Noticias al minuto, cocina de rumores, barómetro del estado de ánimo: Twitter tiene muchos rostros. Este servicio de noticias cortas comenzó a funcionar hace cinco años y desde entonces se ha hecho extremadamente popular; lo único que le falta a sus creadores de idear la forma de hacer dinero con él.
Hace cinco años, dos fanáticos de la tecnología inventaron Twitter. Al principio era un producto sin ambiciones ni modelo de negocios, que pronto se volvió... ¿qué exactamente? La pregunta no es fácil de contestar, ya que si bien el servicio forma parte de la vida de millones de usuarios, ha movido cotizaciones bursátiles y hecho temblar a dictadores, sigue sin ser rentable.
La iniciativa surgió durante una lluvia de ideas en la compañía Odeo, que quería desarrollar desde San Francisco un servicio de podcasting (distribución de archivos multimedia). Los trabajadores estaban sentados en un tobogán infantil en un parque.
El desarrollador Jack Dorsey propuso enviar por SMS mensajes breves de estado a los miembros del grupo para que todos supieran en qué estaban trabajando los otros. En dos semanas surgió un prototipo y el 21 de marzo de 2006 Dorsey envió el primer mensaje por Internet: “inviting coworkers” (para invitar a sus compañeros).
La firma abrió poco después este proyecto secundario a todos los usuarios, y se vio sorprendida por su éxito. Poco más de un año después del primer tweet, Dorsey fundó con Biz Stone y Evan Williams su propia compañía, llamada hoy Twitter Inc.
El servicio en sí es sencillo: los usuarios publican noticias de no más de 140 caracteres, menos de lo que acepta un SMS. Gracias a los links pueden conectar con textos más largos, fotos o videos. A quien el tema en cuestión le interese puede hacerse “seguidor”, añadir tweets y leerlos en la computadora o un teléfono móvil con conexión a Internet. Los SMS tienen un papel muy menor, a diferencia de lo que ocurría al comienzo del proyecto.
Qué es Twitter depende de para qué lo use uno. Quien se hace “follower” de medios, blogueros o famosos se une a una cadena de noticias en la que se mezclan urgentes, análisis y chismes.
Personas de todo el mundo dejan sus testimonios ante catástrofes como la de Japón o la revolución en Egipto. Y quien tiene amigos que comentan lo que desayunaron o lo que se les pasa por la cabeza, tienen un barómetro de sus sentimientos.
Precisamente los chismes personales irritan aún hoy a muchos observadores. La fascinación llega normalmente cuando se empieza a usar el servicio. “La mezcla crea una experiencia mediática que se diferencia de casi todo lo que había antes”, escribió la revista “Time” en 2009.
El poder de Twitter quedó muy claro en enero de 2009. Un avión hizo un espectacular aterrizaje de emergencia en el río Hudson, frente a Nueva York. Antes que ningún buscador de Internet o agencia de noticias, lo sucedido se extendió en los mensajes de 140 caracteres, junto con links a fotos que probaban lo increíble.
El servicio es especialmente exitoso porque es sencillo y rápido. Cuando los iraníes se manifestaron en contra del régimen en 2009, ayudó a hacer públicas junto con la web de videos Youtube imágenes de la brutal represión contra las protestas, y en tiempo real.
También los manifestantes en Egipto y Túnez hicieron circular así sus mensajes. Y cuando colapsaron las líneas telefónicas por el terremoto en Japón, muchos fans de la tecnología lograron comunicarse con sus familias a través de un tweet.
Sucesos como éste hicieron famoso a Twitter y atrajeron a miles de usuarios, que en muchos momentos paralizaron el servicio. Entonces aparecía en los monitores la imagen de una “Fail Whale”, una ballena gorda que indicaba que estaba sobrecargado. Twitter también tuvo muchos problemas de seguridad y los hackers atacaban a menudo las cuentas de los usuarios.
Cinco años después de su nacimiento, el servicio ha conseguido superar estas enfermedades infantiles. Su servicio es estable y admite mil millones de tweets a la semana. Desde mediados de marzo los usuarios pueden entrar además a través de una conexión https, un gran paso hacia una mayor seguridad.
Lo que sigue faltanto es un modelo rentable de negocios. Hasta ahora los mayores ingresos los provee la cooperación con los buscadores Google y Bing, que enriquecen sus resultados con mensajes en tiempo real de Twitter. La publicidad no acaba en cambio de arrancar y además es rechazada por numerosos usuarios. Es en este punto en el que sus creadores tendrán que centrar a partir de ahora sus esfuerzos, para que la empresa no se vaya a pique.(DPA)