Al menos 250 cuerpos fueron rescatados entre las ruinas del edificio que anteayer se derrumbó en Bangladesh, donde funcionaban varios talleres textiles. Mientras, miles de trabajadores de ese rubro salieron ayer a las calles para protestar por las condiciones laborales.
En el curso de las últimas horas la cantidad de personas muertas ascendió de 170 a 250, en tanto más de 1.500 resultaron heridas.
El derrumbe se produjo en un edificio de ocho plantas ubicado en Savar, 25 kilómetros al noroeste de la ciudad de Dacca, capital de Bangladesh.
Los bomberos, la policía y personal militar rescataron a lo largo de la jornada cientos de personas, mientras continúan las tareas de auxilio ya que permanecen aún, según los rescatistas, un número indeterminado de personas entre los escombros.
"Vamos a hacer agujeros en el tejado y a entrar", explicó el mando policial encargado de la operación de rescate, quien añadió que "tenemos que ser extremadamente cuidadosos".
La televisión mostró imágenes de cientos de familiares exhibiendo fotografías de sus seres queridos, mientras los equipos de rescate buscan a los desaparecidos.
Las trabajadoras de las fábricas textiles afirmaron que en el edificio trabajaban más de cinco mil personas.
Según testimonios, no todos los empleados fueron a trabajar el miércoles, después de que el día anterior apareciesen grietas y la policía instase a no entrar al edificio. Sin embargo, algunas personas denunciaron que los dueños de las fábricas las obligaron a trabajar.
Varios miles de trabajadores del sector textil salieron ayer a la calle para exigir el arresto de los propietarios del edificio y de las fábricas por negligencia. El propietario del inmueble es acusado de haber utilizado material de poca calidad en la construcción.