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"El avión se estrelló en la noche, había fuego y olor a combustible"

Minor Vidal volaba con otras ocho personas cuando su avión se estrelló en Bolivia. Pasó 61 horas en medio de la selva amazónica, malherido, bebiendo su orina y comiendo insectos.

Domingo 11 de Septiembre de 2011

Minor Vidal fue protagonista de un milagro: fue el único sobreviviente de un accidente aéreo ocurrido el martes pasado en la Amazonia boliviana. El hombre de 35 años, que fue hallado anteayer por los rescatistas militares, recordó con detalles la odisea que vivió en plena selva, malherido, sin comer, bebiendo su orina o filtrando con su ropa agua de charcos, técnicas de supervivencia que aprendió de niño con los boy scout.

Vidal dijo que se aferró al asiento cuando vio que la nave volaba muy bajo y que tras estrellarse en la espesura, abandonó el avión destrozado, dibujó con su sangre una flecha en la tierra y dejó su camisa ensangrentada como un indicio para que lo buscaran.

Con el cuerpo adolorido y ensangrentado, en las 61 horas que permaneció desaparecido recorrió alrededor de 800 metros. A las 8.15 de anteayer escuchó los motores de dos botes y pese a estar deshidratado y agotado logró agitar un trozo de tela para ser visto. Se encontraba a orillas de la laguna Rosendí.

Vidal fue rescatado anteayer, tres días después de que cayera en la selva el pequeño avión en que viajaba junto a seis pasajeros y dos tripulantes, quienes murieron con el impacto, entre ellos el colombiano Oscar Valencia, el ecuatoriano William Lara y el líder indígena boliviano Eddy Martínez.

El sobreviviente relató a la cronista Wilma Pérez del diario La Razón de La Paz lo ocurrido el martes a la noche, cuando la nave de pasajeros cayó en la selva boliviana. El vuelo había salido de Santa Cruz hacia Trinidad, donde debía arribar como a las 19, luego de una hora de viaje.

"A mi me pareció extraño, porque el avión estaba volando muy bajo y no se veía nada, no informaron nada", dijo. "El avión se estrelló en la noche, había fuego y olor a combustible. Al principio, cuando no se veía nada, oía gritos, pero después todos quedaron callados. Ese momento fue horrible", relató Vidal.

Quedó atrapado entre los hierros retorcidos con serios golpes en la cabeza y las costillas pero estaba consciente. Recién al amanecer del miércoles salió arrastrándose de entre los escombros de la aeronave con gran esfuerzo, y comenzó a caminar por la selva, pero antes dibujó la flecha con su sangre indicando la dirección en que comenzó a caminar y dejó su camisa ensangrentada.

Contó que bebió de su orina, comió insectos, filtró agua con su ropa para beberla y buscó un descampado a la orilla de una laguna a la espera de rescatistas. Esas técnicas de sobrevivencia que aprendió de los boy scouts y su afición al camping y la pesca, le ayudaron a sobrevivir.

Con el cuerpo adolorido y ensangrentado, en las 61 horas que permaneció desaparecido recorrió alrededor de 800 metros. A las 8.15 de anteayer escuchó los motores de dos botes y pese a estar deshidratado y agotado logró agitar un trozo de tela para ser visto por los rescatistas que lo buscaban en lanchas por las riberas de la laguna Rosendí a unos 20 kilómetros al norte de Trinidad y a un kilómetro de donde había caído la aeronave. Trinidad está 390 kilómetros al noreste de La Paz.

Después que los militares lo rescataron, Vidal abordó el bote con dificultad. "No me alcen, me duele, voy a caminar", dijo. Cruzó en lancha la laguna Rossendi, pero tuvo que caminar unos 20 minutos por senderos accidentados para llegar a la orilla del río Ibare. De ahí en adelante, el viaje a Trinidad fue en vehículo.

A las 10.29, con la sangre seca en el rostro, un corte en el parietal derecho y cojeando de la pierna derecha, Vidal bajó de la camioneta rumbo al hospital. Antes, su esposa Mariela y su hermana Rosario se habían quedado abrazadas a él en medio de una conmovedora escena.

Vidal, un hombre corpulento de 1,79 metro de altura, tiene dos hijas, una de 7 años y la otra de 5, es comerciante de productos farmacéuticos y cosméticos en Trinidad. Los médicos que lo atendieron lo derivaron a Cochabamba, en el centro del país, para una atención especializada. Una herida abierta en la cien derecha estaba infectada de gusanos.

Sus condiciones son alentadoras, tiene un pronóstico vital bueno. "El sufrió policontusiones y un poco de deshidratación, sin embargo, mantuvo la capacidad vital a través de la ingesta de su propia orina", precisaron.

La información fue corroborada por el gerente de Comunicación de la empresa Aerocom, Nelson Kinn. "Ha comido bien, está lúcido, su percepción temporal espacial es perfecta. Se le ha practicado un pequeño drenaje en un pulmón. No hay ningún compromiso neurológico ni cardiológico, por lo tanto su estado es estable", indicó.

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