Una médica que se opuso a recibir una transfusión de sangre por ser Testigo de Jehová murió tras permanecer casi internada desde el miércoles pasado luego de sufrir un accidente de tránsito en la ciudad de Córdoba.

Una médica que se opuso a recibir una transfusión de sangre por ser Testigo de Jehová murió tras permanecer casi internada desde el miércoles pasado luego de sufrir un accidente de tránsito en la ciudad de Córdoba.
La mujer, una obstetra de 74 años, murió en las últimas horas, como consecuencia de no ser sometida al tratamiento adecuado debido a su fe religiosa. La profesional había sido atropellada por un ómnibus de línea en el barrio San Vicente de Córdoba Capital el miércoles pasado y al ingresar en el Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba su estado era grave, pero se encontraba lúcida.
La obstetra solicitó a los médicos que la atendían que no le realizaran una transfusión de sangre por profesar la fe de los Testigos de Jehová.
Al no recibir el tratamiento adecuado, el cuadro clínico de la médica fue empeorando con el transcurso de los días, no sólo por las heridas sufridas sino también por la gran cantidad de sangre que había perdido como consecuencia del accidente.
La obstetra ingresó al centro asistencial con heridas en su brazo y pierna derecha y traumatismos en el tórax y el abdomen. El hecho ocurrió el pasado miércoles cuando la mujer intentaba cruzar la calle en la esquina de las calles Garzón y Diego de Torres, del barrio San Vicente, y fue arrollada por un colectivo de la línea T, de la empresa Tamse.
El sábado pasado, el jefe de guardia del Hospital de Urgencias, Maximiliano Citarelli, informó que el estado de la obstetra era crítico y que se encontraba en un coma farmacológico.
Citarelli detalló que como la mujer se había negado a recibir transfusiones sanguíneas, se estaban utilizando métodos alternativos para mejorar su estado de salud, pero esos procedimientos generaban una reposición más lenta de la sangre. No obstante, en ese contexto, la mujer falleció el domingo de Pascuas como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
José Seirano, del Comité de Enlace de los Testigos de Jehová, indicó que la mujer internada firmó un documento médico en el que solicita que no se la trasfunda. Durante 2012 se produjo una situación similar que involucró a un hombre llamado Pablo Albarracín, quien se negó a recibir transfusiones de sangre tras recibir cinco disparos en un asalto, ya que también era Testigo de Jehová. El caso llegó a la Corte Suprema, que decidió que se debía respetar la voluntad del paciente. Albarracín estuvo internado durante siete semanas y finalmente fue dado de alta un mes y medio después de ser operado.


