Tres personas murieron ayer en distintos accidentes de tránsito ocurridos en Mendoza, dos de los cuales se produjeron porque los conductores perdieron el control de sus vehículos.

Tres personas murieron ayer en distintos accidentes de tránsito ocurridos en Mendoza, dos de los cuales se produjeron porque los conductores perdieron el control de sus vehículos.
A las 5.30 en el acceso Este del departamento Guaymallén, conurbano de la capital provincial, un Renault Clío chocó de frente contra un poste al llegar al llamado puente de hierro.
Se investigan las causas por las que el conductor, Jorge Bu-cca, perdió el control del vehículo. En el accidente falleció Celeste Lezcano, de 26 años, mientras Bucca fue trasladado al hospital Del Carmen, con fracturas en brazo y pierna derechos.
A las 6.45 ocurrió otro accidente fatal en el departamento San Carlos, unos 80 kilómetros al este de la capital provincial. Alejandro Romero, de 30 años, conducía un automóvil Volkswagen Polo por la calle San Martín de la localidad de La Consulta cuando, por razones que se investigan, perdió el control del auto en una curva.
Por las maniobras realizadas el rodado comenzó a dar tumbos y los tres ocupantes del vehículo -el conductor, Damián Gelvez, de 19 años, y Nahuel Montes de 39- resultaron con graves heridas y fueron trasladados al hospital Pagarelli, de la localidad de Eugenio Bustos.
Montes murió poco antes de llegar al centro asistencial. Gelvez y Romero fueron asistidos por politraumatismos.
A las 7.10 un hombre falleció cuando la camioneta que conducía fue embestida por un automóvil en la comuna de Maipú, a 20 kilómetros de la capital. La víctima mortal fue identificada como Lucas Rangol, de 41 años, quien manejaba una camioneta Chevrolet que remolcaba un automóvil Peugeot 404 por la ruta 7.
En esa circunstancia, al llegar a la intersección con Las Margaritas, fue embestido de frente por un Volkswagen Gol que circulaba en contramano. Rangol iba acompañado por sus tres hijos pequeños, quienes fueron asistidos en el hospital Pediátrico Humberto Notti, aunque sus vidas no corrían peligro.



Por Nachi Saieg

Por Lucía Inés López