Más de 20 mil argentinos se preparan para participar en la multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en julio próximo en Río de Janeiro con la presencia del Papa Francisco, y mil de ellos se ofrecieron como voluntarios para asistir a los peregrinos que llegarán de decenas de países.
Más de dos millones de jóvenes de distintos países asistirán al encuentro, que “será uno de los más importantes en la historia de la Iglesia en Latinoamérica”, según Nicolás Marín, coordinador a nivel nacional de la Pastoral de Juventud argentina.
La Jornada Mundial de la Juventud, entre el 23 y el 28 de julio, se convertirá en el destino del primer viaje internacional de Francisco.
El Papa recibió ayer en audiencia al presidente del Líbano, Michel Suleiman, con quien analizó la situación en la región, con especial referencia al conflicto en Siria, y se invocó una mayor asistencia humanitaria para los refugiados, con apoyo de la comunidad internacional.
Durante el encuentro de 25 minutos, que se desarrolló en la sala de la biblioteca vaticana, Francisco y Suleiman hablaron de la situación en Siria y las temidas repercusiones en el Líbano, en particular para la comunidad cristiana.
Con Benedicto. Desde esta semana, por primera vez en la historia dos Papas conviven en el Vaticano, tras el regreso, dos meses después de renunciar al pontificado, de Benedicto XVI, que residirá a escasos metros de Francisco, aunque “oculto para el mundo”, según anunció.
Joseph Ratzinger, de 86 años, quien desde su renuncia el 28 de febrero vivía en el palacio pontificio de Castel Gandolfo, a 30 kilómetros al sur de Roma, fue recibido por Francisco a las puertas del monasterio Mater Ecclesiae, en los jardines vaticanos, que será su residencia definitiva.
“El papa Francisco le ha dado la bienvenida con gran y fraterna cordialidad. Después, juntos, se dirigieron a la capilla del monasterio para rezar”, precisó el Vaticano en un comunicado.
Benedicto XVI “ahora está feliz por volver al Vaticano, donde pretende, como él mismo dijo el 11 de febrero —día en que anunció su renuncia— dedicarse al servicio de la Iglesia, sobre todo con la plegaria”, precisó el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.