El Organismo Internacional para la Energía Atómica (Oiea) indicó ayer que se registraron altos niveles de radiación también fuera de la zona de evacuación de 20 kilómetros alrededor de la central nuclear japonesa de Fukushima.

El Organismo Internacional para la Energía Atómica (Oiea) indicó ayer que se registraron altos niveles de radiación también fuera de la zona de evacuación de 20 kilómetros alrededor de la central nuclear japonesa de Fukushima.
En tanto, un estudio médico indicó que la mayoría de las víctimas de la tragedia en Japón murió a causa del tsunami y no del terremoto. El informe forense de la Universidad de Chiba señala que, en particular en la ciudad costera de Rikuzentakata, el 90 por ciento de las víctimas murieron ahogadas
Una medición a 58 kilómetros de Fukushima registró una radiación de 5,7 microsieverts por hora. A ese nivel, en una semana la población estaría expuesta al máximo de radiación anual que recomienda la organización, que es de un 1 milisievert (1000 microsieverts).
Si bien estos valores están por debajo del umbral en el que se pueden producir graves enfermedades en forma inmediata, la exposición por encima de 1 milisievert aumenta el riesgo de padecer cáncer a largo plazo.
En tanto, el operador de la planta nuclear japonesa dañada dijo ayer que se encontraron pequeños rastros de radiación en las aguas del Pacífico cercanas al lugar. Pero funcionarios de la empresa Tokyo Electric Power Co (Tepco) remarcaron que el nivel de radiación no representa un riesgo inmediato.
“Se tendría que beber esta agua por un año entero para acumular un millisievert”, dijo un funcionario de Tepco en referencia a la unidad de medida de la radiación.
En tanto, se supo ayer que diez días antes del accidente de la central nuclear de Fukushima, Tepco había entregado un documento a las autoridades en el que reconocía haber manipulado los datos de los controles de mantenimiento.
La empresa aseguró que había inspeccionado una treintena de piezas que en realidad no lo fueron. La firma confesó que en 11 años no había inspeccionado una pieza que alimenta una válvula de control de la temperatura del reactor, pese a que los técnicos, que se habían contentado con hacer controles rutinarios, aseguraron lo contrario.
Falsearon controles. Otras piezas, cuyo control no es necesariamente obligatorio, tampoco fueron sometidas a inspección exhaustiva, sobre todo las partes relativas al sistema de enfriamiento y al grupo electrógeno de emergencia.
“El plan de control de las instalaciones y la gestión del mantenimiento eran inapropiados”, indicó la Agencia de Seguridad Nuclear. “La calidad de las inspecciones era insuficiente”.
La catástrofe del 11 de marzo provocó la parada de los seis reactores de la central Fukushima I, interrumpió la alimentación eléctrica, anegó los generadores de emergencia y colapsó el sistema de enfriamiento. Así se generó una serie de accidentes de gravedad. (DPA)




Por Nachi Saieg