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Gente común escribe sobre gente común

Una escuela de periodismo homenajeó con una revista a dos profesionales fallecidos este año. Y Ovación también suma su recuerdo

Sábado 21 de Diciembre de 2019

Una escuela de periodismo homenajeó con una revista a dos profesionales fallecidos este año. Y Ovación también suma su propio recuerdo

La Escuela de Comunicación Eter de Buenos Aires (Acevedo 262, Villa Crespo) tiene carrera de Periodismo Deportivo desde hace 14 años, ofrece seminarios a distancia y desde esta semana la carrera también publica una revista, La Rodríguez, un homenaje a dos docentes y periodistas deportivos que fallecieron en distintos momentos y circunstancias durante este año: Ernesto y Marcelo Rodríguez.

El texto podría haber circulado en el área chica, podría hacer sido elaborado y leído sólo por quienes conocían a estos dos hombres con distintas historias y el mismo apellido. Pero no, docentes y más de mil alumnos que compartieron clases con ellos se jugaron. Corrieron riesgos en tiempos de vacas flaquísimas y abrieron el juego. Junto a sus escritos y memorias les pidieron a familiares, ex alumnos y colegas que escriban también sobre los Rodríguez. Nadie dijo que "no". Así salió y se presentó antenoche La Rodríguez en la ceremonia de entrega de diplomas de Eter. Es un primer número sensible, sentido y colectivo, íntegramente dedicado a Ernesto y Marcelo.

El primero, padre, pareja de Agustina, docente, periodista deportivo de investigación (había sido invitado este año a la conferencia Play the Game que reúne a eminencias deportivas, para presentar sus rigurosas denuncias sobre los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018). Era militante gremial, preocupado por los deportes y deportistas de los que nadie se suele ocupar, crítico de las políticas neoliberales e hincha de Independiente. El segundo, padre, pareja de Natalia, cientista político, protagonista en la lucha de los empleados de Perfil, fanático de Atlanta y autor del libro referido al club de sus amores, "Mi gran equipo chico", además de escritor de un texto más sobre clásicos, que quedó por la mitad.

Andrés Calamaro siendo parte de Los Rodríguez cantaba en el tema "A los ojos" una estrofa que dice: "Sin decir una palabra / casi sin decirnos nada/ yo me pregunto por qué, me tuvo que pasar a mí?". Y alguien se animó a recordar esas palabras al hablar de los Rodríguez argentos en esta primera entrega de La Rodríguez de Eter que se puede hojear en www.thesia.com.ar.

Pero acá nadie se quedó sólo preguntando "¿por qué?" como la banda de rock. Agiles de reflejos el grupo de Eter y agregados contratacó escribiendo, la estrategia vital para salir a jugar cuando se trabaja como periodista.

En este número, diseñado por la cooperativa Thesia, con varias fotos memorables y el dibujo de tapa de un ex alumno, escriben: Jorge Baldino, Eduardo Bejuk, Andrés Burgo, Bola Sin Manija, Claudio Gómez, Carmen y Leo, Romina Chepe, Nicolás Clementoni, Martín De Ambrosio, Andrés Eliceche, Matías Fernández Burzaco, Ezequiel Fernández Moores, Germán Riesco, Federico Madeo, Matías Rosa, Diego Melamed, Andrés Mooney, Ayelén Pujol, Ariel Scher, Lorena Tapia Garzón, Fernández Acevedo, Lucas Varín (coordinador de la carrera de periodismo deportivo), Alejandro Wall y Laura Vilche, más la familia de Ernesto (Juan Francisco, Juana, Agustina y Malvina).

La Rodríguez es una revista muy recomendable que como se advierte en las series, "continuará". Es un trabajo paras quienes saben que el periodismo está escrito por personas comunes a las que les gusta contar historias de otras tantas personas a las que les pasan cosas tan comunes como el más común de los apellidos.

“Lo habitual” de Mingo Celsi

Este año la sección Ovación del diario La Capital perdió a un compañero, el periodista Domingo Celsi: “Mingo” para todos y todas. Aunque para no ser egoístas es necesario decir que también lo perdieron y extrañan muchos compañeros y compañeras del diario junto a sus hijas, su última compañera, Lili, y hasta su perra, Brisa.

Era habitual en Mingo su compañerismo, su aporte en básquet y fútbol internacional (las dos especialidades deportivas que más disfrutaba), era habitual escucharlo decir frases célebres y contar anécdotas (entre las que todos rescatamos una donde expresó “lo habitual”). Para Mingo era habitual vociferar, pelear, “picar” cuando se le hacía una broma para molestarlo; era habitual que expresara su compromiso político ligado al peronismo y también su fanatismo por Central y devoción por Ronaldo. Era habitual que nos comiera todas las galletitas, que cantara, hablara de cine, que dijera guarangadas cómplices y puteara: puteaba mucho y con picardía. Por todo eso lo recordamos y más esta semana en la que hubiese cumplido 62 años.

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