El grave terremoto que sacudió la región de Murcia, en el sureste de España, dejó nueve muertos, 293 heridos, miles de damnificados y daños en el 80 por ciento de las viviendas del municipio de Lorca, donde viven muchos inmigrantes de América latina, según el nuevo balance facilitado ayer por las autoridades.
Entre los fallecidos, todos ellos españoles, hay un niño de 14 años y dos embarazadas, una de ellas de 22 años. De los tres heridos graves, uno es un niño de tres años.
A la desolación, el dolor y la destrucción causados por el peor terremoto que España haya vivido en 55 años ayer se sumaron además críticas por el mal estado de muchos edificios, que al parecer no estaban adaptados al elevado riesgo sísmico existente en la zona. "El terremoto ha causado más daños de los que corresponden a uno de magnitud 5,2", manifestó el presidente del Colegio de Geólogos, Luis Suárez, quien enfatizó que desde 2002 está en vigor una normativa sismorresistente para construcciones en zonas de riesgo y que los ayuntamientos son los principales garantes de que ésta se cumpla.
Los expertos indicaron que el devastador efecto del terremoto se debió también a que el hipocentro estaba localizado muy cerca de la superficie y el epicentro a sólo unos kilómetros de Lorca.
El Colegio de Geólogos además consideró "inconcebible" que en Lorca se hayan tenido que evacuar incluso los hospitales, pese a que se trata de infraestructuras que deberían que estar "perfectamente" aseguradas en una zona sísmica.
Debido a estos desalojos, los 1.200 militares, policías y voluntarios que trabajan sobre el terreno tuvieron que levantar varios hospitales de campaña, además de carpas para los miles de damnificados que pasaron la noche al raso, asustados por la treintena de réplicas que siguieron al temblor.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, prometió que hoy mismo el consejo de ministros aprobará un primer plan para la reconstrucción de Lorca. "No vamos a regatear ningún medio económico para esta tarea", dijo el líder socialista en el Congreso de los Diputados, que ayer guardó un minuto de silencio por las víctimas.
Zapatero reconoció que el terremoto causó un "impacto muy serio" en las infraestructuras, viviendas y patrimonio histórico de Lorca, localidad a la que ayer se desplazaron los ministros del Interior y de Defensa, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, para evaluar in situ los daños.
Por su parte, el jefe del gobierno regional de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, pidió que los municipios afectados por el sismo sean declarados zona catastrófica, para así agilizar las ayudas que puedan recibir. l (DPA)