La masacre perpetrada en una escuela de Río de Janeiro por un ex alumno, quien mató a 12 niños y adolescentes antes de suicidarse, reavivó el debate sobre el control de armas en Brasil, donde varios políticos y expertos abogaron por una legislación más rígida sobre este tema.
"Sin un arma, las personas son menos valientes, y su ausencia evita que pasen actos impulsivos", expresó el ex subsecretario nacional de Seguridad Pública y miembro del Foro Brasileño de Seguridad Pública Guaracy Mingardi.
La matanza en la escuela Tasso da Silveira ocurrió ocho años después de la entrada en vigencia en Brasil del Estatuto del Desarme, que amplió las restricciones para portación legal de arma y estableció un plazo para que los propietarios de armas de fuego las registren ante las autoridades.
Sin embargo, actualmente se tramitan en el Congreso brasileño 11 proyectos que buscan cambiar el texto del estatuto para incluir entre las personas autorizadas a tener armas a coleccionistas, integrantes de asociaciones de tiro deportivo, agentes de seguridad, agentes de tránsito y de las guardias municipales, entre otros.
Los defensores de la propuesta argumentan que el Estatuto del Desarme obliga a los ciudadanos cumplidores de la ley a renunciar a sus armas en un país donde bandas criminales acumulan grandes arsenales. El diputado derechista Onyx Lorenzoni, del partido Demócratas (DEM), recordó que, en un referendo realizado en 2005, el 63,94 por ciento de los brasileños rechazó una disposición del Estatuto del Desarme que prohibiría la venta de armas de fuego y munición en todo el país, salvo para unas pocas entidades autorizadas. "La sociedad quiere mantener el derecho a la legítima defensa, cumpliendo una legislación que ya es una de las más rigurosas del mundo. Las masacres y el narcotráfico no tienen nada que ver con armas legales", dijo.
El resultado del referendo también fue recordado ayer por el presidente del Senado, José Sarney, al comentar la masacre en Río: "Recordemos que Brasil aprobó en plebiscito la continuidad de la venta de armas. Que este ejemplo nos lleve a revisar el error", expresó el ex presidente brasileño (1985-1990), en un artículo de Folha de Sao Paulo.
El control de armas en Brasil está en debate desde el inicio del siglo, cuando el pasado gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) creó un sistema nacional de registro de armas y elaboró el proyecto del Estatuto del Desarme, en 2003.
Según las estadísticas del Ministerio brasileño de Justicia, desde entonces los ciudadanos devolvieron voluntariamente a las autoridades medio millón de armas, y el índice de muertes causadas por armas de fuego bajó un 11 por ciento. Empero la organización no gubernamental Viva Río argumenta que la situación sigue siendo grave, ya que sólo un 10 por ciento de las armas de fuego que circulan en el país están en poder del Estado. (DPA)