El gobierno de Japón reafirmó ayer su compromiso con la energía nuclear después de que el primer ministro pidiera el cierre de una planta, aunque dijeron que quizás será necesario replantear la meta para 2030 sobre el abastecimiento de electricidad del país.
El primer ministro Naoto Kan solicitó la semana pasada el cierre de la planta de Hamaoka en el centro del país, citando el riesgo de un nuevo sismo y apuntando a un posible cambio en la política de energía, mientras técnicos luchan por detener una filtración de radiación en la dañada Fukushima Daiichi.
Casi 26 mil personas murieron o aún están desaparecidas tras el terremoto y el tsunami de Japón, que desató el peor desastre nuclear en el mundo desde Chernobyl en 1986.
El llamado al cierre del complejo de Hamaoka indicó un posible cambio en la política energética de Tokio, y aunque el gobierno dice que otras plantas no se verían afectadas, ello podría alentar a movimientos que rechazan la energía nuclear.
El vicesecretario del gabinete, Yoshito Sengoku, dijo que Japón permanece comprometido con la energía nuclear. Pero el ministro de Comercio, Banri Kaieda, quien supervisa la política energética, dijo que la meta del país sobre sus fuentes de suministro eléctrico debe ser revisada.
“Respecto a la política energética, en junio pasado establecimos la meta de incrementar la energía nuclear al 50 por ciento para 2030, pero tendremos que replantear esto”, declaró Kaieda a la cadena Fuji TV.
“Debemos poner esfuerzos en la energía renovable, eso impulsará el crecimiento”, estimó.



























