Lluvias torrenciales obstaculizaban ayer las tareas de rescate en la devastada localidad de Moore, un suburbio de Oklahoma City, capital del estado de Oklahoma (centro sur de Estados Unidos), golpeada por uno de los peores tornados en el país en los últimos años.
Retenes policiales controlaban el acceso a la población residencial de 55.000 habitantes, arrasada el lunes por un potente tornado con vientos de más de 320 kilómetros por hora, permitiendo pasar solo a los residentes con identificación.
Vehículos volcados, edificios destruidos y calles con escombros: ese era el aspecto de Moore tras la gran tormenta que dejó al menos 24 muertos. Los equipos de rescate seguían buscando entre los restos a "unos pocos" habitantes aun desaparecidos.
"El cuerpo médico confirmó hasta el momento 24 muertes. Obviamente podría haber otras en los próximos días", dijo el jefe de la Policía de Oklahoma City, Billy Citty, en rueda de prensa.
Ayer la jefa forense de Oklahoma City, Amy Elliott, dijo que la morgue había recibido 24 cuerpos, nueve de ellos de niños, y que la mayoría habían sido identificados. Balances anteriores habían dado cuenta de 51 fallecidos. Fue porque se equivocaron de contar dos veces a las víctimas.
El tornado, de hasta tres kilómetros de diámetro, arrasó a Moore que está en las afueras de Oklahoma City, destruyendo casas, escuelas, edificios, arrancando hasta la corteza de los árboles y sembrando el pánico entre los habitantes.
Sumado a este panorama desolado, los servicios de agua y electricidad se habían interrumpido.
"Recorrí la zona y la impresión es que nadie podía sobrevivir a esto", declaró Mick Cornett, alcalde de Oklahoma City: "Y sin embargo sabemos que algunos lo lograron, saliendo a rastras de entre los escombros, y estamos hablando de que hay más de un metro de material por donde sea que uno mire", dijo Cornett. "Fue la madre de todas las tormentas", concluyó.
Además de los 24 muertos reportados, el tornado también dejó al menos 237 heridos, detalló por su parte Mary Fallin, gobernadora del estado.
En la madrugada de ayer, 101 personas fueron halladas vivas entre los escombros.
Los servicios de meteorología precisaron que el tornado recorrió la zona durante unos 40 minutos y que los habitantes fueron alertados "16 minutos" antes de que se formara.
La fuerza del tornado fue EF5 en la escala de magnitud de esos fenómenos, la máxima, con vientos de más de 320 kilómetros, dijo Kelly Pirtle, del servicio meteorológico nacional.
Ayer el fenómeno se desplazaba hacia el este y el noreste, y se prevén "violentas tormentas" y tornados en el suroeste de Arkansas, el noroeste de Luisiana, desplazándose hacia Illinois y Wisconsin, en el norte del país.
Según la cadena News9, fueron instalados refugios de emergencia en la ciudad, en especial en las iglesias y los llamados a realizar donaciones se multiplicaban en las redes sociales.
Joe Jolly, un habitante de Moore, indicó a la radio NPR que su barrio parecía "una zona de guerra": "Me he quedado sin casa".
Steve Wilkerson también perdió su vivienda, pero está feliz de que su familia haya sobrevivido. "Voy a reconstruir todo. Hay que seguir adelante. Me gustaría respirar hondo y llorar, pero tenemos que ser fuertes y seguir", declaró a la cadena CNN.
Los tornados son frecuentes en las llanuras de Oklahoma, pero rara vez tan fuertes como el del lunes, aunque la ciudad de Moore ya había quedado parcialmente destruida por un fenómeno de este tipo en mayo de 1999 que dejó 41 muertos.
El estado de emergencia había sido decretado el domingo en 16 condados de ese estado.