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Con sonrisas y elogios mutuos, comenzó la segunda cumbre entre Washington y Pyongyang

El presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un —mandatarios de dos naciones hostiles— iniciaron ayer su segunda cumbre con sonrisas, palabras de esperanza y una cena amistosa que preparó el escenario para las arduas conversaciones previstas sobre el armamento nuclear norcoreano.

Jueves 28 de Febrero de 2019

El presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un —mandatarios de dos naciones hostiles— iniciaron ayer su segunda cumbre con sonrisas, palabras de esperanza y una cena amistosa que preparó el escenario para las arduas conversaciones previstas sobre el armamento nuclear norcoreano. En medio del escepticismo generalizado de que puedan resolver un problema que resultó insoluble para generaciones de funcionarios, los dos hombres sonrieron y se estrecharon las manos frente a una hilera de banderas estadounidenses y norcoreanas alternadas antes de conversar media hora en privado. Las conversaciones continuarán hoy. "Espero que se resuelvan muchas cosas", dijo Trump durante la cena. "Creo que esto conducirá a una situación maravillosa, realmente maravillosa, a largo plazo".

Por su parte, Kim dijo que su país fue objeto de "malentendidos y desconfianza" durante mucho tiempo. "Se hicieron esfuerzos, sea por hostilidad o no, para bloquear el camino que queremos tomar", dijo. "Pero los hemos superado y vuelto a caminar el uno hacia el otro y hemos llegado a Hanoi 261 días después" del primer encuentro en Singapur. "Volvimos a reunirnos y confío en obtener los grandes resultados". A pesar de las declaraciones optimistas frente a las cámaras, existía el temor generalizado de que Trump, ávido de llegar a un acuerdo, concedería demasiado y recibiría poco a cambio: tal vez una declaración de paz que el Norte pudiera aprovechar luego para reclamar la reducción de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur o un levantamiento parcial de sanciones que permitiera a Pyongyang desarrollar proyectos rentables con el Sur.

Semejante acuerdo, dicen los escépticos, dejaría en pie una buena cantidad de los misiles nucleares norcoreanos y despojaría a EEUU de sus mejores elementos para ejercer presión: si el Norte obtuvo buena parte de lo que quiere y conservado parte de su arsenal nuclear, ¿qué sentido tendría ceder el resto? Preguntado si producto de esta cumbre habría una declaración política para poner fin a la Guerra de Corea, Trump dijo, "veremos".

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