Funcionarios japoneses que luchan para terminar con la peor crisis nuclear del mundo desde Chernobyl se concentraban en una grieta de 20 centímetros en un pozo de concreto que filtra radiación en el océano desde un reactor dañado de la central nuclear de Fukushima, 240 kilómetros al norte de Tokyo, devastada por el terremoto y posterior tsunami que se abatió sobre la región el viernes 11 de marzo pasado.
La operadora Tokyo Electric Power (Tepco) dijo que había encontrado una grieta en un pozo de concreto que estaba filtrando agua en su reactor número 2 de la planta de Fukushima, con una medida de 1.000 milisieverts de radiación por hora en el aire dentro del pozo.
"Con el alza de los niveles de radiación en el agua de mar cerca de la planta, hemos intentado confirmar la razón; está podría ser la fuente", dijo ayer Hidehiko Nishiyama, vicejefe de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial (Nisa). Pero el funcionario advirtió que no podían estar seguros hasta estudiar los resultados.
La fuga no se detuvo después de que se vertió concreto en el pozo y Tokyo Electric ahora planea usar polímeros que absorban agua para evitar que el líquido contaminado llegue al mar. Empleados de la planta dijeron que las revisiones a los otros cinco reactores no hallaron grietas.
Nishiyama dijo que para enfriar al reactor dañado, Nisa estaba revisando modos alternativos de bombear agua, incluyendo un improvisado sistema de aire acondicionado, rociar las barras de combustible del reactor con agua vaporizada o usar el sistema de limpieza de la planta.
A tres semanas del desastre que dejó a más de 27.000 personas desaparecidas o muertas, el primer ministro de Japón, Naoto Kan, recorrió los devastados pueblos costeros en el norte de Japón ayer, ofreciendo a los refugiados apoyo del gobierno para reconstruir sus casas y modos de vida.
“El gobierno trabajará duro con ustedes hasta el final. Quiero que todos hagan también su mejor esfuerzo”, dijo Kan, según fue citado por la agencia de prensa Kyodo, a un sobreviviente en un refugio en el pueblo pesquero de Rikuzentakata, arrasado por el tsunami que siguió al terremoto.
Ya impopular antes del desastre, Kan ha sido criticado por su manejo de la crisis nuclear y humanitaria de Japón. Algunos sobrevivientes al tsunami dijeron que la visita se produce demasiado tarde.
Kan ingresó después a la zona de evacuación de 20 kilómetros. También visitó un centro deportivo que funciona como oficina para los equipos de emergencia que tratan de enfriar la planta de Fukushima Daiichi.
Los operadores de la planta no están ni cerca de recuperar el control de los reactores dañados porque las barras de combustible siguen sobrecalentadas y altos niveles de radiación fluyen hacia el mar.
El daño que enfrenta Japón podría superar los 300.000 millones de dólares, la mayor pérdida por un desastre natural.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que la economía japonesa recibiría un golpe de corto plazo y que no podía descartar una intervención adicional para contener el alza del yen. (Reuters, AP y DPA)
Evacuados
Cientos de miles de personas siguen sin tener techo, albergados en centros de evacuación, mientras sube la cifra de muertos por el desastre. Miles de soldados japoneses y estadounidenses realizan una búsqueda de cuerpos usando decenas de barcos y helicópteros para rastrear las zonas aún sumergidas a lo largo de la costa noreste. Se ha detectado radiación 4.000 veces superior al límite legal en el agua de mar cerca de la planta Daiichi y ahora tratan de encerrar el agua contaminada en un barco tanquero.