Un enfermero de la ciudad bonaerense de Mar del Plata abandonó a un bebé fallecido por muerte súbita y obligó a la familia, con la criatura, a esperar al médico forense en la vereda del centro asistencial porque ya había terminado su jornada laboral, denunciaron ayer los padres de la víctima.
El hecho ocurrió el martes a las 11, pero recién se conoció ayer, cuando Marisol Ibánez y su marido advirtieron que su bebé de diez meses no presentaba signos vitales y lo trasladaron de inmediato a la unidad sanitaria Alto Camet, de Mar del Plata.
Una médica pediatra y una enfermera constataron que el bebé había sufrido muerte súbita e informaron que antes de entregar el cuerpo a sus familiares debían esperar que se hiciera presente un forense que certificara que el deceso se había producido en forma natural.
Los padres aguardaron la llegada del funcionario policial para cumplir con la formalidad pero a las 16, horario de cierre del centro de salud, uno de los enfermeros anunció que debía retirarse porque no cobraba horas extras y propuso que los familiares del niño esperaran al forense fuera de la institución y que colocaran el cuerpo del bebé en una silla o en un auto, tapado con una manta, relataron los padres de la víctima.
Indignados, los padres de la criatura y vecinos se reunieron en el ingreso de la Unidad y el guardia a cargo de la seguridad del lugar le advirtió al profesional que lo llevaría detenido si se retiraba.
El enfermero abandonó de todos modos el lugar, pero la intervención del policía y de una trabajadora social impidió que la familia debiera continuar la espera con su hijo fallecido en la vereda.
Marisol Ibáñez dijo ayer a radio Nativa de Mar del Plata que "lo que hizo el enfermero es una locura porque trató a una persona peor que si fuera un animal".
"Le pedíamos que tuviera un poco de corazón, que pensara en sus hijos, que nos dejara quedarnos un rato más, pero solamente repetía que no le iban a pagar de más", señaló.
Y aseguró que "hubo personas que le pidieron explicaciones al enfermero, pero como respuesta nos dijo que no le rompiéramos las pelotas", indicó Ibáñez.
Por su parte Gladys Ibáñez, abuela del bebé, señaló que "el viernes fuimos a la Secretaría de Salud para denunciar a esta persona y nos pidieron que hiciéramos una nota a Ferro, que solamente así nos recibirían; la escribimos en el momento, ojalá la lea porque no podemos seguir soportando que se nos trate como si no fuéramos seres humanos", afirmó. Ferro admitió ayer que recibió la carta y que inició una investigación para esclarecer el hecho. (Télam)