Franklin, un niño boliviano que viajó a Chile en busca de su madre, se reencontró con su progenitora en la ciudad boliviana de Cochabamba (centro) y ambos prometieron no volver a separarse, aunque un proceso legal podría acabar con este compromiso.

Franklin, un niño boliviano que viajó a Chile en busca de su madre, se reencontró con su progenitora en la ciudad boliviana de Cochabamba (centro) y ambos prometieron no volver a separarse, aunque un proceso legal podría acabar con este compromiso.
Zenobia, la madre del pequeño, está siendo procesada legalmente por un delito de narcotráfico y este jueves escuchará una sentencia legal que puede enviarla de entre dos a ocho años a la cárcel. "Ni el juicio me separará de mi hijo".
La mujer fue detenida hace tres años y debido a la demora judicial pasó más de 36 meses presa sin haber sido juzgada. La Justicia tuvo que liberarla para enfrentar las acusaciones.
De acuerdo con declaraciones que recoge el diario Opinión, la directora del Servicio Departamental del Gestión Social de Cochabamba, Vivian Peñarrieta, informó que estudiará la situación legal de la custodia del niño ante la sentencia legal de la madre.
Cansado de maltrato diario de su madrastra, y con la esperanza de un reencuentro con su madre que vive en Cochabamba, el niño se escondió en la parte inferior de un camión en la ciudad andina de Oruro. El viaje fue largo porque llegó hasta Chile.
La salida del “niño escondido” se produjo la noche del sábado 7 de mayo. En 12 horas de viaje hasta el puerto chileno nadie reparó que permanecía oculto, ni siquiera los policías de Bolivia y Chile, en los cerca de 1.000 kilómetros que recorrió el vehículo.
Pensando que había llegado a Cochabamba, el niño boliviano deambulaba por una parada de vehículos de Alto Hospicio, en Iquique, y tuvo la fortuna que una mujer chilena lo acogiera en su hogar hasta que las autoridades bolivianas gestionaron su retorno al país.
El niño no había comido ni bebido en el largo viaje que atravesó por el altiplano de ambos países donde la temperatura en esta época desciende hasta 10 grados bajo cero. El sábado retornó a Bolivia. Franklin arribó el sábado a Cochabamba a las 16. El reencuentro entre madre e hijo, reflejado por los medios escritos y audiovisuales de Bolivia, fue muy emotivo. “Toma mamita, son pesos chilenos (...) he conocido el mar”, le dijo el pequeño a su progenitora.
“Ahora estoy bien, me siento feliz, le he dicho ¡mami! cuando la he visto, le he ido a abrazar. Estoy feliz, contento porque estoy con mi mamá, ya no voy a volver a viajar”, contó el niño a los medios, según reflejó ayer el rotativo La Razón. l (DPA)



Por Nachi Saieg

Por Lucía Inés López