“La vida moderna es mucho más nociva para los adolescentes y los jóvenes. Los años de la adolescencia solían ser la épica más sana de nuestra vida. Pero ya no es así”, opinó el doctor Russell Viner, de la Universidad de Londres, director del estudio sobre el aumento de la mortalidad entre adolescentes y jóvenes.
La muerte de niños de entre uno y nueve años ha caído en casi 90%. Pero mientras esos fallecimientos han disminuido, las tasas de mortalidad no se han reducido entre adolescentes y jóvenes. Las muertes violentas están en aumento tanto en jóvenes hombres como mujeres, y las tasas de suicidios también se han incrementado en estos grupos.
“Los resultados muestran que la violencia y el suicidio se han convertido en causas clave de muerte en los jóvenes, y son responsables de entre 25% y 35% de los fallecimientos en este grupo de edad en todas las regiones estudiadas”, dicen los autores. Estos niños y jóvenes, agregan, tienen ahora dos o tres más probabilidades de morir prematuramente que los niños de entre uno y cuatro años.
Tal como explica el doctor Viner, “hemos visto aumentos en los accidentes de tráfico, incrementos en la violencia y en las tasas de suicidio, con índices que no habíamos visto antes con niños pequeños”.
Los jóvenes en más riesgo son aquellos que viven en ciudades. También se debe considerar que hay variaciones regionales. Por ejemplo, se observó un aumento en las tasas de suicidio en los países poscomunistas durante los últimos años de la década de 1990.
Y los índices de suicidio también comenzaron a disminuir en las naciones de altos ingresos en años recientes. Pero tal como señala el científico, las tasas que se han visto en estos países ahora están comenzando a verse en las naciones en desarrollo. Esto se debe principalmente a que la movilización hacia las ciudades conlleva tanto riesgos como beneficios para los jóvenes urbanos.
“Al parecer, el desarrollo económico, la movilización a las ciudades, la creciente urbanización y la dislocación social son realmente muy nocivos para nuestros jóvenes en términos de mortalidad”, señala el investigador.
El doctor Michael Resnick, de la Universidad de Minnesota, EEUU, y coautor del estudio, explicó: “Está claro que las mayores amenazas para la salud de los jóvenes, además de vivir en extrema pobreza y en las zonas calientes de las enfermedades infecciosas y la guerra, surgen de las conductas en las que los jóvenes se comprometen y de los contextos en que se encuentran”.
Según el investigador social estadounidense, “los gobiernos deben centrar sus esfuerzos en los vecindarios violentos, el empobrecimiento extremo, la falta de acceso a los recursos y servicios fundamentales y la falta de esperanza que surge cuando se vive con una total carencia de perspectivas y oportunidades”.































