El caso de Cecilia Strzyzowski en Chaco, que se investiga como un femicidio a pesar de que aún no fueron hallados sus restos, y que tiene como detenidos a César Sena y sus padres Emerenciano Sena y Marcela Acuña, rememoró causas criminales en las que la Justicia condenó a los autores a pesar de no contar con el “cuerpo del delito”.
Hubo al menos 13 condenas en 27 años (1992 a 2019) a femicidas que no revelaron qué hicieron con sus víctimas, entre ellos el autor del crimen de Érica Soriano (agosto de 2010 en Lanús), Daniel Lagostena, y el de Stella Maris Sequeira (diciembre de 2016, Ezeiza), el abogado Rubén Carrazzone.
Los asesinatos que menciona el informe de la ONG La Casa del Encuentro se registraron entre 1989 y 2017. En todos ellos, los femicidas fueron hallados culpables.
Para La Casa del Encuentro, el modus operandi de hacer desaparecer el cuerpo de la víctima refleja una búsqueda de los asesinos “para lograr impunidad”.
Los trece casos de femicidios establecidos, ordenados cronológicamente, son:
• María Sebastiana Lara, 36 años: en septiembre de 1989 desapareció de su casa en la localidad neuquina de Chos Malal. Semanas más tarde los investigadores encontraron en la casa de su esposo, Salvador Pucci, un arma calibre 9 milímetros y esquirlas de bala manchadas con sangre. En 1992 Pucci fue condenado a 20 años. Liberado 2010, en junio de ese mismo año Pucci asesinó a otra expareja suya, Miriam Flores, en La Pampa.
• Andrea Noemí López, de 25, asesinada el 10 de febrero de 2004 en la ciudad de Santa Rosa, La Pampa. Diez años después, su esposo Victor Purreta, fue condenado a 26 años luego de que el hijo de la pareja declarara que había sido testigo directo del hecho.
• Stella Maris Pugliese. Embarazada, en mayo de 2007 fue asesinada de un disparo en la cara en el barrio porteño de Floresta. Los jueces condenaron a prisión perpetua a su esposo, Diego Estanislao Hervatín.
• Claudia Marcela Monzón (42), asesinada en septiembre de 2009 en el barrio porteño de Villa del Parque. Su exesposo Mauricio Daniel Severi días después confesó que la asesinó y enterró el cadáver. En 2013, Severi fue condenado a 16 años.
• Érica Soriano (30): en agosto de 2010 salió rumbo a una clínica para un control ginecológico ya que estaba embarazada de dos meses. Su pareja, Daniel Lagostena, fue condenado a 22 años por su asesinato.
• Soledad Olivera (31) y Johana Chacón (13): por ambos hechos se culpó a Mariano Luque y sucedieron en la localidad mendocina de Lavalle. El crimen de Olivera sucedió 2011 y el de Chacón en 2012. Luque fue condenado a 32 años.
• Noelia Johana Rodríguez (22): fue vista por última vez el 4 de mayo de 2014 en la localidad salteña de Guachipas. Por su asesinato se detuvo a Aldo Vargas, quien mantenía una relación extramatrimonial con la víctima, y a su esposa Carina Cardozo. Dos años más tarde, la Sala III del Tribunal de Juicio de Salta condenó a Vargas a prisión perpetua, mientras que Cardozo fue sentenciada a 20 años de prisión.
• Milagros Avellaneda (27) y su hijo Benicio Coronel (2) : vistos por última vez en San Miguel de Tucumán en octubre de 2016, por ambos crímenes fue condenado a prisión perpetua el guardiacárcel Roberto Carlos Rejas, padre del niño.
• Adriana del Valle Caballero (25): su asesinato ocurrió en 2016 en Necochea. César Raúl Villanueva, su pareja, fue condenado a prisión perpetua.
• Maira Iris Benítez (17): desapareció en 2016 en Villa Ángela (Chaco). Rodrigo Silva, con quien había tenido una relación, fue condenado a 21 años.
• Stella Maris Sequeira (61): Desaparecida en 2016, su pareja Rubén Ernesto Carrazone denunció la desaparición de Sequeira y aseguró haber recibido un llamado extorsivo en el que supuestamente le exigían 80.000 dólares para liberarla. Se comprobó que había sido una falsa denuncia y Carrazone fue condenado a prisión perpetua.
• Silvia Vázquez Colque (33): En Viedma (Río Negro) desapareció el 4 de junio de 2017. En 2019, un Tribunal condenó a perpetua su expareja Marcos Thola Durán.