de eso de negociar y vos estuviste del lado de los jugadores y a los dirigentes les decían "no saben nada porque no jugaron nunca al fútbol, no vieron nunca una pelota". Ahora estando del otro lado, ¿seguís pensando más o menos igual?
(Se ríe) Bueno, se ha modificado un poco. Hay tantas situaciones que no solamente se enfocan dentro de la cancha, sino que hace en lo que en lo previo de eso, en la preparación de un partido, de un plantel, de una pretemporada, de un Mundial, Copa América, o sea que hay tantas cosas que entran dentro del balance que hace en este caso la Asociación Paraguaya de Fútbol. Viajes, hoteles, en un montón de cosas, en recursos humanos, en parte del staff, médicos, entrenadores y, por supuesto, los jugadores, dirigentes, que también forman parte de todo lo que lo que es esto. Ya no lo miro de esa manera como decís, que también me pasaba de decir "no sabe nada de fútbol".
Como con los periodistas, "este me pone un cuatro y nunca pateó una pelota".
Sí, pero vos sabés que dentro de la organización del fútbol hay gente que sí conoce, sabe de fútbol, lo que no tiene es la misma vivencia que tuvimos nosotros. Obviamente, la verdad la tienen los jugadores dentro de la cancha, eso no va a cambiar nunca porque eso es así, pero después hay muchísimas cosas que tienen que funcionar para que 11 futbolistas, en un plantel de 26, puedan entrar a la cancha y compitan. Hay un montón de otras cosas que se tienen que hacer que muchas veces no se ven.
>>Leer más: "En México viví un momento de angustia porque casi secuestran a una de mis hijas"
Porque viste que los jugadores muchas veces dicen que los dirigentes no piensan en ellos, que son los generadores del espectáculo.
Y por ahí se deciden cosas que no caen bien en un futbolista. Creo que eso pasa en todas partes y sigue sucediendo, Hay dirigencias o dirigentes que no tienen la vivencia o la cintura o la flexibilidad de escuchar o de entender... A veces sigue siendo lo mismo.
Antes hablabas de Gustavo Alfaro, quien es un verdadero personaje. Cuando se lo escucha y tira metáforas que impactan, ¿las prepara, las estudia?
Ja. Creo que Gustavo tiene tanta vivencia, tanta experiencia con tanta gente que aparte de ser un tipo estudioso, que lee y todo lo demás es alguien que analiza bien las cosas para después explicarlas de una manera muy analítica y comprensiva para la gente. Trata de que todos entiendan, por eso entran las metáforas buscando la manera de unirla a lo que quiere decir con cosas cotidianas que pasan en la vida. Y es interesante muchas veces. Las las charlas nuestras son muy largas. Son ricas en experiencia con alguien que ha vivido mucho, que ha salido de un pueblo también y que ha vivido toda esta experiencia hasta llegar a este lugar. Todos los entrenadores que estuvieron, Berizzo, Garnero, Guillermo Barros Schelotto y ahora Gustavo, me dejaron una experiencia muy buena. Hay cosas que uno ya lo sabe y entiende cuáles son las maneras. Y ahí es donde entra a veces mi trabajo de tener que frenar ciertas cosas para que no se invadan dentro del trabajo que tiene cada uno, pero es un lindo desafío y es muy distinto a uno dentro de un club. Lo mío es gestionar la logística, hoteles, viajes amistosos, entrenadores, pero no puedo armar un plantel, o sea que es distinto a un club que sí dentro de todo tenés que apoyarte mucho en los que saben, los videoanalistas, los scouts y un montón de gente que está metida dentro del armado de un plantel.
¿Ahora que estás del otro lado te das cuenta que hay jugadores complicados y que cuando jugabas vos también exigías?
Es así. De este lado a veces lo veo diferente y por eso trato de analizar la manera en que lo plantearía. Es cierto que antes quería que se hiciera algo sí o sí, ahora sería más político. Que no sea algo muy chocante, sino buscar la mejor forma de que no salga herido nadie. El fin es ayudar a los jugadores a que estén mejor.
En una charla con Topadora Cáceres dijo que "el fútbol paraguayo antes era al centro y cabezazo". Ese estilo ha cambiado, hoy juega algo diferente. ¿Empezó un poco con la era Martino ese cambio?
La selección muchas veces te muestra el camino de acuerdo a lo que tenés. Hoy en el fútbol paraguayo hay muchísima gente extranjera trabajando. O sea, muchos cuerpos técnicos extranjeros, muchos jugadores de otros países. En la época que estaba el Tata no sé si había tanto. En la actualidad debemos ser una de las ligas, en proporción, con más extranjeros que otras. Y eso también lleva a reconducir un poco la manera de jugar. Ese es un mérito que encontramos en Gustavo, de no cambiar pero sí reacondicionar un poco el fútbol a la nueva manera. Sin perder lo que siempre fuimos, lo que históricamente fuimos y que nos fortaleció ganar en casa, hacernos fuerte en casa jugando con la pelota parada. Marcando bien, corriendo todo. Creo que se mejoró mucho la actitud y la percepción de la gente de lo que quería el equipo.
Alfaro en la selección guaraní
Gustavo siempre tenía el mote de ser un técnico más mezquino o, quizás, de que sus equipos no jueguen bien. Pero también está la pregunta en el fútbol, ¿qué es jugar bien? Si lo que importa finalmente es el resultado.
Porque nadie se acuerda si jugaste bien, generaste 100 situaciones de gol y después perdiste. Hay estudiosos del fútbol que les gusta más el cómo ganar antes que hacerlo de cualquier manera. Depende el gusto de cada uno, porque han existido equipos maravillosos que jugaban muy bien y que no fueron campeones. O equipos muy mezquinos que sí lo lograron. Por supuesto que lo ideal sería jugar bien y ganar con autoridad. La campaña de 2013 del Tata Martino con Newell's a mí me encantaba y salieron campeones. Nosotros en 2004, no sé si encantábamos, pero salimos campeones.
Por eso en todo esto surge la vieja frase de Bilardo de que el segundo nadie se acuerda.
Es verdad. Dentro de todo eso creo que hay algo más importante aún que si lográs armar dentro del plantel un buen grupo, uno donde peleamos todos juntos, no importa si jugamos bien o mal, pero vamos para allá. Los resultados están más cerca de ser logrados que siendo un equipo que juega súper bien, pero estamos todos divididos. Es más fácil que penetre el rival y te pueda dañar porque hay divisiones. Yo sé que es difícil porque estuve de ese lado y sé perfectamente que tengo mi propio ego, vos tenés el tuyo, él el suyo... Todos tenemos uno. Pero cuando encontramos un punto donde coincidimos todos y vamos juntos las posibilidades que los buenos resultados lleguen mejoran incluso compitiendo con los mejores del mundo.
La marca que dejó en Newell's
Recién mencionabas a Newell's y vos sabes que cada vez que se menciona Justo Villar la gente explota y te recuerda con mucho cariño. ¿Te lo hacen notar todavía?
Sí, siempre. Muchas veces no puedo devolver ese cariño de la gente porque no estoy tan cercano, estoy trabajando en una selección. Pero quiero mucho al club, a la gente; lo que me dio el club fue maravilloso, Como director deportivo de una selección por mi historia en Newell's pueda opinar, pero muchas veces no me parece correcto o me cuesta. Sí digo que al club lo veo cercano y me contacto mucho con la gente de la filial de Alvear. Quizás este año pueda estar con ellos.
>>Leer más: Jugó en Central, se retiró joven por las lesiones y ahora hace fletes con sus camiones en Paraguay
Hace un rato mencionaste el 2004 cuando salieron campeones, pero sin jugar tan bien, pero tenían varios personajes como el Burrito Ortega, el Tolo Gallego como DT. Incluso Mario Jardel, al que no le gusta correr, ja.
No (se ríe). Es que también venía de ser goleador de todo, de Europa y todo lo demás. Las figuras que teníamos en ese plantel quizás no eran muchas y había varios jóvenes que después lo terminaron siendo. Había que partir del Tolo que en su manera de ser, de entrenar, cómo comunicaba ciertas cosas que no eran negociables... Teníamos al Mago Capria, una persona maravillosa. Estaba Julián Maidana, quien venía también a aportar. Llegamos casi todos juntos. Con Sscoco, Beluschi, Marino, Rosado, Zapata, entre otros, terminamos haciendo un grupo muy lindo de jugadores.
Ya pasaron muchos años y hay cosas que caducaron. El Burrito estaba perseguido por los problemas gastrointestinales que le impedían entrenar, ja. Pero el fin de semana la rompía.
Nosotros teníamos un pequeño gimnasio, por así llamarlo. Era casi un camarín al lado del vestuario de Bella Vista. Casi todos los pibes pasaban por ahí a trabajar un poco de pesa, y otros ejercicios, pero el Burrito nunca pasaba por ahí, ja. Pero él tenía otras cosas. Los cracks son cracks, siempre quieren la pelota. Y si no se la dabas se enojaba. El burrito no era así, se molestaba pero no era alguien que te mandaba al frente. Cuando se la dabas te sacabas un problema de encima. Fue un placer haber compartido ese tiempo con grandes personas, aparte de grandes jugadores.
Nombraste al Pepi Zapata, un excompañero tuyo que jugaba con las rodillas lastimadas.
Como para empezar, ¡no sé cómo pudo debutar el Pepi!, ja. No sé cómo pudo jugar al fútbol de por sí. Pero tenía un corazón, unas ganas... El Colo Ré era otro que metía la cabeza para trabar. El Tano Vella, que lo veo siempre fachero, ja.
Di María y la Libertadores
Se viene la Copa Libertadores y va a tener un participante muy especial como Ángel Di María con Central. Eos le da un impacto aún más fuerte al torneo. ¿Lo ves así?
Creo que Di María es un símbolo de la resiliencia del jugador como lo fue Leo Messi. De resistir el agobio y la exigencia de la gente a ganar algo para Argentina. Di María también, silenciosamente lo fue logrando. Es alguien al que se respeta, se lo quiere y es un referente por cómo es como jugador y cómo se manejó en su vida.
Debe ser muy difícil aguantarse tamañas críticas.
Sí, te porque golpea anímicamente. Muchas veces y siendo más grande te atribuís todas las responsabilidades de los otros, o sea, tratás de asumir todo y en realidad es imposible hacerlo. Cada uno tiene que tomarse la responsabilidad porque es jugador profesional y hay que soportar mucha carga mental más que física. Porque a la física uno se acostumbra a trabajar. Si no estás preparado, si no te metes a valorar lo que sos, lo que valés, lo que proyectás y te fortalecés mentalmente en lo que estás haciendo es difícil soportar la carga que te impone la sociedad o el resultadismo de la gente.
>>Leer más: La nueva vida del exarquero de Newell's: entre el periodismo y la venta de mates y cuchillos
El sueño de la Conmebol, que es algo latente, es que en algún momento Lionel Messi pueda jugar la Libertadores. ¿Será posible?
Es un tema más complejo y de más "arriba". Obviamente que con Leo me pasa que desde que estaba en 2004 en Newell's él venía a entrenar con nosotros cuando comenzaba en Barcelona. Conocerlo de pibe, lo que logró y lo que sigue haciendo será leyenda por muchos años. Igual que Diego (Maradona). Tenerlo jugando en Sudamérica en un torneo sería impactante para todos. Ojalá se pueda dar.
Lo otro que muchos desean a pesar de las complicaciones es que juegue un tiempo en Newell's.
Sé que también va pasando el tiempo y a veces lo que uno desea no siempre se puede cumplir por diferentes motivos. Ojalá Dios quiera pueda terminar jugando en Newell's.
¿Cómo fue eso de 2004 que iba Messi?
Lo que pasa es que él en temporada de vacaciones en Europa venía a entrenar dos o tres veces con el plantel para no quedar parado. Y ahí hemos compartido muchas cosas y después jugar en contra. Me tocó hacerlo en España, yo estando en Valladolid, y en la selección.
¿Verlo entrenando o jugando contra él es impactante?
La diferencia que hay entre un jugador sudamericano, donde englobamos a figuras importantes que tuvimos como Diego, Neymar, Ronaldinho, Pelé, son jugadores que te sacan cosas de lugares que vos no lo podés hacer. En comparación a los europeos, no digo que ellos no lo pueden hacer porque lo hacen, pero hay cosas que el potrero te da. El de tener que inventarte algo para engañar y eso lo tenemos todavía nosotros. Me tocó jugar contra Ronaldinho, Ronaldo, el Burrito Ortega, Neymar y, obviamente, Messi. No se entiende lo que pueden hacer o hacían.
>>Leer más: ¿Qué fue de la vida del africano que llegó a Newell's por recomendación de Maradona?
¿Es de lo mejor que vos viste de todos?
De los partidos al que enfrenté lo mejor, sin duda. Sin duda.
Porque viste que siempre está la puja de quién es el mejor.
Creo que cada en cada época hay jugadores que marcaron etapas. Tuve la posibilidad de jugar o de verlo en vivo a algunos. Están Maradona, Pelé, Di Stéfano y nuestro goleador histórico Arsenio Erico. A los que no ves jugar no los dimensionás. Al vivir el día a día y verlo a Leo en tamaña cantidad de tiempo, en la forma como se fue pasando la rivalidad con Cristiano Ronaldo y que se enfrenten y hayan estado tanto tiempo en la élite del fútbol mundial te da una muestra de la magnitud, de la importancia de la preparación física, la preparación mental, la familia, un montón de cosas que hoy lo siguen mostrando. Feliz de haber participado en una Liga Española en el momento en que estaban Cristiano, en Real Madrid, y Messi, en Barcelona.
Otras entrevistas
Leer más: ¿Qué es de la vida de Carlos Dávola?: "Perdí una casa y afectos por Tiro Federal"
>>Leer más: ¿Qué es de la vida de Sergio Pezzotta?: el jugador que no fue, por qué el arbitraje y las presiones
>>Leer más: Damián Musto: el motivo del no regreso a Central, el frustrado pase a River y la vuelta a casa
>>Leer más: Sergio Almirón: "Me arrepiento de haber estado en una comisión directiva de Newell's"
>>Leer más: El exboxeador que salió de la cárcel después de estar tres años preso: "Sobreviví al infierno"