Un tribunal bonaerense condenó ayer a 22 años de prisión a un ex convicto que estaba acusado de haber abusado sexualmente de cuatro mujeres en la localidad de Quilmes, entre 2009 y 2010, informaron hoy fuentes judiciales.

Un tribunal bonaerense condenó ayer a 22 años de prisión a un ex convicto que estaba acusado de haber abusado sexualmente de cuatro mujeres en la localidad de Quilmes, entre 2009 y 2010, informaron hoy fuentes judiciales.
Los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de Quilmes le comunicaron el fallo decidido por mayoría al abogado defensor del acusado porque este había solicitado no asistir a las audiencias.
La pena impuesta no conformó a los abogados ni a las víctimas. "Discrepo rotundamente con el cálculo que se hace para la cuantificación de la pena", dijo Sergio Doutres, el representante legal de dos de las mujeres abusadas. Doutres había pedido 32 años de prisión por los hechos, mientras que la representante del ministerio público fiscal había solicitado que el acusado, Javier Leiva, de 32 años, fuera condenado a 42 años de cárcel.
Si bien los tres jueces coincidieron en la culpabilidad del imputado en todos casos de abuso, la jueza Mónica Rodríguez discrepó con sus colegas Gustavo Farina y Juan Martín Mata sobre el monto de la pena, ya que votó porque la condena fuera de 38 años de prisión.
Doutres adelantó que apelará a la Cámara de Casación Penal en busca de obtener "más años" de prisión.
Las víctimas son cuatro mujeres que fueron atacadas entre mayo de 2009 y marzo 2010, en un radio de unas 25 cuadras a la redonda del domicilio del acusado, en Quilmes.
El modus operandi del abusador consistía en actuar en la vía pública, de noche y armado. Les decía a sus víctimas que si pasaba la policía tenían que simular ser novios y luego las llevaba hasta lugares apartados donde las sometía sexualmente.
En dos de estos casos, el violador también se apoderó de la pertenencias, como la cartera y el teléfono celular, antes de huir.
Según Doutres, a una de las mujeres la interceptó cuando esta sacó a pasear a su perro, y su ADN quedó en el semen hallado en su bombacha y en el collar del animal.
"A todas las penetraba pero eyaculaba afuera", precisó el letrado, que indicó que si bien el abusador tenía un patrón para atacar no lo tenía para "elegir el perfil de sus víctimas" ya que éstas diferían en edad y aspecto físico.
Por su parte, el violador fue detenido luego del primer hecho, pero lo excarcelaron poco después por falta de pruebas.Las víctimas del segundo y tercer hecho se cruzaron en la calle y en el tren con su abusador días después de haber sido atacadas. Por ello Doutres calificó la investigación inicial como "lamentable".



Por Nachi Saieg

Por Lucía Inés López